Viaje a Rio de Janeiro
Agosto 2013
Día 1
17:35 ya
estamos en el aeropuerto para el chequeo del equipaje y confirmación de
asientos, debido a lo improvisado de este viaje, los tickets aéreos los
compramos a última hora, por lo que nos quedamos todos en asientos separados,
ni pensar en upgrade de cabina, así es que le pido al ejecutivo del counter que
pueda al menos poner a mis papás juntos. Amablemente accede y nos ubica a los
tres en la fila 15 en el área del centro de la cabina. Sorteamos rápidamente el
control de inmigración, gracias a que había muy poca gente en el aeropuerto.
Tenemos más de una hora ates del embarque así es que nos instalamos en
Starbucks a tomar un té con muffins, no seremos ingleses pero el té en esta
familia es una tradición.
Cross check
reportar, es la indicación del capitán a la tripulación previa al inicio del
decolaje que es cuando el avión se dirige al cabezal de la pista a tomar
posición y distancia para el despegue. El avión va completo, salvo claro está
la cabina premium. No falta el pasajero que se quiere pasar de listo y reclamar
por su vecino de asiento, vecina con guagua esta vez, para ver si con ello lo
pasan a primera, no le resultó pues la asistente reubicó a otro pasajero
y le dio una fila de dos asientos a la señora y su hijo. Este señor no debe
haber visto el video que circula en internet donde una señora dice que no puede
viajar sentada al lado de alguien de color y exige cambió de asiento, la
asistente de vuelo, la mira incrédula y le dice al señor de raza negra
"Señor. Disculpe las molestias, pero nosotros no controlamos el tipo de
personas que viajan con nosotros pero sí buscamos el confort de nuestros
pasajeros, así es que lo invito a acomodarse en nuestra clase premium" el
resto del avión aplaudió y la mujer racista y clasista se quedó sola en su
butaca económica, siendo mirada con desprecio por todo el resto de los
pasajeros, bien merecido!
Aterrizamos
suavemente en Ezeiza nos quedamos como pasajeros en tránsito, así es que
debemos ingresar a un área de embarque previo chequeo de equipaje y paso por
rayos x. Ahí me piden que ponga el celular en la cinta (no hay bandejas para
objetos acá...bueno es Argenkina así no K, donde todo es posible.
Detrás
nuestro pasa un grupo de brasileños, con muchas bolsas de tiendas y paquetes
que también depositan en la cinta, este es un detalle que más adelante cobrará
importancia.
Acá la
espera es de 5 horas y la idea es hacerla más grata en el salón VIP de LAN...
Pero estaba cerrado! Nos vamos a otra sala VIP que está abierta pero no
aceptan el Priority Pass y nadie explica ni entiende por qué!
No nos queda
más que aguardar en la sala de embarque del pueblo, que está bastante buena.
Este es el terminal nuevo de Ezeiza, que está muy bonito, amplio y cómodo, no
quiero imaginar cuanta coima y chanchullos debe haber habido, pero esto es
Argenkina...donde todo es posible. Estamos escogiendo un lugar donde comer y
beber algo para amenizar esta espera y me doy cuenta de que no tengo mi
teléfono ahí recuerdo que lo último que hice fue dejarlo en la cinta de
la máquina de rayos. Me dirijo allá y le preguntó a la oficial quien me
consulta si es un iPhone, yo asiento y ella me pregunta de qué color es?
Tiene alguna carcasa? negro y sin carcasa alguna y con un protector de pantalla
que muestra una imagen de la ópera el Barbero de Sevilla que vimos hace un mes
y algo en el municipal de Santiago. Ella le comenta algo al otro oficial de
este puesto de control y llaman por radio a una tercera persona, que luego
aparece. El oficial va a la sala de embarque y le pregunta a dos personas que están
sentadas por mi iPhone. Ellos dicen no haber visto nada, luego les pregunta,
ustedes viajan con alguien más? y ellos dicen que no. La oficial dice estar
segura que van con otra persona, y le pide al oficial que se quede ahí atento.
Pocos minutos después viene el tercer pasajero y como en la película Alíen,
algo aparecerá en sus bolsillos....adivinen!
Pero la
historia no es tan breve, cuando el señor ( esto de señor es una gentileza,
probablemente producto de haber cursado la enseñanza básica en colegio inglés!)
ve que está el guardia esperándolo, hace ciertos movimientos dubitativos y
torpes, como que se quiere devolver, pero se sabe observado. La oficial que es
muy lista dice " el lo tiene! Se puso nervioso y se va a ir al baño a
esconderlo o a botarlo" y le dice al guardia "arréstelo!" ,
además les pide a los otros dos que tienen que volver a pasar por la
máquina de rayos, los brasileños tratan de oponerse y preguntan por qué, ella
les dice que es un procedimiento por hurto. Pasan una señora y un joven primero
y luego el "señor" y adivinen lo que observa la oficial en uno de los
bolsillos de su casaca....MI iPhone! Upps, dice ella, cómo llegó ahí? Y
le dice además, "yo estaba casi segura de que no era suyo cuando usted lo
tomó de la cinta y se lo consulté y usted me dijo que sí era suyo!" El
señor le dice es que yo pensé que era de mi hijo. Y ella pregunta, y su hijo
tiene un iPhone? El joven dice no y muestra uno de esos aparatos
estándar, que en Chile ya casi nadie usa. Nosotros parados ahí mirando todo y
la vergüenza de esa familia, por la idiotez o viveza de un hombre viejo
ya. Realmente no parecían malas personas, sólo que el viejo se quiso pasar de
listo. La oficial, me muestra el iPhone y le digo : sí, es el mío y si
quiere le dicto la clave de desbloqueo, además le describo la imagen de la que
ya hable, siluetas y paraguas negros sobre fondo azul.
Me
entrega mi teléfono y me dice que habría que hacer la denuncia en la policía
federal y que para eso hay que ingresar al país y hacer los trámites
correspondientes y luego volver a salir para nuestro vuelo a Río. Le digo que
no tenemos suficiente tiempo y que confío en que el bochorno sea
una buena lección para los que gustan de pasarse de listos y apropiarse de lo
ajeno, esto es casi un capítulo de " En su propia trampa"
Sorteado
este incidente, que un vez más da tema para el anecdotario, volvemos a la sala
de embarque, nos instalamos en un bar a conversar un vodka tonic y a esperar la
hora de embarque... Igual a estas horas como que el tiempo transcurre más
lento. De paso contarles que nunca más vimos en la sala de embarque al
amigo de Ali Babá y sus acompañantes.
Ya estamos a
bordo de TAM que hay que decir que esTAMaomenos no más, un avión viejo
y un snack más que modesto, un pan seco como el mismo desierto de
Atacama, un vaso de jugo y una fruta picada bien insípida! No hubo bebidas
calientes pues el vuelo ha sido bastante turbulento, lo que se entiende.
Al fin
estamos en el aeropuerto Gilberto Galeao que es el terminal internacional, la
fila de policía internacional es enorme pues llegaron dos aviones casi al mismo
tiempo, pero o esperas acá o esperas en el carrusel de maletas. Tampoco hay
apuro alguno, al llegar al carrusel ya está una de nuestras maletas dando
vueltas y al poco rato parece la otra. Llama mi hermana para decirnos que nos
espera en el departamento con desayuno brasileño, jugos, frutas, café y
demases...nada que ver con la sencillez franciscana de TAM, ya la bandeja
plástica era precaria, una suerte de bandeja JUNJI imagino.
Día 2
Barra da
Tijuca es el barrio alto de Brasil, también llamado el Miami del Sur, que es
donde vive la clase alta y donde además no hay muchos turistas, se encuentra
más al sur de Ipanema y Leblon que son las otras zonas elegantes, detrás del
peñón dos hermanos. Estamos en el hotel Barra Leme frente a la playa con el
Atlántico llegando casi a nuestros pies, pues el departamento tiene terraza
hacia el Atlántico, por lo que desde el piso 9 la vista es buenísima.
Descansamos
un rato después del reponedor desayuno con que nos esperaba Cecilia para una
par de horas más tarde ir a caminar por el borde costero de Barra da Tijuca,
que es similar al de Ipanema, salvo que el diseño de los mosaicos del pavimento
es otro, acá son unos peces blancos y negros muy estilizados, como lo es toda
esta zona, bien estilosa, pura gente linda, deportista, bella y feliz, como en
las telenovelas brasileñas, claro esta que los de las familias adineradas
aunque en la TV siempre sufren por algo, bueno en la vida real, finalmente,
es lo mismo. Luego de nuestra caminata llegamos al Nativo que es el
restaurante de moda, donde además de la gente linda hay muchos autos de lujo,
estacionados por doquier. Esta tan de moda el lugar que hay que esperar mesa,
pero para ello disponen de un lounge, en todo caso la espera no es mucha así es
que una vez sentados a la mesa, ordenamos cerveza y comida, nos dividimos
entre pollo grillé con mozarella de búfala y picana (un típico corte de
vacuno acá en Brasil) con una selección de ajos grillados, arroz y papas
duquesa, realmente muy bien cocinado y muy sabroso, no apto para vampiros. Buen
dato el de mi hermana Cecilia, bueno no es de extrañar pues ella es bien
sibarita y como ya lleva cerca de un mes viviendo y trabajando acá, ya es casi
carioca. De regreso volvemos caminando disfrutando del paisaje, las flores y
plantas exóticas y exuberantes y de la brisa del Atlántico. Mi mamá es la más
entusiasmada con las flores y su abundancia, en los jardines hay decenas,
sino cientos de anturiums floridos, de esos rojo intenso que son los mas
escasos, los hibiscos acá son verdaderos arboles, lo mismo que los ficus,
además de una innumerable variedad de hojas y flores exóticas. Las orquídeas
son un capítulo aparte, algunas brotan y florecen en los troncos de los árboles
y nadie se las roba, otras en balcones de terrazas o en los jardines de los
malls, un espectáculo de color y belleza natural. Aprovechamos de pasar a un
hotel donde opera una agencia de turismo, para contratar el típico city tour
(sin Federico y sin cámaras de TV), así es que mañana lunes ya tenemos
panorama armado!
Día 3
A las 7:20 am nos
pasarán a buscar para el tour por río. Así es que cual Guacamayos nos
levantamos a las 6 de
la mañana, para ir a conocer esta ciudad y sus encantos.
Afortunadamente, no había más pasajeros en este tour, así es que nos acomodamos
en un auto (Honda Fit) y nos quedamos con chofer y guía exclusivo, luego
de conocer y vivir los atascos de tránsito de esta megapolis, llegamos al fin a
Río Centro, nuestra primera parada es el Pan de Azúcar, hay dos teleféricos, el
primero nos lleva al monte Urca el más bajo y el siguiente a la cima del Pan de
Azúcar el promontorio mayor. El día partió nublado y con algunas lloviznas, por
lo que al acercarnos a la cima mayor, termina la entrando a un banco de nubes,
sin que se viera adonde íbamos a ir a parar,,, algo de suspenso gratuito.
Francisca
nuestra guía era muy amable y tuvo toda la paciencia necesaria para guiar a dos
turistas de la tercera edad, explicó pausadamente y sin apuros nos fue llevando
desde el Pan de Azúcar al estadio Maracaná, al que desgraciadamente no pudimos
acceder, así es que nos debimos conformar con mirar desde fuera y circundar
toda su manzana, viendo el estadio grande, el estadio pequeño, el área de
atletismo y el área de la piscina olímpica. A continuación fuimos al
sambódromo, la calle que se construyó especialmente hace ya una década para el
paso de las escuelas de samba y sus presentaciones en búsqueda de coronarse rey
Momo, esta avenida está circundada por graderías a ambos lados, que permite ver
cómodamente el paso de las escuelas en competencia.
Nuestra
siguiente parada es la Catedral de Río, probablemente la más moderna catedral
en el mundo, pues no es otra cosa que un cono enorme con cuatro vítreaux que
desde el interior forman una cruz que se ilumina desde el exterior con los
rayos del sol, realmente es una obra arquitectónica sorprendente, otra
genialidad del hace poco tiempo fallecido famoso Niemeyer. Una curiosidad
es que la catedral está nada menos que en la Avenida República de Chile y en
medio del centro financiero de la ciudad, un equivalente de nuestro Sanhattan.
Continúa nuestro tour por el centro de la ciudad, el museo de bellas
artes, el teatro municipal y la biblioteca nacional, también pasamos frente al
equivalente de nuestra cámara de diputados, donde la guía hace un gesto
con su mano, dando a entender que ahí están los ladrones o al menos los que se
sirven del estado y del fisco, más que servir a estos...historia conocida!
Ya es pasado
el mediodía y nos dirigimos al corcovado el cerro principal de, la ciudad que
es coronado por Sao Cristovao y más conocido como Cristo Redentor, está
lloviendo y esperamos que arriba el clima este despejado, para poder
apreciar tanto al Cristo, como a la ciudad desde lo alto y en sus cuatro puntos
cardinales. Al subir hacia el corcovado, pasamos por Santa Teresa, un barrio
muy hermoso que tiene muchas casas estiló portugués, pues esta fue la zo a
aristocrática, por ser un sector que contaba con agua potable. Aún hoy existe
una planta de agua potable que abastece a una parte de la ciudad. De hecho el
famoso tranvía se construyó para acarrear agua. Luego se transformó en atracción
turística pero hoy no ópera pues no hace mucho hubo un accidente con
resultado de muertes. Hemos arribado a la cumbre del corcovado, esta
nuboso y a ratos hay claros de sol, lo que hace que de repente se aparezca ante
nuestros ojos en toda su majestuosidad el Cristo Redentor, así entre
nubes y sol, la imagen tiene algo de bíblica. Sacamos las fotos de rigor,
observamos la ciudad desde lo alto bueno solo aquellas zonas en las que
la nubosidad se ha disipado, lo poco que se ve es hermoso, desde lo alto se
aprecia un gran ciudad, con edificaciones modernas y en altura y además
con playa mar y mucha vegetación.
Luego de un
típico almuerzo buffet en un lugar de Copacabana, comienza la cuenta regresiva
de nuestro tour, pasamos por zonas céntricas de Río, Cinelandia, Gloria, y
otros. Luego volvemos a la costanera, la avenida Atlántida que bordea toda la
costa pasando por Leme, Copacabana, Ipanema, Leblon, San Conrado, frente
a cuyo balneario se encuentra la favela Rocinha que es una de las más grandes y
cuyo nombre deriva del portugués, que quiere decir ranchito. Hoy la mayoría de
las favelas están pacificadas pues cuentan en su interior con unas unidades
policiales llamadas UPP (unidad policial pacificadora) que garantizan la
seguridad y tranquilidad al interior de estas comunidades que es el nombre que
se usa ahora, evitando el estigma que genera la palabra favela.
De regreso a
Barra da Tijuca, pasamos por la panadería del barrio, que en realidad es un
lugar de delikatessen, además de cafetería y heladería. Hay muchas cosas ricas
para la hora del té, dulces y saladas, todas además de muy buena
presentación...para toda hora en realidad, esta Dona Olinda, que es como se
llama el lugar.
Después de
un paseo y trote por la playa, esperamos el regreso de Cecilia, quien esta en
Río por razones laborales, en un proyecto SAP para Coca Cola. Disfrutamos una
rica once con las exquisiteces de Doña Olinda y nos vamos de Shopping al
Fashion Mall, el Mall más elegante que he visto y que ya había visitado en mi
primer viaje a Río. En este Mall, las tiendas son bien exclusivas, puedes
comprar desde un Ferrari, exhibido en el mismo Mall hasta joyas de Stern,
pasando por ropa de diseñadores de primera línea del Brasil, como Ricardo
Almeida, quien vestía al presidente Lula, socialista renovado que por lo pronto
renovó el overall de los años 70.
Día 4
Amaneció
bien nublado y con llovizna, yo voy al sector comercial de Barra para cambiar
reales pues hoy iremos de city tour, pero a la usanza de la gente común, es
decir en TransCarioca (mil veces mejor que el de la Gordi) y metro. Esta
es la mejor forma de empaparse de la esencia de una ciudad y su gente,
aunque igual casi nos empapamos también, pero de agua de lluvia, pues a ratos
llovió harto y con viento. Una vez en el centro de Río buscamos la
Confitería Colombo, un lugar antiguo y con mucha tradición, inaugurado en 1894
y que con sus casi 120 años ya es toda una atracción turística, tanto que
a toda hora hay una fila de gente esperando por un mesa, para disfrutar de un
café y pasteles, de una copa y picoteos varios, de un almuerzo, de una
caipirinha (o dos, o tres) o de una café helado! Después de varias
preguntas y de sus buenas cuadras caminadas llegamos a nuestro destinó
esperamos por nuestra mesa y ordenamos varias cosas para degustar, unas
quichés de camarones queso y aceitunas, otra de pollo y pimientos, unas
croquetas de carne, unos rollitos de papa y queso. Unas empanaditas de carne y
sus caipirinhas....desde luego. Para finalizar pedimos café espresso y
una tartaleta de frutas, un pastel de milhojas y crema, u a tortura de
chocolate con damasco.
Luego sigue
nuestro paseo céntrico, visita a tiendas, algunas compras y nos regresamos en
metro, hasta Ipanema, claro que una vez a bordo del metro - que es un mar
humano a las 6 de la tarde, pese a lo cual nadie empuja ni pasa a llevar a
nadie- nos enteramos que por la construcción de una línea 4 el convoy no llega
a Ipanema sino que hay que continuar en un metro de superficie, que no es
otra cosa que un bus cualquiera. Lo destacable es que acá la tercera edad (mis
papás, no yo) no cancelan ni en el metro ni en el bus, es más hay rutas y
accesos exclusivos. Como volvió a llover y esta es la hora del taco, este viaje
se hace eterno y además el bus toma una ruta inesperada, que nos deja en la
mitad de una favela, la sensación es extraña, por el contraste con otras
zonas de Río pues acá hay viviendas a medio terminar, unas construidas
sobre otras, mucho comercio pequeño, cantinas y salones de pool y mucha gente
en las calles, además de basura y suciedad. Se diría que este es el Río
en blanco y negro, el que ni siquiera sale en las telenovelas. Como este
bus ingreso a estas áreas poco turísticas y como no sabemos cuántos otros lugares
visitará, decidimos bajarnos para abordar un taxi, ya abajo del bus,
la sensación de favela y la evidencia de que somos turistas es alta, por
lo que apenas veo que viene una van que acá son transporte colectivo, que dice
ir al Barra Shopping, la hago parar y nos subimos, al menos no estamos en la
mitad de la favela y sabemos que este transporte tiene un destino conocido,
aunque descubriremos que no cercano, pues debemos haber demorado más de media
hora, surcando callejones y calles nada de turísticas.
Finalmente,
cerca de las 9 de la noche estamos en el Shopping, aprovechamos de buscar los
encargos típicos de los sobrinos (camisetas del santos y de gremio) que no hay
en ninguna de las 6 tiendas deportivas que hay en el Mall, si alcanzamos
a comprar los exquisitos chocolates Kopenhagen y una maleta nueva para
llevar lo que no vino con nosotros desde Santiago.
Fue un día
largo, un paseo de contrastes, varias horas de viajes, pues al ser Río tan
grande, nada esta cerca. Aún así desde el Barra Shopping nos vamos
directo al hotel en taxi, ya fue suficiente de vida de pueblo y barrios
dudosos... al menos por hoy.
Día 5
Hoy es día
de relajo, playa (por suerte volvió el sol), paseo a pie y almuerzo en el
barrio.
Esta playa
es extensa, bien abierta por lo tanto ventosa, pero con aguas muy templadas. La
costa se extiende desde el morro de Rio das Pedras, hasta la avenida Airton
Senna, que es una avenidas inicial que conecta con la zona norte de Rio, con
Petrópolis y con el aeropuerto. En esta misma avenida está el ya nombrado
Barra Shopping, el más importante centro comercial de esta zona. En la playa
hay varias zonas y puestos de servicios, numerados del 1 al 9, cada uno
distanciado por cerca de 1.500 metros, tal vez una milla, de acuerdo a lo que
registró la aplicación de running de mi iPhone, cuando fui a trotar.
Frente a nuestro hotel, esta el cuerpo de bomberos que tiene acá una
unidad de rescate marítimo, así es que todas las mañanas muy temprano, antes de
las 8 horas, ya están realizando ejercicios y prácticas. Muy amables
ellos, hicieron detener el tránsito - que acá es caótico y acelerado - para que
mis papás pudieran cruzar la avenida que divide la playa del hotel. En
otro sector de esta playa, hay una escuela de fútbol playa, otra de voleibol y
una de kite surf, ese que combina la tabla de surf con un vela tipo parapente.
A propósito de parapente, el lunes cuando sobre Rio hubo nubosidad abundante,
mostraron en todos los noticieros a un instructor de parapente y su pasajero -
un turista- quienes se perdieron entre la nubes y estuvieron largos minutos a
la deriva. El turista llevaba una cámara y por lo tanto quedo todo grabado, lo
más dramático es cuando el instructor le dice "estamos perdidos, sabes
nadar? Puede que caigamos al mar", luego le dice " sabes rezar?"
Momento en que el instructor comienza a recitar el ave María. Afortunadamente,
las nubes se dispersaron y pudieron encontrar un lugar donde aterrizar, muy
lejos desde donde se supone que debían hacerlo. Esta historia le costó su
licencia al instructor, pues acá esta es una práctica muy extendida entre los
turistas y sería muy complicado que resultare un turista accidentado.
Después del
relajo de la playa, nos vamos a almorzar al Rodizio de Barra da Tijuca, un
restaurante buenísimo, llamado Tourao (Toro) donde por un precio fijo hay
buffet de ensaladas, acompañamientos, sushi, postres además de una rotativa de
diversos cortes y tipos de carnes y de pastas. Debimos haber probado unas 6
variedades de carne, todas asadas y muy buenas, picanha (que es corte típico de
Brasil), pollo (frango), un filete roast beef que rebanan en nuestra mesa y
dejan para compartir, muy jugoso y a punto, un corte de carne asada con un
aderezo de queso, muy sabroso y original, y otras delicias más. La
atención es excelente, puedes comer relajado y cuanto quieras, nadie apura, así
es que hacemos una sobremesa antes de las sobremesas, que es como llaman acá a
los postres. Luego de un café, regresamos caminando al hotel, es casi 1
km, así es que es una caminata saludable. Yo comí de todo y sin culpas,
pues en la mañana había trotado 6,5 km...y por la arena!
La tarde de
este día es de descanso y de preparación de equipaje, pues mañana muy
temprano a las 5 am, nos pasa a
buscar un taxi para llevarnos al aeropuerto internacional, volamos a Montevideo
y ahí conectamos a Santiago de Chile.
Día 6
Puntualmente
llega nuestro taxi amarillo, para llevarnos al aeropuerto, son las 5:06 am, el
trayecto al aeropuerto es de más de media hora en una autopista urbana sin
tacos a esta hora, lo que da cuenta de lo lejos que queda el aeropuerto o más
bien de lo enorme de esta ciudad, pues debimos recorrer más de 50 km desde
Barra da Tijuca al terminal aéreo. Llegamos y no hay nadie, de manera que el
chequeo y entrega de equipaje es cosa de minutos. Luego de un frugal
desayuno en este aeropuerto, que no tiene muchos servicios, abordamos el vuelo
TAM a Montevideo, nuevamente hay zonas de turbulencias, pero por un breve
tiempo, el resto del vuelo es tranquilo, aunque el servicio es bien reguleque
como dijo alguien por ahí.
La escala en
Montevideo es de varias horas, suficientes para que la tarjeta de crédito
comience a transpirar.
Acá mismo en
el aeropuerto almorzamos un tradicional chivito uruguayo, que es un
sándwich típico de carne con queso, tocino, jamón, tomate, lechuga y
huevo, servido con papas fritas y acompañado de una cerveza, estaba bien
rico!
Ya estamos a
bordo del vuelo LAN 807 que nos llevará directo a Santiago, han sido 6 días
bien intensos, pero bien disfrutados, no tuvimos ningún inconveniente ni
contratiempo, sino que más bien atenciones y deferencias varias. Este
vuelo ha sido muy tranquilo y grato, casi sin darnos cuenta ya estamos sobre la
losa del aeropuerto Arturo Merino Benítez, algo cansados pero felices de
haber realizado un lindo y agradable viaje.