miércoles, 11 de septiembre de 2013

Rio de Janeiro en Agosto con los papás

Viaje a Rio de Janeiro  
Agosto 2013

Día 1
17:35 ya estamos en el aeropuerto para el chequeo del equipaje y confirmación de asientos, debido a lo improvisado de este viaje, los tickets aéreos los compramos a última hora, por lo que nos quedamos todos en asientos separados, ni pensar en upgrade de cabina, así es que le pido al ejecutivo del counter que pueda al menos poner a mis papás juntos. Amablemente accede y nos ubica a los tres en la fila 15 en el área del centro de la cabina. Sorteamos rápidamente el control de inmigración, gracias a que había muy poca gente en el aeropuerto.  Tenemos más de una hora ates del embarque así es que nos instalamos en Starbucks a tomar un té con muffins, no seremos ingleses pero el té en esta familia es una tradición. 
Cross check reportar, es la indicación del capitán a la tripulación previa al inicio del decolaje que es cuando el avión se dirige al cabezal de la pista a tomar posición y distancia para el despegue. El avión va completo, salvo claro está la cabina premium. No falta el pasajero que se quiere pasar de listo y reclamar por su vecino de asiento, vecina con guagua esta vez, para ver si con ello lo pasan a primera,  no le resultó pues la asistente reubicó a otro pasajero y le dio una fila de dos asientos a la señora y su hijo. Este señor no debe haber visto el video que circula en internet donde una señora dice que no puede viajar sentada al lado de alguien de color y exige cambió de asiento, la asistente de vuelo, la mira incrédula y le dice al señor de raza negra "Señor. Disculpe las molestias, pero nosotros no controlamos el tipo de personas que viajan con nosotros  pero sí buscamos el confort de nuestros pasajeros, así es que lo invito a acomodarse en nuestra clase premium" el resto del avión aplaudió y la mujer racista y clasista se quedó sola en su butaca económica, siendo mirada con desprecio por todo el resto de los pasajeros, bien merecido!
Aterrizamos suavemente en Ezeiza nos quedamos como pasajeros en tránsito, así es que debemos ingresar a un área de embarque previo chequeo de equipaje y paso por rayos x. Ahí me piden que ponga el celular en la cinta (no hay bandejas para objetos acá...bueno es Argenkina así no K, donde todo es posible. 
Detrás nuestro pasa un grupo de brasileños, con muchas bolsas de tiendas y paquetes que también depositan en la cinta, este es un detalle que más adelante cobrará importancia.
Acá la espera es de 5 horas y la idea es hacerla más grata en el salón VIP de LAN... Pero estaba cerrado!  Nos vamos a otra sala VIP que está abierta pero no aceptan el Priority Pass y nadie explica ni entiende por qué! 
No nos queda más que aguardar en la sala de embarque del pueblo, que está bastante buena. Este es el terminal nuevo de Ezeiza, que está muy bonito, amplio y cómodo, no quiero imaginar cuanta coima y chanchullos debe haber habido, pero esto es Argenkina...donde todo es posible. Estamos escogiendo un lugar donde comer y beber algo para amenizar esta espera y me doy cuenta de que no tengo mi teléfono  ahí recuerdo que lo último que hice fue dejarlo en la cinta de la máquina de rayos. Me dirijo allá y le preguntó a la oficial quien me consulta si es un iPhone,  yo asiento y ella me pregunta de qué color es? Tiene alguna carcasa? negro y sin carcasa alguna y con un protector de pantalla que muestra una imagen de la ópera el Barbero de Sevilla que vimos hace un mes y algo en el municipal de Santiago. Ella le comenta algo al otro oficial de este puesto de control y llaman por radio a una tercera persona, que luego aparece. El oficial va a la sala de embarque y le pregunta a dos personas que están sentadas por mi iPhone. Ellos dicen no haber visto nada, luego les pregunta, ustedes viajan con alguien más? y ellos dicen que no. La oficial dice estar segura que van con otra persona, y le pide al oficial que se quede ahí atento. Pocos minutos después viene el tercer pasajero y como en la película Alíen, algo aparecerá en sus bolsillos....adivinen! 
Pero la historia no es tan breve, cuando el señor ( esto de señor es una gentileza, probablemente producto de haber cursado la enseñanza básica en colegio inglés!) ve que está el guardia esperándolo, hace ciertos movimientos dubitativos y torpes, como que se quiere devolver, pero se sabe observado. La oficial que es muy lista dice " el lo tiene! Se puso nervioso y se va a ir al baño a esconderlo o a botarlo" y le dice al guardia "arréstelo!" , además les pide a los otros dos que tienen que volver a pasar por la máquina de rayos, los brasileños tratan de oponerse y preguntan por qué, ella les dice que es un procedimiento por hurto. Pasan una señora y un joven primero y luego el "señor" y adivinen lo que observa la oficial en uno de los bolsillos de su casaca....MI iPhone! Upps, dice ella,  cómo llegó ahí? Y le dice además, "yo estaba casi segura de que no era suyo cuando usted lo tomó de la cinta y se lo consulté y usted me dijo que sí era suyo!" El señor le dice es que yo pensé que era de mi hijo. Y ella pregunta, y su hijo tiene un iPhone?  El joven dice no y muestra uno de esos aparatos estándar, que en Chile ya casi nadie usa. Nosotros parados ahí mirando todo y la vergüenza  de esa familia, por la idiotez o viveza de un hombre viejo ya. Realmente no parecían malas personas, sólo que el viejo se quiso pasar de listo.  La oficial, me muestra el iPhone y le digo : sí, es el mío y si quiere le dicto la clave de desbloqueo, además le describo la imagen de la que ya hable, siluetas y paraguas negros sobre fondo azul. 
 Me entrega mi teléfono y me dice que habría que hacer la denuncia en la policía federal y que para eso hay que ingresar al país y hacer los trámites correspondientes y luego volver a salir para nuestro vuelo a Río. Le digo que no tenemos suficiente tiempo  y que confío en  que el bochorno sea una buena lección para los que gustan de pasarse de listos y apropiarse de lo ajeno, esto es casi un capítulo de " En su propia trampa"
Sorteado este incidente, que un vez más da tema para el anecdotario, volvemos a la sala de embarque, nos instalamos en un bar a conversar un vodka tonic y a esperar la hora de embarque... Igual a estas horas como que el tiempo transcurre más lento.  De paso contarles que nunca más vimos en la sala de embarque al amigo de Ali Babá y sus acompañantes.

Ya estamos a bordo de TAM  que hay que decir que esTAMaomenos no más, un avión viejo  y un snack más que modesto, un pan seco como el mismo desierto de Atacama, un vaso de jugo y una fruta picada bien insípida! No hubo bebidas calientes pues el vuelo ha sido bastante turbulento, lo que se entiende. 
Al fin estamos en el aeropuerto Gilberto Galeao que es el terminal internacional, la fila de policía internacional es enorme pues llegaron dos aviones casi al mismo tiempo, pero o esperas acá o esperas en el carrusel de maletas. Tampoco hay apuro alguno, al llegar al carrusel ya está una de nuestras maletas dando vueltas y al poco rato parece la otra. Llama mi hermana para decirnos que nos espera en el departamento con desayuno brasileño,  jugos, frutas, café y demases...nada que ver con la sencillez franciscana de TAM, ya la bandeja plástica era precaria, una suerte de bandeja JUNJI imagino.

Día 2
Barra da Tijuca es el barrio alto de Brasil, también llamado el Miami del Sur, que es donde vive la clase alta y donde además no hay muchos turistas, se encuentra más al sur de Ipanema y Leblon que son las otras zonas elegantes, detrás del peñón dos hermanos. Estamos en el hotel Barra Leme frente a la playa con el Atlántico llegando casi a nuestros pies, pues el departamento tiene terraza hacia el Atlántico, por lo que  desde el piso 9 la vista es buenísima.
Descansamos un rato después del reponedor desayuno con que nos esperaba Cecilia para una par de horas más tarde ir a caminar por el borde costero de Barra da Tijuca, que es similar al de Ipanema, salvo que el diseño de los mosaicos del pavimento es otro, acá son unos peces blancos y negros muy estilizados, como lo es toda esta zona, bien estilosa, pura gente linda, deportista, bella y feliz, como en las telenovelas brasileñas, claro esta que los de las familias adineradas  aunque en la TV siempre sufren por algo, bueno en la vida real, finalmente, es lo mismo.  Luego de nuestra caminata llegamos al Nativo  que es el restaurante de moda, donde además de la gente linda hay muchos autos de lujo, estacionados por doquier. Esta tan de moda el lugar que hay que esperar mesa, pero para ello disponen de un lounge, en todo caso la espera no es mucha así es que una vez sentados a la mesa, ordenamos cerveza y comida,  nos dividimos entre pollo grillé con mozarella de búfala y picana (un típico corte de vacuno acá en Brasil) con una selección de ajos grillados, arroz y papas duquesa, realmente muy bien cocinado y muy sabroso, no apto para vampiros. Buen dato el de mi hermana Cecilia, bueno no es de extrañar pues ella es bien sibarita y como ya lleva cerca de un mes viviendo y trabajando acá, ya es casi carioca. De regreso volvemos caminando disfrutando del paisaje, las flores y plantas exóticas y exuberantes y de la brisa del Atlántico. Mi mamá es la más entusiasmada con las flores y su abundancia,  en los jardines hay decenas, sino cientos de anturiums floridos, de esos rojo intenso que son los mas escasos, los hibiscos acá son verdaderos arboles, lo mismo que los ficus, además de una innumerable variedad de hojas y flores exóticas. Las orquídeas son un capítulo aparte, algunas brotan y florecen en los troncos de los árboles y nadie se las roba, otras en balcones de terrazas o en los jardines de los malls, un espectáculo de color y belleza natural. Aprovechamos de pasar a un hotel donde opera una agencia de turismo, para contratar el típico city tour (sin  Federico y sin cámaras de TV), así es que mañana lunes ya tenemos panorama armado!

Día 3 
A las 7:20 am nos pasarán a buscar para el tour por río. Así es que cual Guacamayos nos levantamos a las 6 de la mañana, para ir a conocer esta ciudad y sus encantos. Afortunadamente, no había más pasajeros en este tour, así es que nos acomodamos en un auto (Honda Fit) y nos quedamos con chofer y guía exclusivo,  luego de conocer y vivir los atascos de tránsito de esta megapolis, llegamos al fin a Río Centro, nuestra primera parada es el Pan de Azúcar, hay dos teleféricos, el primero nos lleva al monte Urca el más bajo y el siguiente a la cima del Pan de Azúcar el promontorio mayor. El día partió nublado y con algunas lloviznas, por lo que al acercarnos a la cima mayor, termina la entrando a un banco de nubes, sin que se viera adonde íbamos a ir a parar,,, algo de suspenso gratuito.
Francisca nuestra guía era muy amable y tuvo toda la paciencia necesaria para guiar a dos turistas de la tercera edad, explicó pausadamente y sin apuros nos fue llevando desde el Pan de Azúcar al estadio Maracaná, al que desgraciadamente no pudimos acceder, así es que nos debimos conformar con mirar desde fuera y circundar toda su manzana, viendo el estadio grande, el estadio pequeño, el área de atletismo y el área de la piscina olímpica. A continuación fuimos al sambódromo, la calle que se construyó especialmente hace ya una década para el paso de las escuelas de samba y sus presentaciones en búsqueda de coronarse rey Momo, esta avenida está circundada por graderías a ambos lados, que permite ver cómodamente el paso de las escuelas en competencia.
Nuestra siguiente parada es la Catedral de Río, probablemente la más moderna catedral en el mundo, pues no es otra cosa que un cono enorme con cuatro vítreaux que desde el interior forman una cruz que se ilumina desde el exterior con los rayos del sol, realmente es una obra arquitectónica sorprendente, otra genialidad del hace poco tiempo fallecido famoso Niemeyer.  Una curiosidad es que la catedral está nada menos que en la Avenida República de Chile y en medio del centro financiero de la ciudad, un equivalente de nuestro Sanhattan. Continúa nuestro tour por el centro de la ciudad,  el museo de bellas artes, el teatro municipal y la biblioteca nacional, también pasamos frente al equivalente de nuestra cámara de diputados, donde la guía hace un gesto con su mano, dando a entender que ahí están los ladrones o al menos los que se sirven del estado y del fisco, más que servir a estos...historia conocida!  
Ya es pasado el mediodía y nos dirigimos al corcovado el cerro principal de, la ciudad que es coronado por Sao Cristovao  y más conocido como Cristo Redentor, está lloviendo y esperamos que arriba el clima este despejado, para poder apreciar tanto al Cristo, como a la ciudad desde lo alto y en sus cuatro puntos cardinales. Al subir hacia el corcovado, pasamos por Santa Teresa, un barrio muy hermoso que tiene muchas casas estiló portugués, pues esta fue la zo a aristocrática, por ser un sector que contaba con agua potable. Aún hoy existe una planta de agua potable que abastece a una parte de la ciudad. De hecho el famoso tranvía se construyó para acarrear agua. Luego se transformó en atracción turística  pero hoy no ópera pues no hace mucho hubo un accidente con resultado de muertes.  Hemos arribado a la cumbre del corcovado, esta nuboso y a ratos hay claros de sol, lo que hace que de repente se aparezca ante nuestros ojos en toda su majestuosidad el Cristo Redentor,  así entre nubes y sol, la imagen tiene algo de bíblica.  Sacamos las fotos de rigor, observamos la ciudad desde lo alto  bueno solo aquellas zonas en las que la nubosidad se ha disipado, lo poco que se ve es hermoso, desde lo alto se aprecia un gran  ciudad, con edificaciones modernas y en altura y además con playa mar y mucha vegetación. 
Luego de un típico almuerzo buffet en un lugar de Copacabana, comienza la cuenta regresiva de nuestro tour, pasamos por zonas céntricas de Río, Cinelandia, Gloria, y otros. Luego volvemos a la costanera, la avenida Atlántida que bordea toda la costa pasando por Leme,  Copacabana, Ipanema, Leblon, San Conrado, frente a cuyo balneario se encuentra la favela Rocinha que es una de las más grandes y cuyo nombre deriva del portugués, que quiere decir ranchito. Hoy la mayoría de las favelas están pacificadas pues cuentan en su interior con unas unidades policiales llamadas UPP (unidad policial pacificadora) que garantizan la seguridad y tranquilidad al interior de estas comunidades que es el nombre que se usa ahora, evitando el estigma que genera la palabra favela.
De regreso a Barra da Tijuca, pasamos por la panadería del barrio, que en realidad es un lugar de delikatessen, además de cafetería y heladería. Hay muchas cosas ricas para la hora del té, dulces y saladas, todas además de muy buena presentación...para toda hora en realidad, esta Dona Olinda, que es como se llama el lugar.
Después de un paseo y trote por la playa, esperamos el regreso de Cecilia, quien esta en Río por razones laborales, en un proyecto SAP para Coca Cola. Disfrutamos una rica once con las exquisiteces de Doña Olinda y nos vamos de Shopping al Fashion Mall, el Mall más elegante que he visto y que ya había visitado en mi primer viaje a Río.  En este Mall, las tiendas son bien exclusivas, puedes comprar desde un Ferrari, exhibido en el mismo Mall hasta joyas de Stern, pasando por ropa de diseñadores de primera línea del Brasil, como Ricardo Almeida, quien vestía al presidente Lula, socialista renovado que por lo pronto renovó el overall de los años 70. 

Día 4
Amaneció bien nublado y con llovizna, yo voy al sector comercial de Barra para cambiar reales pues hoy iremos de city tour, pero a la usanza de la gente común, es decir en TransCarioca (mil veces mejor que el de la Gordi) y metro. Esta  es la mejor forma de empaparse de la esencia de una ciudad y su gente, aunque igual casi nos empapamos también, pero de agua de lluvia, pues a ratos llovió harto y con viento.  Una vez en el centro de Río  buscamos la Confitería Colombo, un lugar antiguo y con mucha tradición, inaugurado en 1894  y que con sus casi 120 años ya es toda una atracción turística, tanto que a toda hora hay una fila de gente esperando por un mesa, para disfrutar de un café y pasteles, de una copa y picoteos varios, de un almuerzo, de una caipirinha (o dos, o tres) o de una café helado!  Después de varias preguntas y de sus buenas cuadras caminadas llegamos a nuestro destinó  esperamos por nuestra mesa y ordenamos varias cosas para degustar, unas quichés de camarones queso y aceitunas, otra de pollo y pimientos, unas croquetas de carne, unos rollitos de papa y queso. Unas empanaditas de carne y sus caipirinhas....desde luego.  Para finalizar pedimos café espresso y una tartaleta de frutas, un pastel de milhojas y crema, u a tortura de chocolate con damasco. 
Luego sigue nuestro paseo céntrico, visita a tiendas, algunas compras y nos regresamos en metro, hasta Ipanema, claro que una vez a bordo del metro - que es un mar humano a las 6 de la tarde, pese a lo cual nadie empuja ni pasa a llevar a nadie- nos enteramos que por la construcción de una línea 4 el convoy no llega a Ipanema  sino que hay que continuar en un metro de superficie, que no es otra cosa que un bus cualquiera. Lo destacable es que acá la tercera edad (mis papás, no yo) no cancelan ni en el metro ni en el bus, es más hay rutas y accesos exclusivos. Como volvió a llover y esta es la hora del taco, este viaje se hace eterno y además el bus toma una ruta inesperada, que nos deja en la mitad de una favela,  la sensación es extraña, por el contraste con otras zonas de Río  pues acá hay viviendas a medio terminar, unas construidas sobre otras, mucho comercio pequeño, cantinas y salones de pool y mucha gente en las calles, además de basura y suciedad. Se diría que este  es el Río en blanco y negro, el que ni siquiera sale en las telenovelas.  Como este bus ingreso a estas áreas poco turísticas y como no sabemos cuántos otros lugares visitará, decidimos bajarnos para abordar un taxi, ya abajo del bus, la sensación de favela y la evidencia de que somos turistas es alta, por lo que apenas veo que viene una van que acá son transporte colectivo, que dice ir al Barra Shopping, la hago parar y nos subimos, al menos no estamos en la mitad de la favela y sabemos que este transporte tiene un destino conocido, aunque descubriremos que no cercano, pues debemos haber demorado más de media hora, surcando callejones y calles nada de turísticas.
Finalmente, cerca de las 9 de la noche estamos en el Shopping, aprovechamos de buscar los encargos típicos de los sobrinos (camisetas del santos y de gremio) que no hay en ninguna de las 6 tiendas deportivas que hay en el Mall,  si alcanzamos a  comprar los exquisitos chocolates Kopenhagen y una maleta nueva para llevar lo que no vino con nosotros desde Santiago.
Fue un día largo, un paseo de contrastes, varias horas de viajes, pues al ser Río tan grande, nada esta cerca. Aún así desde el Barra Shopping  nos vamos directo al hotel en taxi, ya fue suficiente de vida de pueblo y barrios dudosos... al menos por hoy.

Día 5
Hoy es día de relajo,  playa (por suerte volvió el sol), paseo a pie y almuerzo en el barrio.
Esta playa es extensa, bien abierta por lo tanto ventosa, pero con aguas muy templadas. La costa se extiende desde el morro de Rio das Pedras, hasta la avenida Airton Senna, que es una avenidas inicial que conecta con la zona norte de Rio, con Petrópolis y con el aeropuerto.  En esta misma avenida está el ya nombrado Barra Shopping, el más importante centro comercial de esta zona. En la playa hay varias zonas y puestos de servicios, numerados del 1 al 9, cada uno distanciado por cerca de 1.500 metros, tal vez una milla, de acuerdo a lo que registró la aplicación de running de mi iPhone, cuando fui a trotar.  Frente a nuestro hotel, esta el cuerpo de bomberos que tiene acá una unidad de rescate marítimo, así es que todas las mañanas muy temprano, antes de las 8 horas, ya están realizando ejercicios y prácticas. Muy amables ellos, hicieron detener el tránsito - que acá es caótico y acelerado - para que mis papás pudieran cruzar la avenida que divide la playa del hotel.  En otro sector de esta playa, hay una escuela de fútbol playa, otra de voleibol y una de kite surf, ese que combina la tabla de surf con un vela tipo parapente. A propósito de parapente, el lunes cuando sobre Rio hubo nubosidad abundante, mostraron en todos los noticieros a un instructor de parapente y su pasajero - un turista- quienes se perdieron entre la nubes y estuvieron largos minutos a la deriva. El turista llevaba una cámara y por lo tanto quedo todo grabado, lo más dramático es cuando el instructor le dice "estamos perdidos, sabes nadar? Puede que caigamos al mar", luego le dice " sabes rezar?" Momento en que el instructor comienza a recitar el ave María. Afortunadamente, las nubes se dispersaron y pudieron encontrar un lugar donde aterrizar, muy lejos desde donde se supone que debían hacerlo. Esta historia le costó su licencia al instructor, pues acá esta es una práctica muy extendida entre los turistas y sería muy complicado que resultare un turista accidentado.
Después del relajo de la playa, nos vamos a almorzar al Rodizio de Barra da Tijuca, un restaurante buenísimo, llamado Tourao (Toro) donde por un precio fijo hay buffet de ensaladas, acompañamientos, sushi, postres además de una rotativa de diversos cortes y tipos de carnes y de pastas. Debimos haber probado unas 6 variedades de carne, todas asadas y muy buenas, picanha (que es corte típico de Brasil), pollo (frango), un filete roast beef que rebanan en nuestra mesa y dejan para compartir, muy jugoso y a punto, un corte de carne asada con un aderezo de queso, muy sabroso y original, y otras delicias más.  La atención es excelente, puedes comer relajado y cuanto quieras, nadie apura, así es que hacemos una sobremesa antes de las sobremesas, que es como llaman acá a los postres.  Luego de un café, regresamos caminando al hotel, es casi 1 km, así es que es una caminata saludable.  Yo comí de todo y sin culpas, pues en la mañana había trotado 6,5 km...y por la arena!
La tarde de este día es de descanso y de preparación de equipaje, pues mañana muy temprano a las 5 am, nos pasa a buscar un taxi para llevarnos al aeropuerto internacional, volamos a Montevideo y ahí conectamos a Santiago de Chile. 

Día 6
Puntualmente llega nuestro taxi amarillo, para llevarnos al aeropuerto, son las 5:06 am, el trayecto al aeropuerto es de más de media hora en una autopista urbana sin tacos a esta hora, lo que da cuenta de lo lejos que queda el aeropuerto o más bien de lo enorme de esta ciudad, pues debimos recorrer más de 50 km desde Barra da Tijuca al terminal aéreo. Llegamos y no hay nadie, de manera que el chequeo y entrega de equipaje es cosa de minutos.  Luego de un frugal desayuno en este aeropuerto, que no tiene muchos servicios, abordamos el vuelo TAM a Montevideo, nuevamente hay zonas de turbulencias, pero por un breve tiempo, el resto del vuelo es tranquilo, aunque el servicio es bien reguleque como dijo alguien por ahí.
La escala en Montevideo es de varias horas, suficientes para que la tarjeta de crédito comience a transpirar.
Acá mismo en el aeropuerto almorzamos un tradicional chivito uruguayo,  que es un sándwich típico de carne con queso, tocino, jamón, tomate, lechuga y huevo, servido con papas fritas y acompañado de una cerveza, estaba bien rico! 

Ya estamos a bordo del vuelo LAN 807 que nos llevará directo a Santiago, han sido 6 días bien intensos, pero bien disfrutados, no tuvimos ningún inconveniente ni contratiempo, sino que más bien atenciones y deferencias varias.   Este vuelo ha sido muy tranquilo y grato, casi sin darnos cuenta ya estamos sobre la  losa del aeropuerto Arturo Merino Benítez, algo cansados pero felices de haber realizado un lindo y agradable viaje.