miércoles, 11 de septiembre de 2013

Rio de Janeiro en Agosto con los papás

Viaje a Rio de Janeiro  
Agosto 2013

Día 1
17:35 ya estamos en el aeropuerto para el chequeo del equipaje y confirmación de asientos, debido a lo improvisado de este viaje, los tickets aéreos los compramos a última hora, por lo que nos quedamos todos en asientos separados, ni pensar en upgrade de cabina, así es que le pido al ejecutivo del counter que pueda al menos poner a mis papás juntos. Amablemente accede y nos ubica a los tres en la fila 15 en el área del centro de la cabina. Sorteamos rápidamente el control de inmigración, gracias a que había muy poca gente en el aeropuerto.  Tenemos más de una hora ates del embarque así es que nos instalamos en Starbucks a tomar un té con muffins, no seremos ingleses pero el té en esta familia es una tradición. 
Cross check reportar, es la indicación del capitán a la tripulación previa al inicio del decolaje que es cuando el avión se dirige al cabezal de la pista a tomar posición y distancia para el despegue. El avión va completo, salvo claro está la cabina premium. No falta el pasajero que se quiere pasar de listo y reclamar por su vecino de asiento, vecina con guagua esta vez, para ver si con ello lo pasan a primera,  no le resultó pues la asistente reubicó a otro pasajero y le dio una fila de dos asientos a la señora y su hijo. Este señor no debe haber visto el video que circula en internet donde una señora dice que no puede viajar sentada al lado de alguien de color y exige cambió de asiento, la asistente de vuelo, la mira incrédula y le dice al señor de raza negra "Señor. Disculpe las molestias, pero nosotros no controlamos el tipo de personas que viajan con nosotros  pero sí buscamos el confort de nuestros pasajeros, así es que lo invito a acomodarse en nuestra clase premium" el resto del avión aplaudió y la mujer racista y clasista se quedó sola en su butaca económica, siendo mirada con desprecio por todo el resto de los pasajeros, bien merecido!
Aterrizamos suavemente en Ezeiza nos quedamos como pasajeros en tránsito, así es que debemos ingresar a un área de embarque previo chequeo de equipaje y paso por rayos x. Ahí me piden que ponga el celular en la cinta (no hay bandejas para objetos acá...bueno es Argenkina así no K, donde todo es posible. 
Detrás nuestro pasa un grupo de brasileños, con muchas bolsas de tiendas y paquetes que también depositan en la cinta, este es un detalle que más adelante cobrará importancia.
Acá la espera es de 5 horas y la idea es hacerla más grata en el salón VIP de LAN... Pero estaba cerrado!  Nos vamos a otra sala VIP que está abierta pero no aceptan el Priority Pass y nadie explica ni entiende por qué! 
No nos queda más que aguardar en la sala de embarque del pueblo, que está bastante buena. Este es el terminal nuevo de Ezeiza, que está muy bonito, amplio y cómodo, no quiero imaginar cuanta coima y chanchullos debe haber habido, pero esto es Argenkina...donde todo es posible. Estamos escogiendo un lugar donde comer y beber algo para amenizar esta espera y me doy cuenta de que no tengo mi teléfono  ahí recuerdo que lo último que hice fue dejarlo en la cinta de la máquina de rayos. Me dirijo allá y le preguntó a la oficial quien me consulta si es un iPhone,  yo asiento y ella me pregunta de qué color es? Tiene alguna carcasa? negro y sin carcasa alguna y con un protector de pantalla que muestra una imagen de la ópera el Barbero de Sevilla que vimos hace un mes y algo en el municipal de Santiago. Ella le comenta algo al otro oficial de este puesto de control y llaman por radio a una tercera persona, que luego aparece. El oficial va a la sala de embarque y le pregunta a dos personas que están sentadas por mi iPhone. Ellos dicen no haber visto nada, luego les pregunta, ustedes viajan con alguien más? y ellos dicen que no. La oficial dice estar segura que van con otra persona, y le pide al oficial que se quede ahí atento. Pocos minutos después viene el tercer pasajero y como en la película Alíen, algo aparecerá en sus bolsillos....adivinen! 
Pero la historia no es tan breve, cuando el señor ( esto de señor es una gentileza, probablemente producto de haber cursado la enseñanza básica en colegio inglés!) ve que está el guardia esperándolo, hace ciertos movimientos dubitativos y torpes, como que se quiere devolver, pero se sabe observado. La oficial que es muy lista dice " el lo tiene! Se puso nervioso y se va a ir al baño a esconderlo o a botarlo" y le dice al guardia "arréstelo!" , además les pide a los otros dos que tienen que volver a pasar por la máquina de rayos, los brasileños tratan de oponerse y preguntan por qué, ella les dice que es un procedimiento por hurto. Pasan una señora y un joven primero y luego el "señor" y adivinen lo que observa la oficial en uno de los bolsillos de su casaca....MI iPhone! Upps, dice ella,  cómo llegó ahí? Y le dice además, "yo estaba casi segura de que no era suyo cuando usted lo tomó de la cinta y se lo consulté y usted me dijo que sí era suyo!" El señor le dice es que yo pensé que era de mi hijo. Y ella pregunta, y su hijo tiene un iPhone?  El joven dice no y muestra uno de esos aparatos estándar, que en Chile ya casi nadie usa. Nosotros parados ahí mirando todo y la vergüenza  de esa familia, por la idiotez o viveza de un hombre viejo ya. Realmente no parecían malas personas, sólo que el viejo se quiso pasar de listo.  La oficial, me muestra el iPhone y le digo : sí, es el mío y si quiere le dicto la clave de desbloqueo, además le describo la imagen de la que ya hable, siluetas y paraguas negros sobre fondo azul. 
 Me entrega mi teléfono y me dice que habría que hacer la denuncia en la policía federal y que para eso hay que ingresar al país y hacer los trámites correspondientes y luego volver a salir para nuestro vuelo a Río. Le digo que no tenemos suficiente tiempo  y que confío en  que el bochorno sea una buena lección para los que gustan de pasarse de listos y apropiarse de lo ajeno, esto es casi un capítulo de " En su propia trampa"
Sorteado este incidente, que un vez más da tema para el anecdotario, volvemos a la sala de embarque, nos instalamos en un bar a conversar un vodka tonic y a esperar la hora de embarque... Igual a estas horas como que el tiempo transcurre más lento.  De paso contarles que nunca más vimos en la sala de embarque al amigo de Ali Babá y sus acompañantes.

Ya estamos a bordo de TAM  que hay que decir que esTAMaomenos no más, un avión viejo  y un snack más que modesto, un pan seco como el mismo desierto de Atacama, un vaso de jugo y una fruta picada bien insípida! No hubo bebidas calientes pues el vuelo ha sido bastante turbulento, lo que se entiende. 
Al fin estamos en el aeropuerto Gilberto Galeao que es el terminal internacional, la fila de policía internacional es enorme pues llegaron dos aviones casi al mismo tiempo, pero o esperas acá o esperas en el carrusel de maletas. Tampoco hay apuro alguno, al llegar al carrusel ya está una de nuestras maletas dando vueltas y al poco rato parece la otra. Llama mi hermana para decirnos que nos espera en el departamento con desayuno brasileño,  jugos, frutas, café y demases...nada que ver con la sencillez franciscana de TAM, ya la bandeja plástica era precaria, una suerte de bandeja JUNJI imagino.

Día 2
Barra da Tijuca es el barrio alto de Brasil, también llamado el Miami del Sur, que es donde vive la clase alta y donde además no hay muchos turistas, se encuentra más al sur de Ipanema y Leblon que son las otras zonas elegantes, detrás del peñón dos hermanos. Estamos en el hotel Barra Leme frente a la playa con el Atlántico llegando casi a nuestros pies, pues el departamento tiene terraza hacia el Atlántico, por lo que  desde el piso 9 la vista es buenísima.
Descansamos un rato después del reponedor desayuno con que nos esperaba Cecilia para una par de horas más tarde ir a caminar por el borde costero de Barra da Tijuca, que es similar al de Ipanema, salvo que el diseño de los mosaicos del pavimento es otro, acá son unos peces blancos y negros muy estilizados, como lo es toda esta zona, bien estilosa, pura gente linda, deportista, bella y feliz, como en las telenovelas brasileñas, claro esta que los de las familias adineradas  aunque en la TV siempre sufren por algo, bueno en la vida real, finalmente, es lo mismo.  Luego de nuestra caminata llegamos al Nativo  que es el restaurante de moda, donde además de la gente linda hay muchos autos de lujo, estacionados por doquier. Esta tan de moda el lugar que hay que esperar mesa, pero para ello disponen de un lounge, en todo caso la espera no es mucha así es que una vez sentados a la mesa, ordenamos cerveza y comida,  nos dividimos entre pollo grillé con mozarella de búfala y picana (un típico corte de vacuno acá en Brasil) con una selección de ajos grillados, arroz y papas duquesa, realmente muy bien cocinado y muy sabroso, no apto para vampiros. Buen dato el de mi hermana Cecilia, bueno no es de extrañar pues ella es bien sibarita y como ya lleva cerca de un mes viviendo y trabajando acá, ya es casi carioca. De regreso volvemos caminando disfrutando del paisaje, las flores y plantas exóticas y exuberantes y de la brisa del Atlántico. Mi mamá es la más entusiasmada con las flores y su abundancia,  en los jardines hay decenas, sino cientos de anturiums floridos, de esos rojo intenso que son los mas escasos, los hibiscos acá son verdaderos arboles, lo mismo que los ficus, además de una innumerable variedad de hojas y flores exóticas. Las orquídeas son un capítulo aparte, algunas brotan y florecen en los troncos de los árboles y nadie se las roba, otras en balcones de terrazas o en los jardines de los malls, un espectáculo de color y belleza natural. Aprovechamos de pasar a un hotel donde opera una agencia de turismo, para contratar el típico city tour (sin  Federico y sin cámaras de TV), así es que mañana lunes ya tenemos panorama armado!

Día 3 
A las 7:20 am nos pasarán a buscar para el tour por río. Así es que cual Guacamayos nos levantamos a las 6 de la mañana, para ir a conocer esta ciudad y sus encantos. Afortunadamente, no había más pasajeros en este tour, así es que nos acomodamos en un auto (Honda Fit) y nos quedamos con chofer y guía exclusivo,  luego de conocer y vivir los atascos de tránsito de esta megapolis, llegamos al fin a Río Centro, nuestra primera parada es el Pan de Azúcar, hay dos teleféricos, el primero nos lleva al monte Urca el más bajo y el siguiente a la cima del Pan de Azúcar el promontorio mayor. El día partió nublado y con algunas lloviznas, por lo que al acercarnos a la cima mayor, termina la entrando a un banco de nubes, sin que se viera adonde íbamos a ir a parar,,, algo de suspenso gratuito.
Francisca nuestra guía era muy amable y tuvo toda la paciencia necesaria para guiar a dos turistas de la tercera edad, explicó pausadamente y sin apuros nos fue llevando desde el Pan de Azúcar al estadio Maracaná, al que desgraciadamente no pudimos acceder, así es que nos debimos conformar con mirar desde fuera y circundar toda su manzana, viendo el estadio grande, el estadio pequeño, el área de atletismo y el área de la piscina olímpica. A continuación fuimos al sambódromo, la calle que se construyó especialmente hace ya una década para el paso de las escuelas de samba y sus presentaciones en búsqueda de coronarse rey Momo, esta avenida está circundada por graderías a ambos lados, que permite ver cómodamente el paso de las escuelas en competencia.
Nuestra siguiente parada es la Catedral de Río, probablemente la más moderna catedral en el mundo, pues no es otra cosa que un cono enorme con cuatro vítreaux que desde el interior forman una cruz que se ilumina desde el exterior con los rayos del sol, realmente es una obra arquitectónica sorprendente, otra genialidad del hace poco tiempo fallecido famoso Niemeyer.  Una curiosidad es que la catedral está nada menos que en la Avenida República de Chile y en medio del centro financiero de la ciudad, un equivalente de nuestro Sanhattan. Continúa nuestro tour por el centro de la ciudad,  el museo de bellas artes, el teatro municipal y la biblioteca nacional, también pasamos frente al equivalente de nuestra cámara de diputados, donde la guía hace un gesto con su mano, dando a entender que ahí están los ladrones o al menos los que se sirven del estado y del fisco, más que servir a estos...historia conocida!  
Ya es pasado el mediodía y nos dirigimos al corcovado el cerro principal de, la ciudad que es coronado por Sao Cristovao  y más conocido como Cristo Redentor, está lloviendo y esperamos que arriba el clima este despejado, para poder apreciar tanto al Cristo, como a la ciudad desde lo alto y en sus cuatro puntos cardinales. Al subir hacia el corcovado, pasamos por Santa Teresa, un barrio muy hermoso que tiene muchas casas estiló portugués, pues esta fue la zo a aristocrática, por ser un sector que contaba con agua potable. Aún hoy existe una planta de agua potable que abastece a una parte de la ciudad. De hecho el famoso tranvía se construyó para acarrear agua. Luego se transformó en atracción turística  pero hoy no ópera pues no hace mucho hubo un accidente con resultado de muertes.  Hemos arribado a la cumbre del corcovado, esta nuboso y a ratos hay claros de sol, lo que hace que de repente se aparezca ante nuestros ojos en toda su majestuosidad el Cristo Redentor,  así entre nubes y sol, la imagen tiene algo de bíblica.  Sacamos las fotos de rigor, observamos la ciudad desde lo alto  bueno solo aquellas zonas en las que la nubosidad se ha disipado, lo poco que se ve es hermoso, desde lo alto se aprecia un gran  ciudad, con edificaciones modernas y en altura y además con playa mar y mucha vegetación. 
Luego de un típico almuerzo buffet en un lugar de Copacabana, comienza la cuenta regresiva de nuestro tour, pasamos por zonas céntricas de Río, Cinelandia, Gloria, y otros. Luego volvemos a la costanera, la avenida Atlántida que bordea toda la costa pasando por Leme,  Copacabana, Ipanema, Leblon, San Conrado, frente a cuyo balneario se encuentra la favela Rocinha que es una de las más grandes y cuyo nombre deriva del portugués, que quiere decir ranchito. Hoy la mayoría de las favelas están pacificadas pues cuentan en su interior con unas unidades policiales llamadas UPP (unidad policial pacificadora) que garantizan la seguridad y tranquilidad al interior de estas comunidades que es el nombre que se usa ahora, evitando el estigma que genera la palabra favela.
De regreso a Barra da Tijuca, pasamos por la panadería del barrio, que en realidad es un lugar de delikatessen, además de cafetería y heladería. Hay muchas cosas ricas para la hora del té, dulces y saladas, todas además de muy buena presentación...para toda hora en realidad, esta Dona Olinda, que es como se llama el lugar.
Después de un paseo y trote por la playa, esperamos el regreso de Cecilia, quien esta en Río por razones laborales, en un proyecto SAP para Coca Cola. Disfrutamos una rica once con las exquisiteces de Doña Olinda y nos vamos de Shopping al Fashion Mall, el Mall más elegante que he visto y que ya había visitado en mi primer viaje a Río.  En este Mall, las tiendas son bien exclusivas, puedes comprar desde un Ferrari, exhibido en el mismo Mall hasta joyas de Stern, pasando por ropa de diseñadores de primera línea del Brasil, como Ricardo Almeida, quien vestía al presidente Lula, socialista renovado que por lo pronto renovó el overall de los años 70. 

Día 4
Amaneció bien nublado y con llovizna, yo voy al sector comercial de Barra para cambiar reales pues hoy iremos de city tour, pero a la usanza de la gente común, es decir en TransCarioca (mil veces mejor que el de la Gordi) y metro. Esta  es la mejor forma de empaparse de la esencia de una ciudad y su gente, aunque igual casi nos empapamos también, pero de agua de lluvia, pues a ratos llovió harto y con viento.  Una vez en el centro de Río  buscamos la Confitería Colombo, un lugar antiguo y con mucha tradición, inaugurado en 1894  y que con sus casi 120 años ya es toda una atracción turística, tanto que a toda hora hay una fila de gente esperando por un mesa, para disfrutar de un café y pasteles, de una copa y picoteos varios, de un almuerzo, de una caipirinha (o dos, o tres) o de una café helado!  Después de varias preguntas y de sus buenas cuadras caminadas llegamos a nuestro destinó  esperamos por nuestra mesa y ordenamos varias cosas para degustar, unas quichés de camarones queso y aceitunas, otra de pollo y pimientos, unas croquetas de carne, unos rollitos de papa y queso. Unas empanaditas de carne y sus caipirinhas....desde luego.  Para finalizar pedimos café espresso y una tartaleta de frutas, un pastel de milhojas y crema, u a tortura de chocolate con damasco. 
Luego sigue nuestro paseo céntrico, visita a tiendas, algunas compras y nos regresamos en metro, hasta Ipanema, claro que una vez a bordo del metro - que es un mar humano a las 6 de la tarde, pese a lo cual nadie empuja ni pasa a llevar a nadie- nos enteramos que por la construcción de una línea 4 el convoy no llega a Ipanema  sino que hay que continuar en un metro de superficie, que no es otra cosa que un bus cualquiera. Lo destacable es que acá la tercera edad (mis papás, no yo) no cancelan ni en el metro ni en el bus, es más hay rutas y accesos exclusivos. Como volvió a llover y esta es la hora del taco, este viaje se hace eterno y además el bus toma una ruta inesperada, que nos deja en la mitad de una favela,  la sensación es extraña, por el contraste con otras zonas de Río  pues acá hay viviendas a medio terminar, unas construidas sobre otras, mucho comercio pequeño, cantinas y salones de pool y mucha gente en las calles, además de basura y suciedad. Se diría que este  es el Río en blanco y negro, el que ni siquiera sale en las telenovelas.  Como este bus ingreso a estas áreas poco turísticas y como no sabemos cuántos otros lugares visitará, decidimos bajarnos para abordar un taxi, ya abajo del bus, la sensación de favela y la evidencia de que somos turistas es alta, por lo que apenas veo que viene una van que acá son transporte colectivo, que dice ir al Barra Shopping, la hago parar y nos subimos, al menos no estamos en la mitad de la favela y sabemos que este transporte tiene un destino conocido, aunque descubriremos que no cercano, pues debemos haber demorado más de media hora, surcando callejones y calles nada de turísticas.
Finalmente, cerca de las 9 de la noche estamos en el Shopping, aprovechamos de buscar los encargos típicos de los sobrinos (camisetas del santos y de gremio) que no hay en ninguna de las 6 tiendas deportivas que hay en el Mall,  si alcanzamos a  comprar los exquisitos chocolates Kopenhagen y una maleta nueva para llevar lo que no vino con nosotros desde Santiago.
Fue un día largo, un paseo de contrastes, varias horas de viajes, pues al ser Río tan grande, nada esta cerca. Aún así desde el Barra Shopping  nos vamos directo al hotel en taxi, ya fue suficiente de vida de pueblo y barrios dudosos... al menos por hoy.

Día 5
Hoy es día de relajo,  playa (por suerte volvió el sol), paseo a pie y almuerzo en el barrio.
Esta playa es extensa, bien abierta por lo tanto ventosa, pero con aguas muy templadas. La costa se extiende desde el morro de Rio das Pedras, hasta la avenida Airton Senna, que es una avenidas inicial que conecta con la zona norte de Rio, con Petrópolis y con el aeropuerto.  En esta misma avenida está el ya nombrado Barra Shopping, el más importante centro comercial de esta zona. En la playa hay varias zonas y puestos de servicios, numerados del 1 al 9, cada uno distanciado por cerca de 1.500 metros, tal vez una milla, de acuerdo a lo que registró la aplicación de running de mi iPhone, cuando fui a trotar.  Frente a nuestro hotel, esta el cuerpo de bomberos que tiene acá una unidad de rescate marítimo, así es que todas las mañanas muy temprano, antes de las 8 horas, ya están realizando ejercicios y prácticas. Muy amables ellos, hicieron detener el tránsito - que acá es caótico y acelerado - para que mis papás pudieran cruzar la avenida que divide la playa del hotel.  En otro sector de esta playa, hay una escuela de fútbol playa, otra de voleibol y una de kite surf, ese que combina la tabla de surf con un vela tipo parapente. A propósito de parapente, el lunes cuando sobre Rio hubo nubosidad abundante, mostraron en todos los noticieros a un instructor de parapente y su pasajero - un turista- quienes se perdieron entre la nubes y estuvieron largos minutos a la deriva. El turista llevaba una cámara y por lo tanto quedo todo grabado, lo más dramático es cuando el instructor le dice "estamos perdidos, sabes nadar? Puede que caigamos al mar", luego le dice " sabes rezar?" Momento en que el instructor comienza a recitar el ave María. Afortunadamente, las nubes se dispersaron y pudieron encontrar un lugar donde aterrizar, muy lejos desde donde se supone que debían hacerlo. Esta historia le costó su licencia al instructor, pues acá esta es una práctica muy extendida entre los turistas y sería muy complicado que resultare un turista accidentado.
Después del relajo de la playa, nos vamos a almorzar al Rodizio de Barra da Tijuca, un restaurante buenísimo, llamado Tourao (Toro) donde por un precio fijo hay buffet de ensaladas, acompañamientos, sushi, postres además de una rotativa de diversos cortes y tipos de carnes y de pastas. Debimos haber probado unas 6 variedades de carne, todas asadas y muy buenas, picanha (que es corte típico de Brasil), pollo (frango), un filete roast beef que rebanan en nuestra mesa y dejan para compartir, muy jugoso y a punto, un corte de carne asada con un aderezo de queso, muy sabroso y original, y otras delicias más.  La atención es excelente, puedes comer relajado y cuanto quieras, nadie apura, así es que hacemos una sobremesa antes de las sobremesas, que es como llaman acá a los postres.  Luego de un café, regresamos caminando al hotel, es casi 1 km, así es que es una caminata saludable.  Yo comí de todo y sin culpas, pues en la mañana había trotado 6,5 km...y por la arena!
La tarde de este día es de descanso y de preparación de equipaje, pues mañana muy temprano a las 5 am, nos pasa a buscar un taxi para llevarnos al aeropuerto internacional, volamos a Montevideo y ahí conectamos a Santiago de Chile. 

Día 6
Puntualmente llega nuestro taxi amarillo, para llevarnos al aeropuerto, son las 5:06 am, el trayecto al aeropuerto es de más de media hora en una autopista urbana sin tacos a esta hora, lo que da cuenta de lo lejos que queda el aeropuerto o más bien de lo enorme de esta ciudad, pues debimos recorrer más de 50 km desde Barra da Tijuca al terminal aéreo. Llegamos y no hay nadie, de manera que el chequeo y entrega de equipaje es cosa de minutos.  Luego de un frugal desayuno en este aeropuerto, que no tiene muchos servicios, abordamos el vuelo TAM a Montevideo, nuevamente hay zonas de turbulencias, pero por un breve tiempo, el resto del vuelo es tranquilo, aunque el servicio es bien reguleque como dijo alguien por ahí.
La escala en Montevideo es de varias horas, suficientes para que la tarjeta de crédito comience a transpirar.
Acá mismo en el aeropuerto almorzamos un tradicional chivito uruguayo,  que es un sándwich típico de carne con queso, tocino, jamón, tomate, lechuga y huevo, servido con papas fritas y acompañado de una cerveza, estaba bien rico! 

Ya estamos a bordo del vuelo LAN 807 que nos llevará directo a Santiago, han sido 6 días bien intensos, pero bien disfrutados, no tuvimos ningún inconveniente ni contratiempo, sino que más bien atenciones y deferencias varias.   Este vuelo ha sido muy tranquilo y grato, casi sin darnos cuenta ya estamos sobre la  losa del aeropuerto Arturo Merino Benítez, algo cansados pero felices de haber realizado un lindo y agradable viaje. 

sábado, 3 de agosto de 2013

Travesía de Invierno por los Canales de Sur

Travesía Invierno 2009
Santiago - Puerto Montt – Chiloé – Canales del Sur – Puerto Natales – Punta Arenas

Día 1

04:15 AM Mi amigo Alexis envía mensaje al celular, avisando que está despierto y que me pasará a buscar camino al aeropuerto a las 5.15 AM,  la verdad su mensaje no me despertó, pues no solo me acosté tarde preparando el equipaje, sino que la cena de la empresa, en la que esta vez no ganamos nada, sólo porque no había premios,  se alargó mas  de lo que esperábamos y el menú resultó algo pesado para las 23 horas,  había struddel de ostiones,  sorbete de tomate, filete miñón, y una créeme brulé de castañas, para completar el festival de calorías.  El vino estaba bueno,  Santa Digna de Miguel Torres, reserva y la caipirinha del aperitivo también muy buena, aunque todo eso contribuyó a dormir poco y a ratos.

A las 05:45 ya estamos entregando el equipaje y  pasando a la latosa sala de embarque, que es tan fría como estar a la intemperie, hace mucho frío, creo que unos 2 grados bajo cero, lo que se refleja en la escarcha que tienen los aviones que están detenidos en la losa del aeropuerto.

No sé por qué pero a medida que comienza a amanecer, en vez de que la claridad del día y los pocos rayos de sol que empiezan a filtrarse entre las nubes, ayuden a despertarme, me baja el sueño y las ganas de dormir,  a mi compañero de viaje, parece que le sucede lo mismo, pues de repente me doy cuenta de que esta cuan largo es, estirado sobre una fila de tres asientos, dormitando, por suerte no comete la impertinencia de ponerse a roncar, a todo pulmón, como es su costumbre.

Ya estamos en el avión, fila llena, es decir apretujados esperando la  famosa “cajita infeliz” de LAN,  una  mezcla de masas secas y maní salado, nada apropiado para comer a las 7 de la mañana.  Cross check reportar y despegamos,  al menos ya se pueden usar los mp4, ipods y demases, así es que me pongo a oír algunas de las grabaciones que tengo de “compartiendo lo clásico”  ideal para relajarse y disfrutar del vuelo.  De repente un aroma a café me trae de vuelta a la tierra,  están justo sirviendo un “snack” de cortesía en la fila de adelante,  y hay una grata sorpresa, la cajita de LAN ya no es tan infeliz,  como las de Concepción o Iquique,  acá al menos nos dan una cajita “Havanna” que trae tres productos de la famosa marca de alfajores argentinos,  esta vez combina bien con el jugo y el café, punto para LAN…será parte de la campaña de Piñera este upgrade?

Antes de la 09:00 AM ya estamos en el Tepual, en  Puerto Montt, es un aeropuerto minúsculo, más ahora que lo están remodelando y ampliando, de manera que las áreas disponibles son las mínimas,  es decir apenas una manga y un carrusel de maletas.
Conseguimos un transfer y nos vamos al Club Presidente, donde teníamos una reserva y un descuento acordado,  pero en el camino, considerando que el Buque Edén de Navimag en el que nos embarcaremos, zarpará el domingo, pues viene desde Puerto Natales atrasado, evaluamos la posibilidad de arrendar un auto y aprovechar el día de holgura, para recorrer la zona,  optamos por cruzar a Chiloé, a la isla como dicen acá,  así es que vamos a la oficina de turismo, pedimos mapas y consultamos por un rent a car, nos recomiendan uno que está a unas pocas cuadras, seguro que hay “coimisión”, sospecha que confirmaríamos al subirnos al auto, un Peugeot 206, del año 2008, pero que esta mal tenido y todo sucio, de hecho tiene, mas olor a cigarro que la más rasca de las discotecas, al menos el precio era conveniente.  Echamos nuestro equipaje a la maleta del auto y nos disponemos, tratando de interpretar el mapa que nos dieron, para ir a Pargua y cruzar el canal del Chacao en el ferry de Cruz del Sur,  nos damos varias vueltas por Puerto Montt,  específicamente por una nueva urbanización de casas bien  modernas y nada de amigables con la zona,  con nombres tan ambiciosos como  “Altos de Tenglo”, y cosas así, tal y como lo describe el libro “El Siútico”.   Al fin logramos salir  de la ciudad, rumbo a Pargua, adonde llegamos justo en el momento en que se completa el ferry, con  nuestro auto y emprende el cruce del canal, donde de acuerdo a lo ofrecido por cierto presidente, debería haber ya un puente uniendo ambos puntos, ¡que duda cabe!!.

Ya en la isla compramos guantes y gorros de lana chilota,  el frío y el viento es harto por acá y según  nos dicen, esta lana es la única capaz de cortar el viento y mantenerte abrigado,  yo había oído algo parecido, pero de la tela austriaca Loden, de la que Alexis tanto se burla,  ahora el anda riéndose del frío con su “Loden” Chilote.  Conversamos con el dueño de la tienda de artesanías le pedimos datos y luego nos vamos camino a Ancud, la primera “ciudad” en la isla.  Yo quería comprar un póster de las iglesias de Chiloé, declaradas hace un tiempo patrimonio de la humanidad, lo que ha ayudado a rescatarlas y conservarlas, pero no quedan..buhh, ya imaginaba un bonito cuadro en mi departamento o en la oficina.  Recorremos Ancud, hay bonito paisaje, mar, bosques, praderas con sus animales, casas encumbrándose en las lomas y  lanchas y gente de mar por todos lados,  ya es hora de almorzar, sobretodo porque desayunamos tipo 07:30 en el avión y luego compramos un  café y galletas en un Pronto Robec,  la versión de precios exorbitantes de Pronto Copec.  En la costanera de Ancud, vemos un restaurante típico llamado La Pincoya, vamos ahí,  los comedores son en el segundo piso, así es que hay una hermosa vista al mar y a las lomas que circundan la bahía,  mientras cae una lluvia intensa que se disfruta desde este lugar, apropiadamente calefaccionado.  Alexis, pide su infaltable Coca Cola y yo, que no voy manejando, pido una copa de vino, pedimos también unas empanaditas fritas de mariscos, y además nos traen pan, pebre y mantequilla, de fondo pedimos mariscal y caldillo de congrio, ambos servidos en librillos de greda, de gran tamaño.  Nos atiende una señora tan amable como pícara, pues Alexis le pregunta  sobre el mito de la  Pincoya y ella coqueta le dice  “yo soy la Pincoya”.  En la mesa de al lado hay 3 monjas y una señora que se han comido todo lo que les ofrecen,  empanadas fritas, curanto con chapalele y milcao (este ultimo no me gusta), pisco sour, vino blanco, y para rematar les traen unas enormes copas de compota de membrillo y murta coronada con helado de vainilla. Como si no fuera suficiente, piden bajativo de la casa y café. Solo espero que al final no le digan a la dueña del restaurante “que Dios se lo pague”, aunque por acá, con tanta iglesia, han de creer en el pago divino, pero no sé si para este tipo de pecados de gula.

Vamos ahora rumbo a Castro, es la ciudad importante de la isla, así es que convenzo a Alexis que ese debería ser el lugar con mejor oferta hotelera y mas panoramas,  el viaje es muy hermoso,  buen camino y un paisaje maravilloso,  a ratos llueve torrencialmente, luego sale el sol y así alternadamente durante todo el trayecto.  A mitad de camino hacemos cambio de conductor.  Llegamos a Castro, mas ciudad que pueblo chilote,  hay tacos en las calles, mucha actividad, pero no parece una ciudad muy bonita, buscamos alojamiento,  no es barato ni tan bueno, damos varias vueltas y llegamos a unas cabañas, buen precio, bien implementadas y con estacionamiento para el auto,  una vez instalados, salimos a caminar por el centro y costanera de Castro,  lo que ayuda a confirmar la impresión inicial de que es una ciudad que por pretensión de gran ciudad ha perdido la magia de los villorrios y caseríos de la zona, la feria artesanal en el mercado de la ciudad, antes de la 6 de la tarde ya esta cerrando  y no encontramos por acá ningún lugar que parezca agradable para comer algo, así es que decidimos comprar provisiones y comer en la cabaña, aprovechando que hay equipamiento completo,  conscientes además de que luego de comer, las escasas horas de sueño y la madrugada de hoy nos pasarán la cuenta, después de todo ha sido un largo e intenso día.


Día 2

Alrededor de las  09 AM me levanto, la idea es seguir recorriendo la isla, y alcanzar Quellón,  salgo cerca de las 10 de la mañana a comprar pan y algo para desayunar, sorprendentemente no hay panaderías abiertas a esta hora y mas sorprendentemente, las ferreterías, librerías y tiendas de ropa si están atendiendo, es bien rara esta ciudad, luego de caminar mas de 6 cuadras, en una mañana fría y ventosa, encuentro un “puestos varios”, donde hay pan y alfajores. Definitivamente, Castro parece no tener más atractivo que su iglesia, los palafitos al llegar a la ciudad,  y las islas cercanas, a las que no pudimos ir, pues en esta época del año no hacen visitas en lancha,

Tomamos rumbo al sur de la isla, pasamos por otro conjunto de palafitos, claro que llama la atención que se encuentran sin agua, en esta época del año,  sin embargo más nos sorprenderá, verlos con mucha agua en la tarde cuando regresamos desde Quellón. Mas adelante un profesor de la U nos explicara la enorme fluctuación de las mareas en esta zona, debido al efecto tiraje que se produce en el canal del Chacao.

En medio de la ruta a Quellón un letrero “Al Parque Nacional de Chiloé”, nos tienta a desviarnos de la ruta, tomamos una ruta secundaria y pasamos por Cucao y otros pueblos pequeñísimos con nombres difíciles de retener. Nuevamente hay un lindo paisaje, buen camino y gente pintoresca. En el parque nacional no hay guía y solo senderos señalizados, decidimos ir hacia la playa (océano pacifico), es una playa solitaria extensa y de fuerte oleaje, que divisamos desde uno de los miradores que hay en la senda. Regresamos a nuestra ruta original, como cantando “Voy pa’ Quellón”,  destino que parece mas lejano de lo que los mapas y las distancias indicadas en la señalética del camino dicen. Al fin llegamos y encontramos una pintoresca ciudad puerto, con toques de modernidad que le van quitando el encanto que de seguro tuvo en su momento.  Vamos hacia la costanera en busca de alguna zona de restaurantes o algún mercado, pero solo hay  dos locales, muy rústicos que ofrecen pescados, empanadas, hot dogs y papas rellenas.  Alexis pide papas rellenas y empanadas de marisco,  yo locos con papas mayo.  Traen primero las papas rellenas, Alexis me convida una, están bien buenas,  al rato llega mi plato de locos, son 11 locos de buen tamaño en un plato hondo, puestos sobre unas hojas de lechuga y rodeando una media papa cocida,  Los locos están blandísimos y muy sabrosos, pedimos dos platos y así como Alexis compartió sus papas rellenas, yo hago lo mismo con los locos,  de todas formas habría sido incapaz de comérmelos todos,   habría sido una locura!!  Al menos los locos y Quellón, revivieron el entusiasmo de mi compañero de travesía,  pues Castro lo dejo medio decepcionado,  además de que cuando le baja el apetito, nada, salvo comida le devuelve el sentido del humor. Luego del almuerzo, caminamos un poco, tomamos fotografías y visitamos una feria de artesanías, lo mas bonito son unos trabajos en madera pirograbada, hay unos relojes muy lindos, pero difíciles de llevar. Aprovechamos de comprar música de la Isla, elegimos al Chilote Peñaloza, y a la banda Bordemar, aquella reconocida por la música característica del programa de TV tierra adentro y del programa de radio canciones y aires  de nuestra tierra.  De regreso, nos detenemos a fotografiar las iglesias del camino y entramos hacia los pueblitos mas pequeños que de ida pasamos por alto,  visitamos Chonchi y Dalcahue, ambos muy bonitos, pintorescos, ordenados y con ese aire típico que se conoce de Chiloé.  Estamos camino a Chacao, y el chofer ya comienza a dar muestras de mal humor, lo que significa que tiene hambre,  la verdad es que en todo este viaje, cada vez que le bajaba el hambre, se ponía de mal humor, encontraba todo feo y se quedaba mudo,  por suerte descubrí a tiempo este fenómeno, así es que lo reanimaba con ideas y datos para un almuerzo rico o algún plato típico, esta vez le dije que iríamos a comer al Haussmann, una típica fuente alemana, originaria de Valdivia, que es famosa por sus tártaros, crudos, hot dog y cervezas, queda a pasos del hotel, así es que será destino obligado.  Durante el viaje, aprovechando las  zonas con señal de celular, llamamos a nuestro anfitrión de navegación,  el Piloto 1° Alejandro Lagunas, quien nos cuenta que el zarpe de la Nave Edén, será finalmente, mañana Domingo a las 14:00 horas.  Nos ponemos de acuerdo para contactarnos de nuevo mañana y coordinar un almuerzo juntos en Angelmó, caleta que está a pasos del muelle de zarpe de Navimag, que es la empresa en la que viajamos.

Ya estamos a bordo del ferry, no sin antes hacer un paseo innecesario a Ancud,  pues nuestro chofer es de los que piensa que los camiones son siempre un buen guía, esta vez no lo fue.  El cruce del canal del Chacao es mucho más breve esta vez,  de manera que llegamos a Pargua y de ahí directo a Puerto Montt.  En el viaje contactamos por teléfono algunas cabañas, hay buenos precios, pero todas quedan en sectores alejados del centro y de la costanera, de manera que decidimos irnos al Hotel Club Presidente, que en realidad es un apart hotel, bien confortable.  Nos vamos a devolver el auto al rent a  car, que queda a unas 4 cuadras del hotel y de ahí a comer al Haussmann, Alexis sació su antojo de hot dogs con dos suculentos italianos y yo pedí un chacarero, ambos excelentes a juicio de estos hambrientos viajeros. 

Día 3

Amaneció en Puerto Montt nublado y acá un domingo parece más domingo, casi nadie en las calles, comercio cerrado y pocos vehículos.  Luego de desayunar, vamos al mall a comprar algunos víveres, pastillas para el mareo, pilas para la cámara fotográfica, y también a retirar dinero de un cajero automático.  Caminamos por la costanera donde hay una escultura enorme de una pareja mirando el mar, luego nos daríamos cuenta de que se llama “sentado frente al mar”, en homenaje  a la canción que ha hecho famosa en todo el mundo a esta ciudad, y pensar que el autor de esta canción,  finalmente nunca conoció esta ciudad de Puerto Montt, a la que tanta fama le ha dado, si hasta un presidente bananero solía cantarla en mas de alguna de esas reuniones de mandatarios que más bien parecen festines gastronómicos.  Por si no lo han notado todos los presidentes engordan durante su estadía en la casas “donde tanto se sufre” como decía Alessandri, claro que nuestra presidenta no se le nota, pues asumió bien nutrida, diría una abuela.

A las 12:30, como acordamos, nos encontramos con el piloto Lagunas y dos profesores de la escuela náutica que lo acompañan en este viaje con los estudiantes,  el piloto es una persona joven muy amable, que de seguro debe pensar que en la universidad somos más “importantes” de los que realmente es,  los profesores ya son bien mayores, marinos en retiro, con miles de historias, tantas como su apetito y gusto por la bebida,  uno de ellos,  de Concepción tiene buen sentido del humor y es bueno para contar historias divertidas, el otro, de Viña del Mar, es mas serio, incluso algo gruñón,  mas adelante descubriremos que una vez en confianza es bien divertido y con un estilo que recuerda al almirante Merino, hasta de humanoides nos habló.  Dejamos nuestro equipaje en custodia y nos vamos a almorzar a Angelmó,  de entrada piden 5 pisco sour,  Alexis que no es muy amigo de los aperitivos hace el salud de rigor y no bebe mucho más, los demás secamos la copa, no diría que era el mejor pisco sour del sur, pero para el frío viene bien.

Las preferencias al momento de comer son Chupe de centollas, el profesor Yussef (de Viña) el piloto Lagunas y yo, pastel de jaibas Alexis y caldillo de congrio el profesor de Concepción. Ellos piden una botella de vino blanco y luego otra más… y siguen con un plato de locos, tentados por nuestra anécdota con los locos en Quellón.

Ya son las 14:30 y debemos irnos a embarcar, el buque zarpa a las 16:00, pero antes tienen que subir contenedores, autos, camiones y pasajeros con sus equipajes.  Una vez a bordo nos dan la cabina AA205 en la primera cubierta, es una cámara con dos camarotes, baño interior, closet y ventana, es cómoda aunque estrecha.  Durante el zarpe, vamos a cubierta,  luego nos muestran un video con instrucciones de seguridad y pronto ya estamos surcando los canales australes.  Conversamos con varios alumnos, quienes entusiasmados nos cuentan sus impresiones de la travesía, ellos hicieron ya una vuelta completa P.Montt – P.Natales – P. Montt la semana pasada, todos comentan que el paso del Golfo de Penas pone a prueba sus capacidades de hombres de mar,  hombres en un sentido figurado pues también –aunque en minoría- hay mujeres que estudian para ser pilotos mercantes.

Hay una sala de estar donde proyectan películas,  ningún estreno obviamente, y donde todos se reúnen a jugar cartas, tomar café o un trago en las horas en que el bar-boliche atiende, es una especie de quiosco donde venden desde prestobarba a pisco sour, pasando por papas fritas, maní salado, galletas, chocolates, café, pilas, cepillos de dientes, etc. Podría perfectamente ser la Pulpería del los mares australes, pues no solo los precios son elevados, sino que es negocio de la propia naviera.  Vamos a cubierta a disfrutar del paisaje y a tomar fotografías, luego llaman a cenar, el comedor funciona como autoservicio, y hay entrada, plato de fondo, consomé, postre, jugo y pan, en realidad las raciones son bien suculentas, aunque apropiadas, después de estar sin probar bocado desde las 2 1/2 de la tarde. Ya es de noche y el ánimo empieza a apagarse, parece que todos acá se duermen temprano, salvo los que hacen turno en el puente de mando, adonde vamos con Alexis para interiorizarnos de las maniobras de conducción, instrumentos, códigos y labores que desempeñan los estudiantes en este viaje de instrucción.  El puente de mando funciona a oscuras a fin de mejorar la visibilidad hacia el exterior y facilitar la visión de faros, y otras embarcaciones que surquen los mismos canales.  Sorprende una vez más,  el entusiasmo y preparación de los estudiantes,  uno de ellos a cargo esta noche en el puente de mando, nos explica cada uno de los instrumentos, los códigos de navegación, las claves de comunicación radial, y en general el quehacer que está detrás del apacible avance de este buque, que no supera los 50 km/h, no recuerdo bien su equivalencia en nudos. Vamos enseguida a la sala de navegación, que es una especie de trastienda del puente de mando, donde se trabaja con la carta de navegación, un mapa de la ruta en el que los pilotos encargados van anotando tiempos, coordenadas y otros datos.  Estuvimos un buen tiempo en el puente de navegación identificando objetos en el radar y luego ubicándolos en la realidad,  precisamente se aproxima una embarcación en sentido opuesto, la que aparece primero en el radar, como un débil destello, y que luego veremos a través de los binoculares perfilarse desde la distancia, hasta que pasa a nuestro lado.  Aquí conocemos en vivo, la nomenclatura de la comunicación radial y el lenguaje – muy formal- de la navegación.

Día 4

Muy temprano, nos despierta el oficial de cámara, quien tiene la misión de hacer grata la estadía de los pasajeros,  el cumple muy bien su misión, pues además de hacerla grata – entregando todas las instrucciones e informaciones de interés- a menudo hace gala de su sentido del humor, arrancando carcajadas de todos, incluso de los extranjeros, que de seguro no entienden sus bromas, pero que igual caen contagiados por la risas del resto.  El oficial de cámara, junto con anunciar el desayuno (antes de las 8 de la mañana) nos cuenta que hoy es el gran día, el cruce del golfo de penas, el tramo más movido de esta ruta y probablemente de muchas rutas,  son cerca de 10 horas de cruce por aguas bien turbulentas en las que el buque oscila en forma a ratos violenta.  Como siempre, corren las apuestas y entre Alexis y yo acordamos que el primero en sufrir las consecuencias del vaivén,  pagará la cena de cordero magallánico en Punta Arenas.  Luego del desayuno,  nuevamente a cubierta a disfrutar del paisaje y a tomar fotografías,  pero esta vez solo por algunos minutos, pues hace muchísimo frío y hay además un viento heladísimo.  Por suerte Alexis tiene una buena cantidad de películas y series de TV en su computador, así es que aprovecho de ver los capítulos finales de la última temporada de Prison Break,  vemos también una serie nueva que Alexis recomienda, llamada “Lie to me”, que resulta ser muy interesante, pues descubre a las personas a través de los gestos, ademanes e incluso “microgestos”, lo que uno llamaría muecas involuntarias.  Finalmente tenemos una mañana de TV, pues no hay mucho más que hacer  a bordo.  Luego del almuerzo, continúa la maratón de series, esta vez con “The Big Bang Theory”, que es una comedia protagonizada por un grupo de amigos todos muy intelectuales – Nerds- en verdad.
Hay un llamado para ir a cubierta y observar un antiguo carguero que hace muchos años encalló en este lugar y que ahora permanece como mudo y oxidado testigo de una mala maniobra, muy didáctico para nuestros alumnos. Por supuesto que el anfitrión aprovecha de bromear con la situación, pues nos cuenta que se trataba de un carguero brasilero que traía azúcar y que luego de encallar y quedar aislado, todos murieron a causa de diabetes.
Las 3 de la tarde es la hora de la revancha, pues Alexis ha osado jugar ajedrez con el profesor Yussef famoso por estos lados por ser imbatible, de hecho ayer enfrentados ambos por primera vez, Yusef le ganó a Alexis.  Este último, que es una persona muy competitiva, pidió la revancha, hubo dos juegos, en el primero Alexis ganó clara y prontamente y en el segundo, también se diría que ganó, pues el profesor Yussef, adujo tener dolor de cabeza y abandonó la partida,  bien mateo el cabro chico, hay que decirlo.  A las 5 de la tarde tenemos hora para visitar la sala de máquinas, de manera que terminamos la tarde sumergidos como 4 niveles bajo cubierta, observando y entendiendo la lógica de funcionamiento de toda la maquinaria de motores y de servicios, pues además de la maquinaria que mueve el buque, hay toda otra maquinaria que genera los servicios de agua fría y caliente, tratamiento de aguas servidas, iluminación, cocina, etc.  En verdad la maquinaria que hay detrás de lo visible es enorme, y según nos cuentan esta es una embarcación que no posee una gran sala de máquinas, nos imaginamos entonces cómo será el resto.
Acá abajo, se percibe bastante movimiento, pero nos explican que ello obedece a que ya iniciamos el cruce del famoso Golfo de Penas, y que en todo caso bajo el mar, se percibe menos el bamboleo de la embarcación.  Efectivamente al terminar nuestra visita a la sala de máquinas y volver a cubierta, el movimiento es bastante mayor y la oscilación impresionante. Mejor dejar la cubierta y resguardarse en las cabinas, por lo tanto volvemos a la maratón de series de TV.  A las 20:00 horas llaman a cenar,  como es habitual, después de almorzar antes de la 1 de la tarde, a esta hora el apetito es voraz, así es que vamos al comedor, afirmándonos en las paredes debido al movimiento del barco, esta vez poca gente decide cenar, previendo las consecuencias digestivas de tanto zangoloteo, nuestra apuesta con Alexis, sigue en pié, pese a que lo veo pálido y callado, se diría taciturno. Igual toma su bandeja y selecciona sus raciones de alimento, pero una vez sentados a la mesa, que esta vez compartimos con el piloto 1ro Lagunas (hasta el apellido es acuoso, ad hoc a la profesión), Alexis toma un tono color papel mantequilla y apenas prueba el primer bocado, decide dejar de comer, al poco tiempo se retira a su camarote… se aprecia que la apuesta la habría ganado yo, pero él dice que solo por prudencia se abstuvo de cenar.

Nos quedamos conversando con Alejandro Lagunas, el piloto, sobre esta y otras innumerables travesías, la gente de mar tiene muchas historias y vivencias acumuladas en miles de horas de mar, en distintas latitudes.

Mas tarde regreso a la cámara a ver como está Alexis,  lo encuentro acostado, igual de pálido, pero entretenido en la TV, me acuesto y  sumo a la sesión televisiva, por la claraboya de la habitación se ve subir y bajar el nivel de las aguas y el buque cruje entero, como si estuviéramos en medio de un fuerte terremoto, todo se sacude y a ratos se oye caer objetos desde los closets en otras recámaras,  sin darme cuenta, me quedó dormido, esta es la noche en que mejor dormí a bordo de este buque, pues el vaivén hace como que estuvieras en una mecedora en la cuna de tu infancia.

Día 5

Temprano nos despierta el mensaje del animador, quien nos invita a cubierta a observar el paisaje de un lugar llamado Angostura Inglesa,  y nos cuenta que ya dejamos a tras el golfo de penas, lo que se aprecia en el calmado avance de la nave.  Afuera el paisaje ha cambiado, pues se ve mucha nieve en los macizos cercanos y en algunos valles también, está parcialmente despejado, el sol asoma sin timidez entre las nubes, pero olvidando sus propiedades calóricas, pues solo parece iluminar, el frío persiste.
Es un hermoso amanecer, entre nubes, cielo azul, sol encandilante y un paisaje imponente, los extranjeros, que ahora todos parecen japoneses, disparan una y otra vez sus cámaras fotográficas, algunas ultra profesionales con unos enormes zoom – bueno, uno de ellos, un italiano es periodista y escribe crónicas de viajes para el equivalente a la revista del domingo de un diario italiano.   Hoy arribaremos a Puerto Natales, donde ha estado nevando en los últimos días, natales es una hermosa y muy cosmopolita ciudad, carácter adquirido por ser la base de estadía previa a la visita a Torres del Paine,  el atractivo turístico más importante y reconocido de Chile, que sólo compite con San Pedro de Atacama e Isla de Pascua, en cuanto a turismo ecológico y de aventura se refiere.

Pronto haremos una detención frente a Puerto Eden, lugar donde se acercan en bote algunos habitantes que necesitan ir a Puerto Natales o a Punta Arenas y otros que ofrecen sus productos, básicamente pescados y mariscos para abastecer al buque y/o que los envían como encomienda a estas ciudades. En este lugar viven los últimos descendientes de la raza Kawashkar, aborígenes de estas tierras que ya están casi totalmente extinguidos, nos cuentan que hay queda un aborigen de raza pura, todos los demás ya son mestizos, precisamente este señor viene a bordo de una lancha a dejar sus sacos de mariscos, para que sean enviados a Natales, alcanzamos a captarlo a la distancia, gracias al zoom de la cámara fotográfica, pues el no se deja fotografiar (probablemente al igual que los mapuches, piensan que las fotos les roban el alma),  en verdad sus rasgos son bien marcados y típicos de las etnias del sur del mundo.
El profesor Yusef nos explica que esta es una ruta subvencionada a través de un decreto promulgado por el gobierno militar que buscaba integrar estas tierras y sus habitantes al resto del país, de manera que los habitantes de estas zonas hacen la travesía a un precio muy inferior al que paga un pasajero hijo de vecino (cerca de $ 400 mil), ellos pagan  1 UF (cerca de $ 20.000), que es lo mismo que pagamos nosotros, aún busco en mí los rastros de mi etnia Kawashkar, cada vez que me afeito en las mañanas… y no es soberbia, pero no los encuentro.  Siendo justo, en Alexis, tampoco se observan esos rasgos.

Nuevamente en cubierta, cielo despejado y un solo que empieza a calentar un poco, ya se divisa a lo lejos Puerto Natales, llegaremos antes del almuerzo, lo que nos asegura poder estar temprano en Punta Arenas, nuestro destino final. Las maniobras de atraque son bien interesantes y permiten observar la pericia y precisión de los tripulantes, la forma como bajan anclas, como amarran la embarcación y como van girando hasta quedar en posición de conectar la rampa  con el muelle, que se extiende como  la calle  a través de la cual se desembarcan los camiones, autos, maquinaria, carga y pasajeros.  Nos despedimos de todos, tripulantes y estudiantes, cargamos nuestras mochilas y computadores (pues igual debemos estar conectados con la oficina, para atender mails y solicitudes de información).
Puerto Natales esta nevado, pero con un sol esplendoroso, el paisaje es muy bonito y la ciudad muestra ese estilo cosmopolita que ya habíamos mencionado antes.  Vamos directo al terminal de buses,  a fin de asegurar el viaje a Punta Arenas, conseguimos pasaje a las 15:00 horas de manera que nos da tiempo para almorzar, esta vez algo distinto al AFP (arroz, fideos y puré) tradicional del Edén.  Encontramos un restaurante bien agradable, todo en madera típica del sur y con una agradable selección de folclore chileno como música ambiental.  Alexis pide un súper churrasco y yo opto por el menú, que consiste en una crema de espárragos y un estofado.  Excelente elección, el estofado es generoso y muy sabroso.  Mientras esperamos los platos, aparecen nuestros colegas UNAB, el piloto Lagunas y el Profesor Yussef, quienes eligieron este mismo local para almorzar, terminamos compartiendo la mesa, ellos piden aperitivo, el que yo omití pues esperaba probar un calafate sour, que no hay en esta época.

Almorzamos apurados por la hora de salida del bus, pero igual nos divertimos con las historias del profesor, quien tiene miles de aneadotas además de gracia para contarlas, seguramente, su aspecto serio y parco, hace que parezca más divertido cuando bromea. Nos cuenta por ejemplo que en una oportunidad en el faro de última esperanza conoció  a un “humanoide”, así llama él a los aborígenes, quien era capaz de pronosticar el clima con solo mirar la luna y “olfatear” el aire.  Obviamente Yussef no creía en los pronósticos, hasta que el primer día de nieve de un invierno, le preguntaron ¿qué día es hoy? , y le recordaron que era exactamente el día que este “humanoide”  habría señalado como inicio de las nevazones.

Ya estamos a bordo del bus camino a Punta Arenas, es curioso ver nevado al costado del mar, las casas y las pocas playas que hay están cubiertas de nieve, me siento en el lado del sol, pues el bus va casi vacío y aprovecho de dormir un poco, Alexis en una fila mas adelante hace lo mismo.
Una vez instalados en el hotel Finis Terrae, salimos a dar una vuelta por la ciudad, ya esta oscureciendo y son recién las 5 de la tarde.  Buscamos una agencia de viajes a fin de tomar algún tour por las zonas turísticas de los alrededores, no hay posibilidades de ir a Torres del Paine, pues debido a los pocos turistas de esta época, se programan salidas cuando de completa un cupo mínimo.  Tomamos un tour hacia  el fuerte Bulnes, llegaremos hasta el fin de la carretera panamericana, se diría el  KM 0 de nuestra carretera, el punto final del trazado,  o visto de otra forma, el final del camino de Chile.  También pasamos por otro hito, “la mitad de Chile”, lugar que fija el punto medio entre el limite con Perú en Arica y el límite sur de nuestro territorio antártico.
Recorremos la ciudad, esta anocheciendo y es curioso ver una plaza de armas completamente nevada, pero con mucha gente circulando por todos lados.  Cuando íbamos camino al hotel en una esquina sentimos un penetrante y delicioso olor a chocolate, de manera que ahora vamos en búsqueda del origen de tan grato aroma,  no cuesta mucho llegar pues la memoria olfativa es potente, se llama “Ciocolatta” y está lleno,  no solo es un salón de té, especializado en chocolates y pasteles sino que también venden chocolates y helados artesanales. Esperamos que se desocupe una mesa y pedimos nuestros tazones de chocolate espeso y aromático, que se acompañan con churros y picarones pasados… una bomba, se dirá…pero es también una delicia.  Recorremos otro poco la ciudad y regresamos al hotel, está haciendo frío, así es que es hora de abrigarse.  Más tarde  iremos al casino y de seguro a dormir temprano, después de todo, hace varias noches que no duermo en tierra firme. El casino es enorme y bien concurrido, tiene un estilo inspirado en Dubbai,  pero de su nombre Dreams (sueños), solo puedo decir que es un nombre, pues a juzgar por mi suerte, lo llamaría nightmare (pesadilla).

Día 6:

Primera noche que dormimos en tierra firme, pero en verdad no se durmió mucho en el Hotel Fines Terrae de Punta Arenas, pues el sistema de calefacción por calderas y radiadores emite un persistente y molesto ruido que con el silencio de la noche se hace insoportable: En verdad resulta bien frustrante no poder dormir, pues el hotel y sus instalaciones están bien bueno, pero este molestos “detalle” lo vuelve un pésimo lugar de estadía.
Desayunamos y nos vamos a nuestra travesía al Fuerte Bulnes, el transfer no es muy puntual, pero no importa pues hay un día de sol, que parece resaltar aún más el blanco de la nieve que aún se ve sobre plazas, calles y techumbres.  El recorrido es interesante, pues pasamos por varias estancias, bien típicas y algunas muy prósperas. El fuerte Bulnes es como un promontorio que domina el estrecho de Magallanes y en general se mantiene bien conservado, el camino y el paisaje, al que siempre hay que añadir el viento propio de la Patagonia, son espectaculares, pasamos a puerto del hambre, el lugar que recibe su nombre pues una de las primeras expediciones colonizadoras que arribaron a estos confines, murieron de hambre pues las condiciones climáticas, impidió que pudieran venir nuevas embarcaciones a abastecer a los primeros colonos.  Hay en este puerto de hambre, lo que podría ser una contradicción, un personaje vendiendo pescados y mariscos recién sacados del mar, a precios irrisorios,  un saco de erizos a mil pesos y  unos salmones a dos mil, es decir nadie moriría de hambre en este “puerto”.
Regresamos cerca de las 2 de la tarde a Punta Arenas y nos quedamos directamente en el restaurante “Ganaderos”,  que es el lugar recomendado para comer cordero al palo,  el lugar es bien bonito, con ambientación moderno, y a juzgar por los escasos parroquianos que hay a la hora del almuerzo, parece no ser un lugar muy barato, pero eso no es problema, pues aún nos queda viatico.  En un sector del enorme restaurant, hay una suerte de cabina de vidrio dentro de la cual se observa un fogón con el típico cordero al palo asándose lentamente a la vista e impaciencia de todos.  Nos traen la carta y hay por supuesto cordero al palo, dicen que son 3 cortes distintos y el valor es del orden de 10 mil por plato, a eso vinimos así es que ordenamos nuestro cordero magallánico y sus acompañamientos a demás de una botella de vino tinto, necesaria para este tipo de carne.  Mientras comemos el típico pan amasado con un pebre bien sabroso, aparece el mozo con un plato cuadrado adornado con salsa y tres chuletillas de cordero, de esas bien gourmet que tienen el hueso limpio,  y en plato aparte las guarniciones de cada uno. Huele rico, se ve sabroso pero parece muy poco para el valor del plato, por lo mismo decido disfrutarlo lentamente, hay que decir que es un cordero sabrosísimo, una carne blanda bien cocida y una crocante capa exterior, una delicia, de verdad un manjar exquisito, caro pero rico pensamos, cuando de repente veo que el mozo se acerca, pienso que para rellenar las copas de vino, que aún no están vacías, pero viene a preguntar si nos trae el segundo corte…¡plop! Recién entendimos que tres cortes no eran las tres chuletillas, sino que tres platos con distintos cortes del cordero, ahora viene pulpa, más contundente que las chuletillas e igualmente sabrosa, una carne muy sabrosa a muy buena temperatura y blandísima,  por suerte una botella de vino para dos es una buena medida para ayudar a digerir tanta comida, y aun falta el tercer corte, paletilla, que son varios cortes delgados un poco mas fibrosos, pero también deliciosos.
Obviamente, no tenemos ganas de postre ni nada, así es que hacemos un poco de sobremesa, felices con nuestro almuerzo magallánico, totalmente recomendable y salimos a caminar por la ciudad.  Ya son cerca de las 4 de la tarde y es día de zona franca. Yo quiero además ir a conocer el cementerio de la ciudad que dicen que es un lugar imperdible, a Alexis le parece un poco tétrica la idea y se va a descansar un rato al hotel. Luego nos encontraremos en la zona franca. Tomo un colectivo al cementerio, cosa que no es fácil, pues todo el mundo viaja en colectivos y estos al detenerse, por causa del hielo nieve y barro de las calles siempre terminan media cuadra mas allá.  Llego al cementerio, y efectivamente s un lugar muy lindo, está lleno de pinos recortados de manera perfecta, y los mausoleos son verdaderas reliquias arquitectónicas, es como estar en una ciudad europea de miniatura, la nieve además le confieren un aspecto  único.  Es un lugar ordenado, limpio, con mucho jardín pasillos completamente flanqueados por estos pinos recortados en forma ojival, y también muchas esculturas.  Efectivamente es un lugar especial, un tesoro que tienen los magallánicos acá, nunca vi un cementerio tan lindo, de hecho no suelen ser lugares muy lindos, sino mas bien desordenados, descuidados y caóticos.
La zona franca de Punta Arenas, me parece mejor que la de Iquique, pues allá hay demasiadas tiendas de “cachureos chinos”, acá encuentras tiendas demarcas conocidas aunque tampoco vamos a decir que los precios son un regalo.  Los licores están baratos, así es que aprovecho de surtir mi bar con algunas delicatesen y un champagne francés que guardaré para año nuevo 2010. También encontré esos deliciosos chocolates ingleses Quality Street, en su tradicional caja de lata y a buen precio.  Finalmente me compré un MP4 con más memoria, para poder aumentar mi colección de música que grabo de programas especiales de radio. El antiguo se lo vendí a Alexis, así amortizo la nueva compra, aunque con lo negociante que es este cabro chico,  no es mucho...parece de colonia.  Fue necesario también comprar una maleta chica, pues todas estas botellas hay que embalarlas bien.  Claro que después Alexis andará diciendo por todos lados que me traje una maleta llena de trago.  El compro también un bolso de viaje grande, algunos tragos, chocolates y un libro, igual consumista.
Regresamos al hotel, esta vez al Diego de Almagro, que está bastante bien y ubicado en plena costanera. Finalmente nos cambiamos desde el Finis Terrae, pues pese que nos ofrecieron muchas habitaciones, las cuales visitamos, en todas ellas el ruido de los radiadores de calefacción era el mismo y no estábamos dispuestos a no dormir nuevamente.
El hotel Diego de Almagro tiene una buena piscina temperada y hasta sala de sauna, así es que de regreso de las compras y aún sin hambre, decidimos ir a relajarnos un rato a la piscina.

Día 7:

Nuestro último día, hay que hacer check out a las 13 horas, así es que no hay mucho que hacer, después del desayuno, bastante sencillo hay que decirlo, aun cuando nunca tengo mucho apetito por las mañanas. Alexis vuelve a la zona franca, tentado con alguna cosa que ayer no quiso comprar y que hoy se dio cuenta de que era buena oportunidad. Yo me quedo ordenando mi equipaje y mi maleta de copete como dice Alexis, en verdad e me hizo chica esta maletita nueva, así es que alguien tendrá que hacerse el amable con cargar algo de mis compras, afortunadamente Alexis compro un bolso gigante, que parece el bolso de deportes de uno de esos gigantes de la NBA o algo así.
El equipaje listo, hacemos hora para ir a almorzar, viendo algo de TV, es decir tratando de seguir y entender 3 películas en paralelo, que Alexis ve mediante zapping compulsivo. De repente me confunde pasar de Frodo y el señor de los anillos a indiana jones, como que no recordaba a Harrison Ford en la saga de Tolkien, en fin, hasta creo que dormí un rato.
Hoy y como despedida de la travesía almorzamos en “Sotito’s Bar” un lugar antiquísimo que se caracteriza por la centolla y los productos del mar, un lugar que ya había visitado en 1999 cuando vine a Torres del Paine y que ya en esos años me habían recomendado. DE hecho se dice que el famoso actor Richard Gere, cuando visito estas tierras almorzó 3 días seguidos en el local de Don José Soto. Alexis pide cóctel de erizos y yo centolla, de fondo pido unos pejerreyes fritos y mi compañero creo que sucumbió a un filete. Se diría que como almuerzo fue bastante contundente, aún siendo despedida patagónica.
Caminamos un rato, visitamos una feria artesanal que hay en la plaza de armas, nevada por cierto, saludamos al indio patagón, siguiendo el ritual de besar su dedo gordo del pié, la única parte de esta enorme escultura de bronce que brilla como recién pulido, debido al constante besuqueo, Alexis, escrupuloso como es, ni se acerca al dedo famoso, arguyendo que se puede pegar la gripe porcina…puede ser cierto, pero el hecho de estar escribiendo etas líneas finales lo desmiente.
Nos vamos al aeropuerto, está lleno y es minúsculo, una poco encantadora asistente de Lan objeta mi equipaje por sobrepeso, así es que debo salir de la fila y tratar de equilibrar los pesos, y eso que soy pasajero Premium categoría “Rubí”, lo que en verdad no sirve de nada. Llevo en mi bolso de mano entonces, más peso, y aligero el de la bodega de equipaje… igual no entiendo la lógica, pues el avión termina llevando el  mismo peso al final, avión que a la postre, nunca despego, mejor dicho nunca arribó, por malas condiciones de clima y hielo en la pista…tanto rigor de la “señorita” de LAN para nada. Recién como a las 23:30 informan que definitivamente el vuelo se cancela.  Nuevo show conseguir que Lan se haga cargo de los traslados y estadía, pero finalmente nos devuelven al mismo hotel Diego de Almagro, hay cena para todos y habitaciones individuales,  claro que llegamos tardísimo al hotel y muy cansados, pues el bus que nos trajo de vuelta del aeropuerto, seguramente por el estado de los caminos circula a muy baja velocidad. Desde luego que el escaso espíritu aventurero del cabro chico, está agitado hace rato, así es que anda de mal humor y con una cara de pocos amigos, pero  luego se le pasa.

Día 8:


Es sábado ya, regresamos en el avión de las 12:00 horas, esta vez el chequeo es sin problemas, nadie dice nada del peso ni de nada y el avión logra aterrizar, viene desde Balmaceda y luego, cual turbus, lysoform mediante, vuelve a salir con  nuevos pasajeros sentados en asientos aún semi-calientes…¿Quién dijo que viajar en avión era un lujo?...salvo que fuera en primera, pero eso se reserva para una escasa elite o para quienes tiene la fortuna de lograr un upgrade, pero, pese a ello,  viajar siempre es un lujo y un agrado!!

Hacia Las Alturas de Machu Picchu...y más alto aún.

Travesía Perú 2007
Santiago – Lima – Cusco – Puno - Lago Titikaka

Día 1:
03:30 horas, me levanto para ir al aeropuerto. A las 04:30 debo hacer el chequeo correspondiente. No he dormido más de dos horas, pero iniciar un nuevo viaje es suficiente motivación para vencer el sueño y el frío de esta madrugada de Mayo. A las 05:50 ya estoy en la sala de espera, el embarque será dentro de 40 minutos, nunca tengo apetito a esta hora, pero decido tomar café y comer un par de donuts, para acompañar dos aspirinas que espero conjuren un incipiente resfrío. Aún es de noche en Santiago, cuando nos elevamos sobre  la ciudad,  el despegue es puntual, y el servicio cordial y amable, lo que echa por tierra mis prejuicios sobre esta línea aérea, que no conocía y que puso un signo de interrogación a mi periplo, cuando la agencia de viajes me informó los vuelos y la línea que los operaría. En realidad, se supone que este es un vuelo Lacsa, pero operado por Taca...cosas de la aeronáutica. La fauna a bordo es  variopinta, con marcados acentos autóctonos, la película es en realidad mala (para mi gusto,  pues es una de esas típicas comedias de absurdos americanos que a mucha gente hace reír a carcajadas y que a mi me hace pensar en la estupidez humana…reconozco que soy algo grave).

09:48 llegamos a Lima, con puntualidad casi británica, bien para un itinerario latino. Hay acá una hora de diferencia  respecto de Chile, de manera que sigo acumulando déficit de sueño.Mi transfer hacia el hotel ya estaba esperándome con una de esas típicas pizarras en las que aparece tu nombre “en letras de molde”,  me recuerda la llegada de artistas al festival de viña, claro que mi fan es apenas uno …y obligado. (deprimente)
El chofer del taxi es una persona bien amable, excesivamente amable a decir verdad, servil es el termino preciso, lo que me incomoda un poco, En todo caso es de mucha utilidad, pues me cuenta todo lo que hay que ver  en Lima, los sectores donde hay buenos restaurantes y algo sobre las condiciones del clima. El taxi es un auto bastante roñoso, un station wagon  viejo, aunque enchulado, de marca indeterminada. Avanza raudo en un caótico tránsito donde la bocina es la ley. El sector donde se encuentra el aeropuerto es el distrito de Callao, un sector extremadamente pobre y antiguo, siento retroceder al Chile de los 70. Minutos más adelante avisto el mar, acá el océano pacífico es bastante calmado y de aguas oscuras, con un tono levemente café, las playas son una angosta faja de piedrecillas y arena gruesa. Viajamos ahora por una suerte de costanera, que da cuenta de las diferentes clases sociales de Lima, imaginen viajar desde Cartagena a Viña del Mar, la estética de edificios, plazas, parques y jardines varía en esa misma dirección. Llegamos a Miraflores, el distrito “nice” de Lima, que es similar a la avenida San Martín de Viña, edificios altos y modernos y bien cuidados jardines.
Una vez acomodado en el hotel,  aún cuando tengo sueño, decido salir a recorrer el sector,  tomar algunas fotos y almorzar, luego a las 14:30 horas vendrá un transfer a buscarme para un city tour por Lima Colonial. Camino hacia la costa, hace calor y hay humedad, no es muy agradable, pero habrá que acostumbrarse. Voy hacia el malecón, como dicen acá,  hay un gran parque con vista al mar y  a las playas desde la altura de Miraflores, acá hay un gran barranco y abajo una angosta playa como ya expliqué. Hay un hermoso parque con una gran escultura llamada el beso, que obviamente muestra a una pareja besándose, la plaza central está rodeada de una serie de muros adornados con los típicos azulejos sevillanos, muy morisco,  donde además hay una serie de poemas populares, dedicados al tema de siempre …el amor. Claro que algunos parecen poemas “Zamorano style” ( se acuerdan de eso de “cuando tu no estas no puedo ni respirar….”). Después averiguaré que este parque está inspirado en el Parque Guell de Barcelona, de ahí su estilo morisco. También que cada 14 de febrero se hace una competencia para quebrar el record del beso de mayor duración, el último registro fue 46 minutos.
Creo que he caminado bastante, pues el edificio que tomé como referencia para regresar al hotel se ve bastante lejano. Me han dicho que acá el Pacífico hace honor a su nombre y que además es bastante más templado que nuestro litoral central,  siento deseos de bañarme en aguas peruanas…como diría el loco de Chavez.  Sin posibilidades ni tiempo de bajar a la playa, decido ir hacia el centro de este distrito. Ver una ciudad en movimiento cotidiano es una buena manera de entender a un país y su gente,  por ejemplo, acá pese a ser una capital, el ritmo es bastante menos presuroso que el de Santiago,  pese a que como ya comentara el transito es un caos total, con muchos autos viejos, destartalados y enchulados,  hay una serie de taxis muy chicos tipo “Tico” pintados de varios colores, que no usan taxímetro,  las tarifas se negocian antes de abordar el vehículo y los precios pueden fluctuar de manera sorprendente. Idealmente hay que usar el servicio de taxis acreditados como SETAME, en el cual se identifica al conductor y al propietario del vehículo, dicen que acá puedes tomar un taxi al aeropuerto, y llegar directo al cielo,  claro que no en un avión y… si es que en tu vida te has comportado relativamente bien.

Ya es cerca de medio día y mi organismo  exige alimento,  decido buscar algún restaurant,  llego en forma intuitiva (quizás olfativa) a un parque en cuyas avenidas se encuentra una serie de restaurantes, hay además una caseta de informaciones turísticas, de manera que decido asesorarme, me dan un mapa de Miraflores (esto me recuerda la Unab Viña) y una tarjeta para un  restaurant de turismo a no mas de 3 cuadras de acá. Llegó al restaurante “Señó Manuel”, un enorme local, tipo Bali Hai, claro que sin espectáculo a la hora de almuerzo, el servicio es tipo buffet, hay poca gente (hoy es jueves) y de partida pido el necesario Pisco Sour Peruano,  imperdonable en Lima pienso. Voy al mesón de entradas y escojo  cebiche, ensalada de camarones, y unos choritos al rocoto, todo muy rico, especialmente el cebique que acá aderezan con una de las tantas variedades de choclo y esas sabrosas cebollas moradas. Ahora es tiempo de los platos fríos no marinos; causa limeña, escabeche de pollo, papas a la huancaína y choclo con salsa de maní, acompañado de un segundo pisco sour, que aparece en mi mesa por arte de magia, junto a una chicha morada (en realidad un jugo de una variedad de choclo). Finalmente me ofrecen platos caliente, la verdad es que no tengo ya apetito, solo escojo un poco de arroz blanco y una cucharada rasa de ají de gallina, otra de seco de cordero, y una más de lomo saltado. Como imaginarán mi anatomía tiene su correlato en mi estómago, de manera que ya no puedo comer más. De repente me doy cuenta de que a las 14:30 me pasan a buscar al hotel para el city tour, pregunto la hora, son las 13:45, debo caminar raudo al hotel, aun no he cambiado moneda local, de manera que ni pensar en taxis, además de que un taxi en Lima puede ser peligroso. Según mi plano de Miraflores no estoy muy lejos, llego al hotel a las 14:05,  incluso tengo tiempo para recostarme un rato y dormir unos 10 minutos muy reponedores. 
Ya estamos en la van de turismo,  en el grupo hay cuatro españoles muy cómicos, que bromean todo el trayecto, son realmente muy divertidos, uno de ellos es la burla permanente de los otros, pues compra todo lo que le ofrecen, cada vez que volvemos al vehículo de turismo, empieza a repartir souvenirs que ha comprado a todo quien le ofrezca algo…los regala y dice “ pos hecho en Perú”… es muy cómico.

Este periplo me demuestra que Lima va de menos a más,  pues lo lúgubre y pobre del sector de Callao contrasta con la modernidad de Miraflores, el señorío de San Isidro y la espectacularidad de su casco antiguo, con construcciones coloniales muy bien conservadas y plazas muy limpias y ordenadas. Visitamos el museo del oro,  y un monasterio en el que hay unas antiguas catacumbas, llenas de tibias fémures y calaveras, sería el paraíso de los anatomistas de la universidad.
Regreso al hotel, ducha, cambio de ropa y voy al bar del hotel por mi welcome drink, luego voy a buscar un lugar para comer y a conocer algo de la noche limeña, sólo algo pues mañana viene el transfer  al aeropuerto a las 03:30 am, otra noche de vigilia.
Recorro “Larcomar” una suerte de Portal La Dehesa, pues es al aire libre y con tiendas top, claro que más frío pues esta a un costado de la costanera, es decir recibe la brisa marina. Hay además el típico patio de comidas (trash Food), cines y algunos locales de mejor calidad en cuanto a comidas, una suerte de boulevard como en Parque Arauco. Escojo uno de estos locales, consumo algo liviano y un te de frutas, es algo que estaba echando de menos, una buena taza de té. De regreso al  hotel me encuentro con varios casinos, hay más de seis sólo en este distrito, y todos con una estética estilo las Vegas, es decir marquesinas llenas de luces en movimientos incesantes…contraste total con las barriadas del sector del aeropuerto, pienso. La tentación de probar suerte en estas tierras es grande, pero mañana debo madrugar para ir a una ciudad a más de 3.400 m.s.n.m., de manera que será bueno llegar descansado a Cusco.

Día 2:

Nuevamente a las 03:00 a.m. en pie, a las 04:00 debo estar en el aeropuerto, así es que rápidamente volver a armar equipaje, y  esperar al taxi, que llega puntual. La ruta al aeropuerto vuelve a sumergirme en el tiempo y regresar a los ’70,  el contraste además con el distrito de Miraflores es abismante. Las casas lucen a medio terminar, con fierros a la vista y sin pintura, lo que averiguo, obedece a que mientras no terminas una casa, no pagas impuesto territorial, (contribuciones). Esta vez tengo un vuelo casi vacío, de manera que pienso en que podré estirarme en la fila de asientos que dispongo toda para mi,  craso error, pues el vuelo es muy breve 1 hora 15 minutos, tiempo que apenas alcanza para un café con un pastelillo y un jugo de naranjas, y para oír algo de música y escribir parte de estas líneas, al ritmo de Moby,  ritmo que también parece llevar este avión pues a ratos se mueve bastante. La imagen de las montañas cubiertas de vegetación es sorprendente, pues nuestros Andes siempre los vemos como enormes formaciones rocosas, escasos en vegetación. 

Una vez instalado en el hotel en Cusco, (que en lengua quechua significa Ombligo del Mundo) decido recorrer la ciudad, hay sol, pero un aire excesivamente helado,  es decir clima de montaña. La ciudad de piedra es realmente hermosa,  hay infinidad de catedrales e iglesias,  parece que la idea de los españoles era dejar muy en claro que ellos habían conquistado estas tierras y que las culturas ancestrales debían aceptarlo y adaptarse.  Llego a la plaza de armas donde hay un  desfile de infinidad de colegios, todos los alumnos con sus uniformes impecables desfilando alrededor de la plaza  y saludando a un improvisado palco oficial. Es bien pintoresco, logro saber que se celebra algo relacionado con  el mar,  recuerdo al mismo tiempo que por estos días se exhibiría en TVN la serial Epopeya, por lo tanto mejor ni decir que soy chileno…la contienda es desigual.
Almuerzo en un típico local de comida peruana, una “picantería” le llaman acá, sopa de zapallo,  pollo frito con papas y ensalada, chicha morada para beber y arroz con leche, bien sabroso y muy económico (5 soles), realmente por el precio se diría que es una picantería, pero la verdad estaba muy bueno.

A las 14:30 nuevamente city tour,  puntualmente estamos sobre el minibús y comenzamos a recorrer  los alrededores, visitando varias construcciones y ruinas del imperio inca o del Tawantinsuyo como correspondería decir en lengua nativa. Es sorprendente ver la perfección de las construcciones y su estado de conservación tantos siglos después. Sin duda estas culturas ancestrales y otras preincaicas han dejado una huella indeleble en estas tierras.
La noche cusqueña es bastante movida, hay muchos restaurantes y pubs, un par de discotecas y mucha gente por todos lados, la mayoría turistas jóvenes (como yo). Elijo un restaurant más bien vanguardista, los locales tradicionales presentan bailes y show típicos y la verdad es que prefiero un ambiente más tranquilo y actual. Hay una buena mezcla de ritmos andinos en  estilo lounge, la carta es bien variada, hay vino en copas, lo que se agradece y un buen aperitivo, en eso estoy cuando aparece un conocido, otro chileno, ex colega de la UST a quien le había perdido el rastro desde  mi ida a Viña. De seguro esta es una sorpresa que me había preparado Inti, grata sorpresa por lo demás. Como imaginarán,  las anécdotas del viaje, él viene llegando de Machu Picchu y yo voy pasado mañana, los recuerdos, historias y uno que otro sano pelambre hace  extensa la sobremesa y los bajativos,  realmente ha sido muy grato y muy curiosa esta coincidencia.  Son las 2 a.m. y estoy llegando al hotel, mañana debo levantarme a las 07:00 pues a las 08:00 hay un tour de todo el día a varios lugares de los alrededores de Cusco.

Día 3:
08:15, ya estamos rumbo a Ollantaytambo, Urubamba, Pisac y Chinchero, cuatro destinos que incluyen ruinas, valles sagrados, templos artesanías y almuerzo. Luego de visitar un centro de artesanías, donde descubro que la inflación en Perú es sólo una teoría, o quizás el lugar que haría inmensamente feliz a nuestro ministro de hacienda y su vapuleada “depreciación acelerada”, me explico: tengo una colección de mini mugs o jarritos con escudos o imágenes de las ciudades que  he visitado,   justo en este centro de artesanías hay una mini réplica de los típicos vasos de ceremonial inca,  mientras lo observo se me acerca uno de los dependientes y me dice en su típico acento y modo “cinco soles señorcito”, me parece un precio razonable, pero como hay muchas repisas con artículos decido seguir mirando antes de comprar mi recuerdo. Finalmente regreso al lugar de las cerámicas y al tomar el jarrito se me acerca una niña quien me dice “señorcito, un sol, por favor”, le pregunto ¿un sol por este jarro?, sí..por favor,  casi se parece a las ofertas relámpago de Jumbo,  pago antes de 3 minutos.
Al volver al bus, nos sirven un mate de coca, para la altura, yo tengo sueño y sed y sé que no es la altura, el soroche  o la puna, simplemente – y honestamente- es el “after day”.

Llegamos al Templo del Sol, en Pisac, un sitio de observación astronómica en ruinas, pero que aún conserva sus recintos principales y las características que han permitido deducir que estas construcciones tenían ese destino. Acá nuevamente podemos apreciar la perfección de las construcciones incas, y los diferentes estilos y terminaciones en función del destino de los recintos. Obviamente aquellos destinados al culto de sus dioses presentan muros con perfectos bloques de piedra, prolijamente pulidos y con un calce exacto entre uno y otro bloque. Imaginar como lograron esta perfección y cómo trajeron todas estas rocas desde lejanas canteras es un enigma. Es preciso (esta es una típica expresión limeña) decir que para llegar a este observatorio hemos caminado unos 45 minutos y subido varias escalinatas  por otros 20 minutos,  un esfuerzo que la altura y el día después, pasan la cuenta.
En este lugar hay una perfecta representación de “la chacana” que es una importante trilogía inca, que representa tres mundos, el mundo superior, de los dioses y astros, el mundo presente, de los seres vivos y el mundo de los muertos o el más allá.

De regreso al bus, bordeamos ahora el río Urubamba (a mi me recuerda el Baker en la undécima región), pues serpentea entre dos cajones montañosos y se ve tan torrentoso y profundo como aquel.  Después averiguaré qué también se practica rafting de alto riesgo en este río. Llegamos a San Jerónimo un caserío en la ribera del Urubamba donde almorzamos.

En la tarde arribamos a Ollantaytambo, donde se ubica la ciudad sagrada y hay además en perfecto estado de conservación una ciudad inca que no es un museo, sino que se utiliza como tal, es decir hay construcciones incas en las que hoy habita gente o se utilizan como lugares de comercio u otras actividades. Acá hay que subir infinidad de escalones de piedra para llegar a la cima del lugar, los lugares más altos estaban reservados a los dioses, a los sacerdotes y a los líderes de estas comunidades. Nuevamente sorprende el perfeccionismo de las construcciones y las diferencias de estas en virtud de las diferencia de casta de quienes las habitaban. Hay además en el cerro de enfrente unas construcciones muy curiosas, se trata de los graneros y “refrigeradores” donde los incas almacenaban sus víveres, ellos aprovechaban el viento frío de las alturas para la conservación de sus alimentos.
Ahora vamos a Chinchero, un lugar en que la gran atracción es una iglesia construida sobre un templo inca, de manera que los cimientos siguen la típica  estructura inca, y donde además se fabrican los tradicionales telares peruanos.
Visitamos una comunidad de tejedoras, quienes nos muestran el proceso de lavado, hilado, teñido de la lana de alpaca y luego la forma como se trabaja en los telares. Es bien interesante y llama la atención el escaso valor que obtienen por su trabajo, por ejemplo una alfombra de medianas dimensiones, tarda un mes en ser tejida y la venden en  USD 100.  Vamos a la iglesia, para variar hay que subir otros tantos escalones, a3.700 m.s.n.m., la iglesia se destaca además por los frescos que hay en el cielo de la nave principal, le llaman la capilla sixtina de Perú….algo pretencioso, pienso. Es curioso observar la mezcla de dos culturas, la hispano-católica con la inca,  mezcla que se plasma en la iconografía religiosa,  muchas pinturas de corte religioso incluyen elementos típicos de la cultura inca, el cóndor, la serpiente, la chacana, el sol y la luna y animales típicos como el cuy. Me recuerdan esos pesebres navideños del campo, los que se adornaban con elementos propios de la localidad, aunque no tuvieran nada que ver con el entorno de Belén.

Regresamos a Cusco a las 19:30 horas,  tiempo escaso para una ducha y cambiarse de ropa. Quedamos con José mi colega y compatriota, para cenar en uno de esos restaurantes típicos con show de bailes, aún tengo que pasar por algún local para traspasar las fotos de la cámara a un CD a fin de liberar la memoria, mañana voy a Machu Picchu, el plato de fondo de este viaje.

Nuevamente es un restaurante buffet, por supuesto partimos con un pisco sour, que es una delicia en cualquier local de Perú, ya casi estoy convencido de que el pisco sour es peruano, también me siento una suerte de “vendepatria” por esta afirmación. Hay mucha comida, bastante buena y variada, hay una especie de estofado de Cuy, que creo es la única alternativa que tengo de probar esta típica carne peruana, al menos no llegará a mi mesa un plato con un cuy crucificado, adobado y rodeado de papas, la visión sería suficiente para omitir el bocado. Al menos en un guiso, el cuy es un trozo de carne (pienso en las leyendas sobre la comida china). En realidad, la carne es bien sabrosa, tiene eso sí un cuero muy grueso, parecido al que ves en un arrollado de cerdo, la textura eso sí es algo dura, “gomosa” diría un crítico gastronómico, parecen calamares mal preparados. La otra variedad que pruebo es la alpaca, esta vez se trata de una carne bastante magra, sin grasa, bien sabrosa y dicen muy sana, me gustó. El show de bailes  es entretenido, aunque uno no logra distinguir las diferencias entre el folclore peruano, boliviano e incluso el del norte de Chile, de seguro la raíz es la misma, lo interesante sería conocer el verdadero origen de estas danzas, vestimenta y música, para atribuirles la autoría correspondiente.  Esta vez la sobremesa es breve, pues José quien ya viene de vuelta de esta aventura andino-incaica, ya tiene varias horas de déficit de sueño, además del cansancio natural post-Huayna Picchu, por mi parte mañana debo estar listo a las 06:00 am, hora a la que me pasan a buscar con destino a la estación de trenes, para ir a Machu Picchu.


Día 4 :
Ya estoy a bordo del tren a Machu Picchu,  esta es la única vía de acceso a Aguas Calientes, pueblo aledaño a la ciudadela inca, que sirve de base para todas las actividades. La otra vía de acceso es el camino del inca propiamente tal, una ruta que demora entre 3 y 4 días, con pernoctación en carpas. Me habría gustado hacer esta ruta, pero hay que reservar cupos con varios meses de anticipación. En todo caso, al ver in situ las condiciones de la travesía, el efecto de la altura y el clima, creo que he tomado una buena decisión en optar por la ruta convencional.  Este viaje es el más curioso que he tenido en mi vida a bordo de un tren, pues la vía férrea es un zigzag, lo que significa que el tren avanza hasta un determinado punto, se detiene,  cambia de anden y luego retrocede por una nueva vía, hasta otro punto, donde se repite el cambio de anden y ahora avanza de nuevo, más adelante se repetirá el mismo proceso al menos un par de veces más.  Esto obedece a que Cusco esta en un valle rodeado por un estrecho cajón montañoso, lo que obliga a salir del valle en esta forma, pues no hay espacio suficiente para un trazado  ferroviario con curvas. Lo propio viviremos al llegar a Aguas Calientes. Se imaginarán la cara de pregunta de los gringos al ver al tren retrocediendo…la dimensión desconocida deben creer.

El viaje es cómodo, aunque hace frío, por suerte hay servicio de café en este tren. Mis compañeros de asiento son 3 jóvenes con pinta de gringos (dos mujeres y un hombre), con los que no tardamos en establecer un dialogo,  necesario por lo demás pues tenemos un tiempo de viaje de más de 4 horas. Ellos son americanos, pero trabajan en Santiago como profesores de Inglés, me cuentan que habían apostado a que yo era chileno, claro que con la pista de mi jockey del Cirque du Solei, ellos se acordaban que este espectáculo se presentó en Chile el año pasado.  Son bien simpáticos y divertidos.  Para los 4 este es nuestro primer viaje a Machu Picchu.
El tren bordea por momentos el río Urubamba, hay un hermoso paisaje y en algún momento divisamos a un grupo de valientes que hacen el camino del inca a pié. Esta nublado y frío y no parece que vayamos a ver el sol este día, ojalá no llueva.

Son casi las 11:30 cuando llegamos a Aguas Calientes, esta lloviznando suavemente. Ahora nos reunimos el grupo que vamos guiados por un mismo oficial de turismo, hay gente de todas las edades y nacionalidades, (pienso en la torre de babel), diviso a una pareja de brasileños con los que compartimos el tour de ayer a Ollantaytambo, …ya tengo a quien pedirle que me tome una foto. Nos dan un par de instrucciones, y nos indican cuales son los buses que nos llevaran desde Aguas Calientes a Machu Picchu. Una vez en la entrada al parque nacional, comienza una lluvia propiamente tal, la que irá en aumento a medida que avanzamos en nuestro recorrido por este maravilloso lugar.

Apenas cruzo la barrera de acceso al parque, me encuentro con la típica imagen del Huayna Picchu y la ciudadela inca a sus pies, es bien sorprendente e impresionante. Las nubes bajas que se cruzan por delante del Huayna Picchu le dan a la escena un aspecto bastante especial además. Cual scout, me pongo mi protector para la lluvia, para no mojarme demasiado e iniciamos junto al guía nuestro recorrido por este lugar, no sé si es por la lluvia o es habitual, pero hay demasiado parloteo de mucha gente, lo que no me parece del todo agradable, decido ponerme los audífonos del mp4 y escojo la música de Vangelis,  para acompañar las visiones de esta maravilla y anular el parloteo de la gente (que es mucha) con la agradable música de este griego. Prefiero el silencio y  la contemplación en este tipo de situaciones, se supone por lo demás que estos son lugares sagrados.  El guía tiene un tremendo vozarrón de manera que puedo perfectamente oír sus explicaciones y al mismo tiempo carros de fuego.  Algunas de las explicaciones respecto del tipo y características de las construcciones incas, me parecen conocidas, incluso repetidas, lo que me alegra, pues pienso que si distintas personas relatan lo mismo, la credibilidad de la historia mejora. Buen punto.  A propósito de guías, ninguno se ha referido a Chile o a nuestro territorio, como tierras peruanas que fueron expropiadas o usurpadas por los chilenos, lo que no le sucedió a mi coterráneo, quien se vio en la obligación de rectificar a un guía y exigirle la versión real e histórica. Bien por ese chileno que defiende nuestra soberanía.

Nuestro recorrido por los distintos lugares de la ciudadela inca, dura más de 3 horas, al cabo de los cuales estamos todos empapados, pues la lluvia inicial se transformó en un pequeño temporal de lluvia y viento. Por primera vez entiendo el alcance literal de los titulares de revistas como GeoMundo o National Geographic  del tipo “Empápese de la cultura Inca en un recorrido por sus ancestrales construcciones”. ( ¿Existe aún Geo Mundo?...tengo la duda)

Hora de almuerzo, tengo programado un almuerzo en Aguas Calientes en el Hatuchay Towers,  nuevamente servicio buffet, muy abundante y sabroso, pido Pisco Sour de Aperitivo, para el frío, digo yo. Todo exquisito, como bastante, pues la lluvia, el frío y la caminata me tienen con un apetito voraz. Comprensible si se considera que desayuné a las 05:30 am, y que en el resto del día solo he comido un snickers y un par de tazas de café y una botella de agua mineral. Hay además un mesón de postres que incluyen algunos pasteles y el buffet incluye café y bebidas calientes, decido probar un pie de maracuyá con una buena taza de café, muy bueno, me repito.  He almorzado lentamente, ya son más de las 5 de la tarde, hora apropiada para instalarme en mi habitación de la Hostería La Cabaña.  Es un bonito lugar  muy bien atendido, no era para menos, pues los administradores son una pareja de chilenos (Vanesa e Igor), quienes se muestran muy alegres de ver a un compatriota por estos lados, me dicen que hace tiempo no veían a algún chileno y menos a alguien tan simpático como yo (los entiendo).  Aprovecho el secador de pelo del baño para secar mis jeans (el único uso que le podría dar a este adminículo, razones obvias) y me sirvo un mate de coca que me ofrecen como cortesía.  

Después de una buena ducha tibia y ropa seca, aunque en verdad sólo tengo un par de short, decido salir a conocer este pueblito de aguas calientes, en parte me recuerda a San Pedro de Atacama, ya no llueve. Mañana espero ver los primeros rayos de sol sobre Machu Picchu, lo que quiere decir que debo estar a las 06:30 horas arriba en la ciudadela, es decir hoy habrá que acostarse temprano. Necesito comprar además el ticket de acceso al parque nacional y los pasajes de subida y bajada para los buses. Consultó a la gente del lugar por las perspectivas del clima para mañana, todos me dicen que mañana habrá sol, eso espero. Hay un complejo termal en este pueblo, pienso que puede ser agradable disfrutar de aguas calientes en este frío día, pero José me había dicho que las instalaciones eran más bien precarias, lo que compruebo personalmente de manera que omito esta parte del tour, sinceramente las Termas El Amarillo en la Carretera Austral serían las de Huife al lado de éstas.   Ya de noche decido comer algo antes de ir a dormir, no tengo demasiada hambre, aunque sí ganas de una buena taza de té. Voy a uno de los innumerables locales de la calle Pachaqutec, donde terminamos conversando con un gringo, con quien nos reímos mucho de sus intentos de pronunciar “Ollantaytambo”, lugar desde donde vino a Aguas Calientes esta mañana. Se trata de David,  un Geofísico que anda de vacaciones, él es de California y anda recorriendo América Latina, ya estuvo en Chile en nuestra Patagonia, quedó muy impresionado de los paisajes y la gente, que orgullo. Compartimos impresiones respecto de Machu Picchu y de todo lo que hemos visto por estos lados. Ya son cerca de las 22:00 horas, mañana debo levantarme a las 05:00 a.m. de manera que me despido de “Mr. Olaytantaybo” y me voy al hostal.

Día 5 :

05:30 ya estoy desayunando en La Cabaña, espero abordar el bus de las 06:15 para ingresar a Machu Picchu a las 06:30 horas. Hay un buen buffet con harta fruta y jugos, consumo además cereales, pensando en que me aportará energía para la travesía de ascenso al Huayna Picchu.

Al llegar a Machu Picchu hay muy poca gente, en contraste con el día de ayer, y todo luce limpio y despejado, hace frío, pero pronto tendremos sol y de seguro mucho calor. Subo a la parte más alta de la ciudadela, el Inti Rayni, a fin de tomar algunas fotos de los primeros rayos del sol sobre este lugar. La visión es bien diferente y  creo que será interesante poder comparar luego fotos de un mismo lugar en un día gris y lluvioso y en otro día soleado y claro.
La sensación de tener este espectáculo natural, un día despejado, poca gente a mi alrededor (por no decir que casi nadie) y todo un día por delante (exactamente 10 horas) para recorrer esta maravilla es muy agradable. Ayer tuve las explicaciones del guía y ahora yo definiré mi propio camino del inca.
Decido ir ahora al “Puente Inca”, pocos van para allá, lo que me parece un atractivo adicional. Nuevamente sorprende la perfección de estas construcciones y el ingenio con que fueron concebidas, sin duda una cultura muy visionaria. De regreso de esta ruta me encuentro con un grupo de llamas que parecen posar ante los turistas, tomo una fotografía y un turista me pide si le puedo tomar “one picture with the lamas?”, al final me pide tres fotografías desde distintos ángulos. Se trata de un austriaco que también vino con intenciones de hacer cumbre en la cima del Huayna Picchu, de manera que decidimos emprender esta travesía juntos,  luego se nos une una alemana,  profesora de profesión, más tarde nos  lamentaremos en parte de haber escogido a un austriaco de partner en esta travesía, pues el viene de un país lleno de montañas, donde además hay una muy extendida cultura a la actividad física, a las caminatas y a subir cerros,  de manera que es un verdadero experto, al cual no es fácil seguirle los pasos, sólo falta que se pegue unos cantitos en tirolés comentamos. Hay que considerar que la altura afecta, pues hay menos oxigeno, mismo que el esfuerzo demanda.  Subir el Huayna Picchu no es una aventura menor, por el contrario es muy exigente, requieres unos 90 minutos  ida y vuelta. Además debes registrarte en el acceso y asumir la responsabilidad ante cualquier eventualidad, acá los peruanos se lavan las manos. Hacemos cumbre en el Huayna Picchu, la vista de la ciudadela inca desde estas alturas es verdaderamente extraordinaria, casi me siento un cóndor, realmente vale la pena el esfuerzo de la subida y los incontables peldaños que hay que subir (...y luego bajar).  Decido absorber energía de esta montaña, de manera que me recuesto sobre una de las rocas de la cumbre, el sol brilla con intensidad, pero el aire frío de estas alturas modera el efecto.  Esto es vida, pienso, al estar acá reposando y disfrutando de la espléndida vista, hemos hecho un break, chocolates, fruta y agua mineral y ahora simplemente descansar... todo bien hasta que aparecen unos mosquitos muy molestosos, de repente miro mis piernas y estoy lleno de picaduras, …sanguijuelas hay en todas partes, reflexiono. 

Acá en la cumbre hay un ambiente muy festivo, todos se sienten muy contentos de haber hecho cumbre y de la maravillosa vista que constituye la recompensa a esta hazaña.  Llega una pareja de personas mayores,  fácilmente bordean los 70 años, todos los felicitamos, son escoceses.   Este segundo día en Machu Picchu ha sido especialmente grato, poca gente y un clima excelente, ahora he podido tomar fotos con la calma necesaria y sin la molestia de que alguien se cruce frente al lente justo cuando sacaste la foto.  Personalmente prefiero fotos de paisajes sin gente,  el lugar en estado natural se diría.

15:30 horas,  es tiempo de iniciar el regreso, a las 17:00 parte el tren a Cusco y hay que abordar 15 minutos antes.  Esta vez comparto asiento con 3 extranjeros, dos de ellos son unas gringas que apenas dicen “hi” y se enchufan los audífonos de sus respectivos ipod.  El tercer pasajero es un holandés, un economista  bastante conversador, interesado en conocer  Chile y  con quien comparamos nuestras vivencias e impresiones incaicas.  El viaje de 4 horas se acorta bastante con esta conversación en una imperfecta mezcla de Inglés, Alemán y Español,  bien entretenido y cómico especialmente cuando tengo que explicarle el zigzag de la línea férrea, menos mal que Michael es conversador, pues como no logro dormir en los viajes, si no compartes con alguien el viaje se hace eterno.

Ya en Cusco descubro que la agencia de turismo no me ha dejado ningún programa para Puno y Titikaka,  decido salir a buscar alguna agencia pues si mañana no salgo hacia Puno, ya no alcanzaré, pues la distancia no es poca (7 horas vía terrestre).  Son más de las 10 de la noche y confío en encontrar alguna agencia abierta,  esta es una ciudad turística, de manera que no es mucho lo que pido. Tengo suerte pues cerca d la Plaza del Regocijo encuentro una agencia que precisamente ofrece tours a Puno, Lago Titikaka e islas tradicionales, no es caro, tampoco pensaba regodearme,  logro quedar inscrito en el grupo que parte mañana a las 10:00. Aprovecho además de “deshacerme de un billete de USD 100 que en ninguna parte me han querido aceptar, pues tiene una ínfima rotura, acá  lo aceptan sin inconvenientes,  de hecho yo iba a pagar con tarjeta, pero me piden hacerlo en billetes. 

Ahora, decido ir a comer, son cerca de las 11 de la noche y quedan pocos lugares abiertos, acá la gente cena muy temprano, tipo 7:30 u 8 de la noche.   Encuentro un restaurante  italiano que me tinca en el que además hay aún bastante gente en las mesas,  “Incanto” se llama y de verdad que es un buen lugar.  Me merezco una buena comida y un buen aperitivo, hoy hice cumbre en Huayna Picchu y además ya tengo listo mi último periplo, de manera que es tiempo de relajarse y disfrutar, es también mi despedida de Cusco. Pido un pisco sour, me traen un vaso whiskero lleno de pisco sour  con la tradicional gota de angostura.... es un enorme vaso pienso, pero no me quejo.  Para acompañar me traen pan italiano y tres variedades de aceite de oliva... excelente, hay además música electrónica que  le da ambiente al lugar.  Para comer pido unos agnolottis  cusqueños (el relleno es en base a productos típicos de la zona)  que se sirven bañados en una salsa de queso y albahaca... realmente un manjar....muy muy buenos,  los acompaño con una copa de vino chileno (de una viña de Santa Cruz que no conocía, pero que era bueno, el vino peruano es algo ligero por no decir aguado). Son más de las 12:00 de la noche,  acá el check out en los hoteles es a las 09:00 horas de manera que aunque no tengo que levantarme temprano, igual tendré que hacerlo, pues  es mi última noche en Cusco, y como anécdota final en esta ciudad, puedo contar que de regreso al hotel, después de mi suculenta y elegante comida y con evidente pinta de turista (recuerden que ya es más de medianoche y que yo visto shorts y polerón, pese a que debe haber una temperatura no superior a lo 10°), me pierdo.  Sin saber cómo,  me encuentro en una avenida solitaria, que ya no tiene cara de lugar turístico, pues no hay tiendas, hoteles ni restaurantes, y casi no se ve gente en la calle, diviso una estación de servicio (grifo le llaman acá) adonde me dirijo en busca de orientación. No debo estar muy lejos, pues no ha caminado tanto, cualquiera que haya estado en Cusco sabe que estas ciudades que crecen a partir de un casco histórico, terminan convertidas en laberintos al tratar de conjugar dos estilos arquitectónicos y urbanísticos bien diferentes. Efectivamente, no estoy lejos del hotel,  al que llego pronto, sano y salvo, caminando a paso rápido y “con la barba en el hombro”. (Paranoia chilensis…de seguro)

Día 6:  
Puntualmente a las 10:00 a.m. me vienen a buscar para ir  al terminal de buses y abordar el bus que me llevara a Puno, son 6 horas de viaje,  de manera que tendré tiempo para descansar, leer y escribir.  Me levanté temprano, pues necesitaba descargar la memoria de la cámara fotográfica y cambiar algunos soles.  El bus es un moderno vehículo de dos pisos, mi ticket dice “business class”, (que top...aunque sea en bus) y la verdad es que es muy cómodo, además que viajamos sólo 4 personas en esta clase (hay espacio para 10).  Puno está a más de 3.900 m.s.n.m,  lo que augura además mucho frío.  Allá navegaremos el famoso lago Titikaka, el lago más alto del mundo y, según recuerdo el más grande de América,  le siguen nuestro General Carrera en la undécima región (Buenos Aires para los argentinos, pues lo compartimos con nuestros vecinos) y el  Nahuel Huapi (en Bariloche). 
A mitad de camino nos sirven un snack, bebidas, sándwich, galletas y chocolate, se agradece pues ya estaba sintiendo hambre y además pese a que hay sol se siente frío, de manera que las calorías vienen bien.
Llegamos a lo que se supone es una ciudad importante “Juliaca”,  la verdad es un lugar muy, pero muy feo,  nuevamente casas a medio terminar, sin pintar y con los fierros sobresaliendo de sus techos, las calles de tierra, un comercio muy desordenado y precario, donde  puedes ver locales en los que venden desde choclos hasta celulares, es curioso. Taxis a tracción humana, se trata de un triciclo con techo, pintoresco y un letrero que dice “Juliaca será hermosa, segura y próspera” parece chiste de mal gusto, pues no veo por donde pueda materializarse el cambio radical que necesita para llegar a ser lo que el letrero profetiza.  Más tarde me enteraré de que en esta ciudad hay un aeropuerto,  pensar en modernas aeronaves aterrizando en este paupérrimo caserío es algo surrealista.
Al salir de  Juliaca, para nuestro ultimo tramo hacia Puno, veo un imponente conjunto de edificios completamente terminados, bien pintados de llamativos colores y con pórticos y jardines de acceso bien cuidados,  es una universidad, realmente en términos arquitectónicos es todo un contraste, pienso además que ojala sea la palanca para que Juliaca cumpla su sueño de  belleza, seguridad y prosperidad,  viene a mi mente aquello de romper el círculo de la pobreza, ojala.
A las 6 p.m. ya estamos en Puno, la ciudad es más grande de lo que imaginaba, muy helada, con un casco antiguo bonito y bien conservado. Ya está prácticamente oscuro, de manera que apenas dejo mis cosas en el hotel, salgo a recorrer la ciudad, con la intención de captar algunas fotos (antes de que oscurezca por completo), conocer  esta ciudad y también para comer algo. Después de 6 horas de viaje, necesito caminar un poco. Mañana muy temprano salimos a navegar el Titikaka.  Hay mucho comercio en esta ciudad, pese a que no hay grandes hoteles, ni restaurantes de categoría, tampoco tiendas importantes, hay también bastante gente, aunque claramente menos turistas que en Cusco, veo muchos escolares, seguro es la hora de salida de los colegios. También puedes ver acá, los taxis que vi en Juliaca,  triciclos a tracción humana, son pintorescos, pero me parecen algo retrógrados y con un sabor  a tiempos de esclavitud.

Día  7: 
Son las 07:00 a.m. y ya estamos listos para zarpar desde un pequeño muelle en el Lago Titikaka, vamos a visitar las islas flotantes de los Uros, unas comunidades ancestrales que viven en unas islas flotantes que ellos mismos construyen en base a bloques de raíces de totora que unen para formar una isla – comunidad. Todo acá es de totora, las casas (en realidad los dormitorios y las cocinas, que sólo utilizan en invierno), el suelo de la isla esta cubierto con 3 o 4 capas de ramas de totora. Cada isla tiene una duración que fluctúa entre 6 y 8 meses,  de manera que permanentemente se están cambiando de “casa”. Otro aspecto pintoresco, es la forma como estas comunidades (una mezcla de Qoyas y Aymaras)  resuelven sus conflictos cotidianos; por  ejemplo cuando una familia tiene conflictos con el resto de la comunidad, simplemente recortan la parte de la isla sobre la cual esa familia vive y la dejan fuera de la comunidad, eso es sentido práctico.
Los Uros, cuyo último habitante falleció en 1950,  mantienen su estilo de vida en base al turismo, la pesca y las artesanías.  Ellos fabrican además sus propios botes de totora,  tardando dos meses en hacer un nuevo bote, entre dos personas.  Más tarde navegaremos el Titikaka a bordo de una de estas balsas.
Los Uros nos reciben con pan de quínoa recién horneado, al tiempo que nos explican sus modos de vida, de qué se alimentan, son esencialmente pescadores, producto que secan (como charqui) y que luego intercambian en el mercado de Puno por  vegetales  y semillas, aún practican el trueque. También nos convidan un fruto que ellos comen constantemente el cual es rico en sodio y fluor y que constituye su dentífrico natural,  en realidad se parece al coco, tanto en la textura como en el sabor.
Algunas de las comunidades de Uros no reciben turistas, pues no quieren que sus hijos se “contaminen” con las culturas contemporáneas. En la isla que visitamos en cambio, hay incluso una escuela básica donde los niños reciben instrucción primaria, la que posteriormente continúan en Puno. En esta isla cuentan con energía eléctrica, la que obtienen a través de unas placas solares que les regaló el gobierno de Fujimori, el único presidente que ha visitado  a estas comunidades, como comprenderán, los Uros adoran a Fujimori.
Ahora, navegamos por el Titikaka a bordo de una balsa doble que acaben de lanzar al mar y que bautizaron  como Titanic (mala idea pienso), bañándolo con Coca Cola Zero (imposible pensar en Champagne acá). En realidad navegar a bordo de esta balsa es una osadía, pues no es muy estable y además vamos a bordo más de 25 personas. Llegamos a otra isla,  una isla Lodge, en la que hay hotel y restaurantes, todo hecho de totora.  Hay acá además un vivero, donde cultivan peces.  Nos cuelgan al cuello un pequeño souvenir, un barco de totora, como recuerdo de nuestra visita. Volvemos a nuestra lancha para seguir surcando este enorme lago con destino a Taquile, lo que representa un  tiempo de navegación de 2horas y media. Esta vez  somos varios los que decidimos aprovechar el sol y viajar en la cubierta. Hay un brasileño que conocí en Machui Picchu dos días atrás, quien se siente algo mal, por culpa de la altura, le convido uno de esos típicos caramelos de coca.  Van muchos minutos de silencio de manera que entablo conversación con una gringa que va a mi lado, con un  tradicional “were come you from?,   ella viene desde EE.UU., Coneccticut para ser más preciso y anda de vacaciones con su esposo hijos y una hermana y socia (tienen un negocio). Me cuenta que precisamente a causa de ese negocio, hace muchos años que no lograban salir de vacaciones todos juntos. Ambas eran profesoras, una en un colegio y la otra en la universidad.  Me cuentan que tienen un hermano que viaja muy seguido a Chile, sólo para practicar su deporte favorito; pesca deportiva  en la patagonia.  Ellas  me preguntan acerca de lo que el Uro que remaba contaba mientras íbamos a bordo del bote, le cuento que entre otras cosas el decía que tardaban dos meses en hacer un nuevo bote,  que ya no quedaban Uros  puros, pues muchos se habían casado con gente de Puno o de otras etnias y que además me habían explicado que en  aymará, soltero se dice “Karohuayna”, lo que quiere decir “hombre de Dios”.   Se suma a la conversación la hermana de esta gringa, hablamos de todo un poco y acortamos la travesía sobre este enorme lago. A las 11:30 horas llegamos a Taquile,  isla que antes se llamaba “Intika” que significa Isla del Sol,  territorio que fue comprado por  26 monedas de oro  por el español Pedro Augusto de Taquile, de quien tomó su actual nombre.  Estas comunidades tienen un régimen de vida comunitario, en el que  anualmente nombran a sus representantes, acá la solidaridad entre las distintas familias y comunidades es una ley,  “Ayni” se llama en lenguaje de los incas, y quiere decir reciprocidad.  Otras particularidades son el hecho de que en estas comunidades las mujeres se dedican a la agricultura y los hombres al tejido. También son distintivas sus vestimentas, las que los diferencian, tanto en su estatus social como en su condición de solteros o casados. Por ejemplo los líderes usan un chullo con los 7 colores del arco iris,  (una de las deidades adoradas por los incas), los hombres casados un chullo largo que tiene borlas y grecas en toda su extensión, en tanto los hombres solteros un chullo cuyo tejido sólo tiene diseños en la mitad de la superficie. Las mujeres usan un manto negro, con el que cubren su cabeza, este tiene en sus extremos unos pompones de lana de muchos colores, siendo muy grandes y coloridos si la mujer es casada y más pequeño y de menos colores si es soltera.  Otra costumbre típica es que las parejas jóvenes conviven por uno o dos años antes de casarse,  período en el cual ella teje un cinturón con muchos diseños, en tanto el hombre teje otro cinturón pero mezclando lana con cabello de su pareja. Una vez que se casan unen ambos cinturones, simbolizando la unión de dos almas en un proyecto de vida común. La convivencia es a partir de los 14 o 15 años y las parejas suelen casarse a los 16 o 17 años.  El lugar nuevamente es bien rustico, con muchas construcciones de piedra, adobe y pintadas con cal, la gente es muy amable y afectuosa, hay en la plaza central un gran mercado donde ofrecen sus tejidos que es la principal actividad económica.  Para llegar acá hemos tenido que caminar unos 40 minutos por un sendero angosto con escalones irregulares de piedra.   Vamos ahora a almorzar, en una de las típicas casas de los lugareños, para ello debemos subir otros tantos metros, ya debemos estás sobre los 4.000 m.s.n.m., y eso se nota, pues te cansas con facilidad., todos caminamos en silencio dando pasos cortitos, parecemos pingüinos fuera de su hábitat.
Nuestro almuerzo esta listo, hay sopa de quínoa, un pebre a base de rocoto y pan de quínoa, que es una especie de sopaipillas,  muchos se preguntan que es el pebre, les explico que es un aderezo en base a una clase de ají peruano , llamado rocoto, a los gringos debo decirles algo así como “a tipical peruvian variety of chili”,  “very spicy”, les advierto, Justo alguien me pregunta, de donde soy,  le respondo “just from Chile”…carcajadas, aprovecho de decirles que también en Chile hacemos pebre,  lo mismo con el cebiche y el pisco sour, lo que nos pone en una pequeña disputa de vecinos, lo que es ratificado por una pareja de japoneses que vienen desde Chile.  Este almuerzo se convierte en el almuerzo de Chile, pues otro matrimonio esta vez italianos que quieren ir a Chile me preguntan sobre lugares para visitar, precios y clima. Hay además otra gringa que después de Perú se va a Chile y de ahí a Australia, estará 4 días en nuestro país y  me pide le sugiera lugares típicos,  Valparaíso,  Pomaire, Sewel, y  Santiago le recomiendo.  Una  canadiense que lleva dos meses viajando y que seguirá haciéndolo por 0tros dos meses,  irá a continuación a Bolivia  luego a Argentina, y finalmente a Tahití, le pregunto ¿Porqué no vas a Chile?, me responde que no lo consideró inicialmente y que ahora es un poco difícil pues tiene sus conexiones aéreas todas hechas,  me dice que se arrepiente pues le han hablado muy bien de nuestra tierra y su gente.
Nos traen el plato de fondo,  pescado a la plancha con papas, arroz y verduras, estaba muy sabroso. Este almuerzo fue muy entretenido,  pues como pocas veces todos compartimos y nos hicimos entender  en nuestras lenguas maternas o en intentos bilingües

Ahora vamos de regreso a Puno, tenemos unas 3 horas de navegación, hay sol y viento, pero más tarde tendremos truenos, relámpagos y lluvia, pretenciosamente pienso que los dioses se están despidiendo de nosotros, recuerden  que el rayo, los relámpagos, la lluvia, el arco iris y el sol eran dioses para los Incas.

A las 18.00 horas ya estoy de regreso en el hotel en Puno, debo preparar mi equipaje pues a las 20.00 horas  abordo el bus con destino a Cusco,  esta vez se trata de un bus bastante precario, creo que los buses que van a curacaví son mejores. Será un largo viaje, de más de 6 horas.  Mientras espero para subir al bus, leo los titulares de los diarios locales, uno de ellos, estilo LUN titula “Nuevo accidente de un bus. Conductor se quedó dormido”…. Mala idea fue leer estos diarios, pienso. El bus se repleta de turistas, hay un grupo grande de israelíes, quienes ponen dos películas que ayudan a  acortar las horas de este viaje tercermundista, La era del Hielo 2 y Pulp Fiction, cuando termina esta última película son cerca de las 12:30,  trato de dormir, creo que lo logro. 

Día 8:
A las 03:00 llegamos al Terminal de buses de Cusco,  un recinto bastante precario, similar al de Puno,  donde no hay grandes comodidades ni instalaciones adecuadas, los baños son  omitibles. Lo curioso es que en Perú cobran tasa de embarque en los terminales de buses,  una frescura pues el servicio que ofrecen es cero, estos terminales de buses son como era el viejo terminal de buses al norte de la calle General Mackenna en Santiago.
Ahora debo ir al aeropuerto, a las 08:00 sale mi vuelo hacia Lima,  claro que el aeropuerto es nacional de manera que no funciona durante la  noche, abren a las 05:00 a.m., de manera que debo esperar dos horas en este lugar frío e inhóspito, donde a las 4:00 empiezan a abrir unos quioscos donde venden café , bebidas y sándwiches,  claro que la higiene no es una variable, pienso en que un café  significa agua hervida, por lo tanto no debe ser riesgoso,  en eso estoy cuando veo cómo usan uno de los taburetes de estos locales para apoyar unos enormes panes y hacer los sándwiches típicos, decido posponer el café para el aeropuerto,  allá el estándar es otro.
Son las 06:30 ya hice el chequeo correspondiente, incluso envié mi maleta directo a Santiago, pues en lima estaré 12 horas las que aprovecharé para conocer otro poco de esta capital, almorzar y comprar algunos souvenir. Como mi maleta se irá a un vuelo internacional y acá no hay máquinas de rayos, me piden pasar a  una sala especial para que un oficial revise mi maleta,  no tengo inconvenientes, claro que los copuchentos de siempre se quedan mirando, pensando que debo ser algo así como un sobrino de Bin Laden, cierto es que llevo dos días sin afeitarme…. 
En la sala de espera me quedo dormido, debo haber dormido una hora, pues despierto con el llamado a embarcar por la puerta 5.  Ya en Lima, salgo directo del aeropuerto (que agradable es no tener que esperar  en el carrusel de las maletas)  y tomo un taxi hacia el centro de la ciudad. Recorro el casco histórico, tomo algunas fotografías y luego me dispongo a buscar algún lugar de artesanías, además de un local de las tradicionales tejas, unos chocolates típicos de acá, absolutamente recomendables.  Me alejo unas cuatro cuadras del centro histórico, por un paseo peatonal, donde rápidamente cambia la fisonomía de la ciudad. Prefiero ir hacia un lugar  más conocido, así es que tomo un taxi hacia Miraflores. Nuevamente compruebo los enormes contrastes de esta ciudad. Ya son más de las 12:00 de manera que decido buscar un lugar para almorzar,  veo un local  que tiene una carta en la entrada,  verifico variedad y precios. Parece razonable,  sale el chef o anfitrión, quien me invita a pasar y me sugiere la especialidad del lugar, atún fresco con salsa de maracuya, con un  risotto de eneldo.  Pido mi último pisco sour peruano, en suelo peruano,  una vez más es un vaso enorme y un trago exquisito, me traen para acompañar el aperitivo un cebiche de camarones con esas típicas hojuelas de papa, muy rico!!.  Luego el plato de fondo, que además de sabroso tenía una presentación estilo “Gourmet Channel”,  postre tres leches y café. Hay buenos cafés acá.
No hay mucha gente en el restaurante,  el chef vuelve a preguntar  mi opinión sobre la comida, y me ofrece un bajativo de la casa.  Aprovecho de preguntarle sobre una tienda de artesanías, un lugar para comprar los chocolates y otro para comprar café.  Me recomienda café  Britt que además cuenta con certificación Fair Trade, lo que me recuerda a mi tesis de MBA, bueno en realidad a mi amigo Damián, el fue quien incorporó este concepto, pues en Europa ya está bastante extendido.
Después de almuerzo voy a las compras, a Larcomar , a la tienda de café, donde me hacen una degustación de varios tipos de café, bien buenos. Gasto todos los soles que tengo,  dejó sólo 40 soles para el taxi al aeropuerto,  me voy temprano, pues no conozco la dinámica de las horas punta del tránsito en Lima, prefiero no correr riesgos.
A las 19:00  horas ya estoy en el aeropuerto, tengo tiempo de sobra, el cual me servirá para aprovechar de despedirme de la familia de gringos que conocí en Puno,  me los encuentro al entrar al aeropuerto, ellos esperan su vuelo a EE.UU., conversamos una media hora, luego nos despedimos intercambiando emails,  me da un poco de nostalgia, pues es también el final del viaje, un viaje intenso, interesante, algo agotador, pero absolutamente recomendable.

Día 9:

Puntualmente a las 02:00 a.m. estamos aterrizando en Santiago, cansado pero contento. Tuvimos un vuelo tranquilo y muy bien atendido, Taca ha sido una excelente línea aérea,  buen servicio y muy puntual, algo que me sorprendió gratamente,  especialmente comparado con mi ultimo viaje en Lan donde me dieron un periódico del día anterior…

Basta decir simplemente que Lima, Cusco, Machu Picchu, Puno, Titikaka y sus lugares aledaños son un destino maravilloso, de grandes contrastes,  parajes espectaculares, ruinas y construcciones inexplicables, gente amable y sencilla y la espléndida sensación de vivir en contacto con nuestras culturas vecinas, que también se sienten propias, especialmente por el carácter amable de la gente,  como aún se percibe en muchos lugares de nuestro Chile.

Que estas líneas sirvan de orientación, estímulo y motivación para que los amantes de los viajes, se aventuren en este periplo.