Travesía Invierno 2009
Santiago
- Puerto Montt – Chiloé – Canales del Sur – Puerto Natales – Punta Arenas
Día 1
04:15
AM Mi amigo Alexis envía mensaje al celular, avisando que está despierto y que me pasará
a buscar camino al aeropuerto a las 5.15 AM,
la verdad su mensaje no me despertó, pues no solo me acosté tarde
preparando el equipaje, sino que la cena de la empresa, en la que esta vez no
ganamos nada, sólo porque no había premios,
se alargó mas de lo que
esperábamos y el menú resultó algo pesado para las 23 horas, había struddel de ostiones, sorbete de tomate, filete miñón, y una créeme
brulé de castañas, para completar el festival de
calorías. El vino estaba bueno, Santa Digna de Miguel Torres, reserva y la
caipirinha del aperitivo también muy buena, aunque todo eso contribuyó a dormir
poco y a ratos.
A las
05:45 ya estamos entregando el equipaje y
pasando a la latosa sala de embarque, que es tan fría como estar a la intemperie,
hace mucho frío, creo que unos 2 grados bajo cero, lo que se refleja en la
escarcha que tienen los aviones que están detenidos en la losa del aeropuerto.
No sé
por qué pero a medida que comienza a amanecer, en vez de que la claridad del
día y los pocos rayos de sol que empiezan a filtrarse entre las nubes, ayuden a
despertarme, me baja el sueño y las ganas de dormir, a mi compañero de viaje, parece que le sucede
lo mismo, pues de repente me doy cuenta de que esta cuan largo es, estirado
sobre una fila de tres asientos, dormitando, por suerte no comete la impertinencia
de ponerse a roncar, a todo pulmón, como es su costumbre.
Ya
estamos en el avión, fila llena, es decir apretujados esperando la famosa “cajita infeliz” de LAN, una
mezcla de masas secas y maní salado, nada apropiado para comer a las 7
de la mañana. Cross check reportar y
despegamos, al menos ya se pueden usar
los mp4, ipods y demases, así es que me pongo a oír algunas de las grabaciones
que tengo de “compartiendo lo clásico” ideal para relajarse y disfrutar del
vuelo. De repente un aroma a café me
trae de vuelta a la tierra, están justo
sirviendo un “snack” de cortesía en la fila de adelante, y hay una grata sorpresa, la cajita de LAN ya
no es tan infeliz, como las de Concepción
o Iquique, acá al menos nos dan una
cajita “Havanna” que trae tres productos de la famosa marca de alfajores
argentinos, esta vez combina bien con el
jugo y el café, punto para LAN…será parte de la campaña de Piñera este upgrade?
Antes
de la 09:00 AM ya estamos en el Tepual, en
Puerto Montt, es un aeropuerto minúsculo, más ahora que lo están
remodelando y ampliando, de manera que las áreas disponibles son las
mínimas, es decir apenas una manga y un
carrusel de maletas.
Conseguimos
un transfer y nos vamos al Club Presidente, donde teníamos una reserva y un
descuento acordado, pero en el camino,
considerando que el Buque Edén de Navimag en el que nos embarcaremos, zarpará
el domingo, pues viene desde Puerto Natales atrasado, evaluamos la posibilidad
de arrendar un auto y aprovechar el día de holgura, para recorrer la zona, optamos por cruzar a Chiloé, a la isla como
dicen acá, así es que vamos a la oficina
de turismo, pedimos mapas y consultamos por un rent a car, nos recomiendan uno
que está a unas pocas cuadras, seguro que hay “coimisión”, sospecha que
confirmaríamos al subirnos al auto, un Peugeot 206, del año 2008, pero que esta
mal tenido y todo sucio, de hecho tiene, mas olor a cigarro que la más rasca de
las discotecas, al menos el precio era conveniente. Echamos nuestro equipaje a la maleta del auto
y nos disponemos, tratando de interpretar el mapa que nos dieron, para ir a
Pargua y cruzar el canal del Chacao en el ferry de Cruz del Sur, nos damos varias vueltas por Puerto
Montt, específicamente por una nueva
urbanización de casas bien modernas y
nada de amigables con la zona, con
nombres tan ambiciosos como “Altos de Tenglo”,
y cosas así, tal y como lo describe el libro “El Siútico”. Al fin logramos salir de la ciudad, rumbo a Pargua, adonde llegamos
justo en el momento en que se completa el ferry, con nuestro auto y emprende el cruce del canal,
donde de acuerdo a lo ofrecido por cierto presidente, debería haber ya un
puente uniendo ambos puntos, ¡que duda cabe!!.
Ya en
la isla compramos guantes y gorros de lana chilota, el frío y el viento es harto por acá y
según nos dicen, esta lana es la única
capaz de cortar el viento y mantenerte abrigado, yo había oído algo parecido, pero de la tela
austriaca Loden, de la que Alexis tanto se burla, ahora el anda riéndose del frío con su “Loden”
Chilote. Conversamos con el dueño de la
tienda de artesanías le pedimos datos y luego nos vamos camino a Ancud, la
primera “ciudad” en la isla. Yo quería
comprar un póster de las iglesias de Chiloé, declaradas hace un tiempo
patrimonio de la humanidad, lo que ha ayudado a rescatarlas y conservarlas,
pero no quedan..buhh, ya imaginaba un bonito cuadro en mi departamento o en la
oficina. Recorremos Ancud, hay bonito
paisaje, mar, bosques, praderas con sus animales, casas encumbrándose en las
lomas y lanchas y gente de mar por todos
lados, ya es hora de almorzar, sobretodo
porque desayunamos tipo 07:30 en el avión y luego compramos un café y galletas en un Pronto Robec, la versión de precios exorbitantes de Pronto
Copec. En la costanera de Ancud, vemos
un restaurante típico llamado La Pincoya, vamos ahí, los comedores son en el segundo piso, así es
que hay una hermosa vista al mar y a las lomas que circundan la bahía, mientras cae una lluvia intensa que se
disfruta desde este lugar, apropiadamente calefaccionado. Alexis, pide su infaltable Coca Cola y yo,
que no voy manejando, pido una copa de vino, pedimos también unas empanaditas
fritas de mariscos, y además nos traen pan, pebre y mantequilla, de fondo pedimos
mariscal y caldillo de congrio, ambos servidos en librillos de greda, de gran
tamaño. Nos atiende una señora tan
amable como pícara, pues Alexis le pregunta sobre el mito de la Pincoya y ella coqueta le dice “yo soy la Pincoya”. En la mesa de al lado hay 3 monjas y una
señora que se han comido todo lo que les ofrecen, empanadas fritas, curanto con chapalele y
milcao (este ultimo no me gusta), pisco sour, vino blanco, y para rematar les
traen unas enormes copas de compota de membrillo y murta coronada con helado de
vainilla. Como si no fuera suficiente, piden bajativo de la casa y café. Solo
espero que al final no le digan a la dueña del restaurante “que Dios se lo
pague”, aunque por acá, con tanta iglesia, han de creer en el pago divino, pero
no sé si para este tipo de pecados de gula.
Vamos
ahora rumbo a Castro, es la ciudad importante de la isla, así es que convenzo a
Alexis que ese debería ser el lugar con mejor oferta hotelera y mas
panoramas, el viaje es muy hermoso, buen camino y un paisaje maravilloso, a ratos llueve torrencialmente, luego sale el
sol y así alternadamente durante todo el trayecto. A mitad de camino hacemos cambio de
conductor. Llegamos a Castro, mas ciudad
que pueblo chilote, hay tacos en las
calles, mucha actividad, pero no parece una ciudad muy bonita, buscamos alojamiento, no es barato ni tan bueno, damos varias
vueltas y llegamos a unas cabañas, buen precio, bien implementadas y con
estacionamiento para el auto, una vez
instalados, salimos a caminar por el centro y costanera de Castro, lo que ayuda a confirmar la impresión inicial
de que es una ciudad que por pretensión de gran ciudad ha perdido la magia de
los villorrios y caseríos de la zona, la feria artesanal en el mercado de la
ciudad, antes de la 6 de la tarde ya esta cerrando y no encontramos por acá ningún lugar que
parezca agradable para comer algo, así es que decidimos comprar provisiones y
comer en la cabaña, aprovechando que hay equipamiento completo, conscientes además de que luego de comer, las
escasas horas de sueño y la madrugada de hoy nos pasarán la cuenta, después de
todo ha sido un largo e intenso día.
Día 2
Alrededor
de las 09 AM me levanto, la idea es
seguir recorriendo la isla, y alcanzar Quellón,
salgo cerca de las 10 de la mañana a comprar pan y algo para desayunar,
sorprendentemente no hay panaderías abiertas a esta hora y mas
sorprendentemente, las ferreterías, librerías y tiendas de ropa si están
atendiendo, es bien rara esta ciudad, luego de caminar mas de 6 cuadras, en una
mañana fría y ventosa, encuentro un “puestos varios”, donde hay pan y
alfajores. Definitivamente, Castro parece no tener más atractivo que su iglesia,
los palafitos al llegar a la ciudad, y
las islas cercanas, a las que no pudimos ir, pues en esta época del año no
hacen visitas en lancha,
Tomamos
rumbo al sur de la isla, pasamos por otro conjunto de palafitos, claro que
llama la atención que se encuentran sin agua, en esta época del año, sin embargo más nos sorprenderá, verlos con
mucha agua en la tarde cuando regresamos desde Quellón. Mas adelante un
profesor de la U nos explicara la enorme fluctuación de las mareas en esta zona,
debido al efecto tiraje que se produce en el canal del Chacao.
En
medio de la ruta a Quellón un letrero “Al Parque Nacional de Chiloé”, nos
tienta a desviarnos de la ruta, tomamos una ruta secundaria y pasamos por Cucao
y otros pueblos pequeñísimos con nombres difíciles de retener. Nuevamente hay
un lindo paisaje, buen camino y gente pintoresca. En el parque nacional no hay
guía y solo senderos señalizados, decidimos ir hacia la playa (océano
pacifico), es una playa solitaria extensa y de fuerte oleaje, que divisamos
desde uno de los miradores que hay en la senda. Regresamos a nuestra ruta
original, como cantando “Voy pa’ Quellón”,
destino que parece mas lejano de lo que los mapas y las distancias
indicadas en la señalética del camino dicen. Al fin llegamos y encontramos una
pintoresca ciudad puerto, con toques de modernidad que le van quitando el
encanto que de seguro tuvo en su momento.
Vamos hacia la costanera en busca de alguna zona de restaurantes o algún
mercado, pero solo hay dos locales, muy
rústicos que ofrecen pescados, empanadas, hot dogs y papas rellenas. Alexis pide papas rellenas y empanadas de
marisco, yo locos con papas mayo. Traen primero las papas rellenas, Alexis me
convida una, están bien buenas, al rato
llega mi plato de locos, son 11 locos de buen tamaño en un plato hondo, puestos
sobre unas hojas de lechuga y rodeando una media papa cocida, Los locos están blandísimos y muy sabrosos,
pedimos dos platos y así como Alexis compartió sus papas rellenas, yo hago lo
mismo con los locos, de todas formas
habría sido incapaz de comérmelos todos,
habría sido una locura!! Al menos
los locos y Quellón, revivieron el entusiasmo de mi compañero de travesía, pues Castro lo dejo medio decepcionado, además de que cuando le baja el apetito,
nada, salvo comida le devuelve el sentido del humor. Luego del almuerzo,
caminamos un poco, tomamos fotografías y visitamos una feria de artesanías, lo
mas bonito son unos trabajos en madera pirograbada, hay unos relojes muy
lindos, pero difíciles de llevar. Aprovechamos de comprar música de la Isla,
elegimos al Chilote Peñaloza, y a la banda Bordemar, aquella reconocida por la
música característica del programa de TV tierra adentro y del programa de radio
canciones y aires de nuestra
tierra. De regreso, nos detenemos a
fotografiar las iglesias del camino y entramos hacia los pueblitos mas pequeños
que de ida pasamos por alto, visitamos
Chonchi y Dalcahue, ambos muy bonitos, pintorescos, ordenados y con ese aire típico
que se conoce de Chiloé. Estamos camino
a Chacao, y el chofer ya comienza a dar muestras de mal humor, lo que significa
que tiene hambre, la verdad es que en
todo este viaje, cada vez que le bajaba el hambre, se ponía de mal humor,
encontraba todo feo y se quedaba mudo,
por suerte descubrí a tiempo este fenómeno, así es que lo reanimaba con
ideas y datos para un almuerzo rico o algún plato típico, esta vez le dije que
iríamos a comer al Haussmann, una típica fuente alemana, originaria de Valdivia,
que es famosa por sus tártaros, crudos, hot dog y cervezas, queda a pasos del
hotel, así es que será destino obligado.
Durante el viaje, aprovechando las
zonas con señal de celular, llamamos a nuestro anfitrión de
navegación, el Piloto 1° Alejandro
Lagunas, quien nos cuenta que el zarpe de la Nave Edén, será finalmente, mañana
Domingo a las 14:00 horas. Nos ponemos
de acuerdo para contactarnos de nuevo mañana y coordinar un almuerzo juntos en
Angelmó, caleta que está a pasos del muelle de zarpe de Navimag, que es la
empresa en la que viajamos.
Ya
estamos a bordo del ferry, no sin antes hacer un paseo innecesario a Ancud, pues nuestro chofer es de los que piensa que
los camiones son siempre un buen guía, esta vez no lo fue. El cruce del canal del Chacao es mucho más
breve esta vez, de manera que llegamos a
Pargua y de ahí directo a Puerto Montt.
En el viaje contactamos por teléfono algunas cabañas, hay buenos
precios, pero todas quedan en sectores alejados del centro y de la costanera,
de manera que decidimos irnos al Hotel Club Presidente, que en realidad es un
apart hotel, bien confortable. Nos vamos
a devolver el auto al rent a car, que
queda a unas 4 cuadras del hotel y de ahí a comer al Haussmann, Alexis sació su
antojo de hot dogs con dos suculentos italianos y yo pedí un chacarero, ambos
excelentes a juicio de estos hambrientos viajeros.
Día 3
Amaneció
en Puerto Montt nublado y acá un domingo parece más domingo, casi nadie en las
calles, comercio cerrado y pocos vehículos.
Luego de desayunar, vamos al mall a comprar algunos víveres, pastillas
para el mareo, pilas para la cámara fotográfica, y también a retirar dinero de
un cajero automático. Caminamos por la
costanera donde hay una escultura enorme de una pareja mirando el mar, luego
nos daríamos cuenta de que se llama “sentado frente al mar”, en homenaje a la canción que ha hecho famosa en todo el
mundo a esta ciudad, y pensar que el autor de esta canción, finalmente nunca conoció esta ciudad de
Puerto Montt, a la que tanta fama le ha dado, si hasta un presidente bananero
solía cantarla en mas de alguna de esas reuniones de mandatarios que más bien
parecen festines gastronómicos. Por si
no lo han notado todos los presidentes engordan durante su estadía en la casas
“donde tanto se sufre” como decía Alessandri, claro que nuestra presidenta no
se le nota, pues asumió bien nutrida, diría una abuela.
A las
12:30, como acordamos, nos encontramos con el piloto Lagunas y dos profesores
de la escuela náutica que lo acompañan en este viaje con los estudiantes, el piloto es una persona joven muy amable,
que de seguro debe pensar que en la universidad somos más “importantes” de los
que realmente es, los profesores ya son
bien mayores, marinos en retiro, con miles de historias, tantas como su apetito
y gusto por la bebida, uno de
ellos, de Concepción tiene buen sentido
del humor y es bueno para contar historias divertidas, el otro, de Viña del
Mar, es mas serio, incluso algo gruñón,
mas adelante descubriremos que una vez en confianza es bien divertido y
con un estilo que recuerda al almirante Merino, hasta de humanoides nos
habló. Dejamos nuestro equipaje en custodia
y nos vamos a almorzar a Angelmó, de
entrada piden 5 pisco sour, Alexis que
no es muy amigo de los aperitivos hace el salud de rigor y no bebe mucho más,
los demás secamos la copa, no diría que era el mejor pisco sour del sur, pero
para el frío viene bien.
Las preferencias al momento de comer son Chupe de centollas, el profesor Yussef (de Viña) el piloto Lagunas y yo, pastel de jaibas Alexis y caldillo de congrio el profesor de Concepción. Ellos piden una botella de vino blanco y luego otra más… y siguen con un plato de locos, tentados por nuestra anécdota con los locos en Quellón.
Ya
son las 14:30 y debemos irnos a embarcar, el buque zarpa a las 16:00, pero
antes tienen que subir contenedores, autos, camiones y pasajeros con sus
equipajes. Una vez a bordo nos dan la
cabina AA205 en la primera cubierta, es una cámara con dos camarotes, baño
interior, closet y ventana, es cómoda aunque estrecha. Durante el zarpe, vamos a cubierta, luego nos muestran un video con instrucciones
de seguridad y pronto ya estamos surcando los canales australes. Conversamos con varios alumnos, quienes
entusiasmados nos cuentan sus impresiones de la travesía, ellos hicieron ya una
vuelta completa P.Montt – P.Natales – P. Montt la semana pasada, todos comentan
que el paso del Golfo de Penas pone a prueba sus capacidades de hombres de
mar, hombres en un sentido figurado pues
también –aunque en minoría- hay mujeres que estudian para ser pilotos
mercantes.
Hay
una sala de estar donde proyectan películas,
ningún estreno obviamente, y donde todos se reúnen a jugar cartas, tomar
café o un trago en las horas en que el bar-boliche atiende, es una especie de
quiosco donde venden desde prestobarba a pisco sour, pasando por papas fritas,
maní salado, galletas, chocolates, café, pilas, cepillos de dientes, etc.
Podría perfectamente ser la Pulpería del los mares australes, pues no solo los
precios son elevados, sino que es negocio de la propia naviera. Vamos a cubierta a disfrutar del paisaje y a
tomar fotografías, luego llaman a cenar, el comedor funciona como autoservicio,
y hay entrada, plato de fondo, consomé, postre, jugo y pan, en realidad las
raciones son bien suculentas, aunque apropiadas, después de estar sin probar
bocado desde las 2 1/2 de la tarde. Ya es de noche y el ánimo empieza a apagarse,
parece que todos acá se duermen temprano, salvo los que hacen turno en el
puente de mando, adonde vamos con Alexis para interiorizarnos de las maniobras
de conducción, instrumentos, códigos y labores que desempeñan los estudiantes
en este viaje de instrucción. El puente
de mando funciona a oscuras a fin de mejorar la visibilidad hacia el exterior y
facilitar la visión de faros, y otras embarcaciones que surquen los mismos
canales. Sorprende una vez más, el entusiasmo y preparación de los
estudiantes, uno de ellos a cargo esta
noche en el puente de mando, nos explica cada uno de los instrumentos, los
códigos de navegación, las claves de comunicación radial, y en general el
quehacer que está detrás del apacible avance de este buque, que no supera los 50 km/h , no recuerdo bien
su equivalencia en nudos. Vamos enseguida a la sala de navegación, que es una
especie de trastienda del puente de mando, donde se trabaja con la carta de
navegación, un mapa de la ruta en el que los pilotos encargados van anotando
tiempos, coordenadas y otros datos.
Estuvimos un buen tiempo en el puente de navegación identificando
objetos en el radar y luego ubicándolos en la realidad, precisamente se aproxima una embarcación en
sentido opuesto, la que aparece primero en el radar, como un débil destello, y
que luego veremos a través de los binoculares perfilarse desde la distancia,
hasta que pasa a nuestro lado. Aquí
conocemos en vivo, la nomenclatura de la comunicación radial y el lenguaje –
muy formal- de la navegación.
Día 4
Muy
temprano, nos despierta el oficial de cámara, quien tiene la misión de hacer
grata la estadía de los pasajeros, el
cumple muy bien su misión, pues además de hacerla grata – entregando todas las
instrucciones e informaciones de interés- a menudo hace gala de su sentido del
humor, arrancando carcajadas de todos, incluso de los extranjeros, que de
seguro no entienden sus bromas, pero que igual caen contagiados por la risas
del resto. El oficial de cámara, junto
con anunciar el desayuno (antes de las 8 de la mañana) nos cuenta que hoy es el
gran día, el cruce del golfo de penas, el tramo más movido de esta ruta y
probablemente de muchas rutas, son cerca
de 10 horas de cruce por aguas bien turbulentas en las que el buque oscila en
forma a ratos violenta. Como siempre,
corren las apuestas y entre Alexis y yo acordamos que el primero en sufrir las
consecuencias del vaivén, pagará la cena
de cordero magallánico en Punta Arenas.
Luego del desayuno, nuevamente a
cubierta a disfrutar del paisaje y a tomar fotografías, pero esta vez solo por algunos minutos, pues
hace muchísimo frío y hay además un viento heladísimo. Por suerte Alexis tiene una buena cantidad de
películas y series de TV en su computador, así es que aprovecho de ver los
capítulos finales de la última temporada de Prison Break, vemos también una serie nueva que Alexis
recomienda, llamada “Lie to me”, que resulta ser muy interesante, pues descubre
a las personas a través de los gestos, ademanes e incluso “microgestos”, lo que
uno llamaría muecas involuntarias.
Finalmente tenemos una mañana de TV, pues no hay mucho más que
hacer a bordo. Luego del almuerzo, continúa la maratón de
series, esta vez con “The Big Bang Theory”, que es una comedia protagonizada
por un grupo de amigos todos muy intelectuales – Nerds- en verdad.
Hay
un llamado para ir a cubierta y observar un antiguo carguero que hace muchos
años encalló en este lugar y que ahora permanece como mudo y oxidado testigo de
una mala maniobra, muy didáctico para nuestros alumnos. Por supuesto que el
anfitrión aprovecha de bromear con la situación, pues nos cuenta que se trataba
de un carguero brasilero que traía azúcar y que luego de encallar y quedar
aislado, todos murieron a causa de diabetes.
Las 3
de la tarde es la hora de la revancha, pues Alexis ha osado jugar ajedrez con
el profesor Yussef famoso por estos lados por ser imbatible, de hecho ayer
enfrentados ambos por primera vez, Yusef le ganó a Alexis. Este último, que es una persona muy
competitiva, pidió la revancha, hubo dos juegos, en el primero Alexis ganó
clara y prontamente y en el segundo, también se diría que ganó, pues el
profesor Yussef, adujo tener dolor de cabeza y abandonó la partida, bien mateo el cabro chico, hay que decirlo. A las 5 de la tarde tenemos hora para visitar
la sala de máquinas, de manera que terminamos la tarde sumergidos como 4
niveles bajo cubierta, observando y entendiendo la lógica de funcionamiento de
toda la maquinaria de motores y de servicios, pues además de la maquinaria que
mueve el buque, hay toda otra maquinaria que genera los servicios de agua fría
y caliente, tratamiento de aguas servidas, iluminación, cocina, etc. En verdad la maquinaria que hay detrás de lo
visible es enorme, y según nos cuentan esta es una embarcación que no posee una
gran sala de máquinas, nos imaginamos entonces cómo será el resto.
Acá
abajo, se percibe bastante movimiento, pero nos explican que ello obedece a que
ya iniciamos el cruce del famoso Golfo de Penas, y que en todo caso bajo el
mar, se percibe menos el bamboleo de la embarcación. Efectivamente al terminar nuestra visita a la
sala de máquinas y volver a cubierta, el movimiento es bastante mayor y la
oscilación impresionante. Mejor dejar la cubierta y resguardarse en las
cabinas, por lo tanto volvemos a la maratón de series de TV. A las 20:00 horas llaman a cenar, como es habitual, después de almorzar antes
de la 1 de la tarde, a esta hora el apetito es voraz, así es que vamos al
comedor, afirmándonos en las paredes debido al movimiento del barco, esta vez
poca gente decide cenar, previendo las consecuencias digestivas de tanto
zangoloteo, nuestra apuesta con Alexis, sigue en pié, pese a que lo veo pálido
y callado, se diría taciturno. Igual toma su bandeja y selecciona sus raciones
de alimento, pero una vez sentados a la mesa, que esta vez compartimos con el
piloto 1ro Lagunas (hasta el apellido es acuoso, ad hoc a la profesión), Alexis
toma un tono color papel mantequilla y apenas prueba el primer bocado, decide
dejar de comer, al poco tiempo se retira a su camarote… se aprecia que la
apuesta la habría ganado yo, pero él dice que solo por prudencia se abstuvo de
cenar.
Nos
quedamos conversando con Alejandro Lagunas, el piloto, sobre esta y otras
innumerables travesías, la gente de mar tiene muchas historias y vivencias
acumuladas en miles de horas de mar, en distintas latitudes.
Mas
tarde regreso a la cámara a ver como está Alexis, lo encuentro acostado, igual de pálido, pero
entretenido en la TV, me acuesto y sumo
a la sesión televisiva, por la claraboya de la habitación se ve subir y bajar
el nivel de las aguas y el buque cruje entero, como si estuviéramos en medio de
un fuerte terremoto, todo se sacude y a ratos se oye caer objetos desde los
closets en otras recámaras, sin darme
cuenta, me quedó dormido, esta es la noche en que mejor dormí a bordo de este
buque, pues el vaivén hace como que estuvieras en una mecedora en la cuna de tu
infancia.
Día 5
Temprano
nos despierta el mensaje del animador, quien nos invita a cubierta a observar
el paisaje de un lugar llamado Angostura Inglesa, y nos cuenta que ya dejamos a tras el golfo
de penas, lo que se aprecia en el calmado avance de la nave. Afuera el paisaje ha cambiado, pues se ve
mucha nieve en los macizos cercanos y en algunos valles también, está
parcialmente despejado, el sol asoma sin timidez entre las nubes, pero
olvidando sus propiedades calóricas, pues solo parece iluminar, el frío
persiste.
Es un
hermoso amanecer, entre nubes, cielo azul, sol encandilante y un paisaje
imponente, los extranjeros, que ahora todos parecen japoneses, disparan una y
otra vez sus cámaras fotográficas, algunas ultra profesionales con unos enormes
zoom – bueno, uno de ellos, un italiano es periodista y escribe crónicas de viajes
para el equivalente a la revista del domingo de un diario italiano. Hoy
arribaremos a Puerto Natales, donde ha estado nevando en los últimos días,
natales es una hermosa y muy cosmopolita ciudad, carácter adquirido por ser la
base de estadía previa a la visita a Torres del Paine, el atractivo turístico más importante y reconocido
de Chile, que sólo compite con San Pedro de Atacama e Isla de Pascua, en cuanto
a turismo ecológico y de aventura se refiere.
Pronto
haremos una detención frente a Puerto Eden, lugar donde se acercan en bote
algunos habitantes que necesitan ir a Puerto Natales o a Punta Arenas y otros
que ofrecen sus productos, básicamente pescados y mariscos para abastecer al
buque y/o que los envían como encomienda a estas ciudades. En este lugar viven
los últimos descendientes de la raza Kawashkar, aborígenes de estas tierras que
ya están casi totalmente extinguidos, nos cuentan que hay queda un aborigen de
raza pura, todos los demás ya son mestizos, precisamente este señor viene a
bordo de una lancha a dejar sus sacos de mariscos, para que sean enviados a Natales,
alcanzamos a captarlo a la distancia, gracias al zoom de la cámara fotográfica,
pues el no se deja fotografiar (probablemente al igual que los mapuches,
piensan que las fotos les roban el alma),
en verdad sus rasgos son bien marcados y típicos de las etnias del sur
del mundo.
El
profesor Yusef nos explica que esta es una ruta subvencionada a través de un
decreto promulgado por el gobierno militar que buscaba integrar estas tierras y
sus habitantes al resto del país, de manera que los habitantes de estas zonas
hacen la travesía a un precio muy inferior al que paga un pasajero hijo de
vecino (cerca de $ 400 mil), ellos pagan
1 UF (cerca de $ 20.000), que es lo mismo que pagamos nosotros, aún
busco en mí los rastros de mi etnia Kawashkar, cada vez que me afeito en las
mañanas… y no es soberbia, pero no los encuentro. Siendo justo, en Alexis, tampoco se observan
esos rasgos.
Nuevamente
en cubierta, cielo despejado y un solo que empieza a calentar un poco, ya se
divisa a lo lejos Puerto Natales, llegaremos antes del almuerzo, lo que nos
asegura poder estar temprano en Punta Arenas, nuestro destino final. Las
maniobras de atraque son bien interesantes y permiten observar la pericia y
precisión de los tripulantes, la forma como bajan anclas, como amarran la embarcación
y como van girando hasta quedar en posición de conectar la rampa con el muelle, que se extiende como la calle
a través de la cual se desembarcan los camiones, autos, maquinaria,
carga y pasajeros. Nos despedimos de
todos, tripulantes y estudiantes, cargamos nuestras mochilas y computadores
(pues igual debemos estar conectados con la oficina, para atender mails y
solicitudes de información).
Puerto
Natales esta nevado, pero con un sol esplendoroso, el paisaje es muy bonito y
la ciudad muestra ese estilo cosmopolita que ya habíamos mencionado antes. Vamos directo al terminal de buses, a fin de asegurar el viaje a Punta Arenas,
conseguimos pasaje a las 15:00 horas de manera que nos da tiempo para almorzar,
esta vez algo distinto al AFP (arroz, fideos y puré) tradicional del Edén. Encontramos un restaurante bien agradable,
todo en madera típica del sur y con una agradable selección de folclore chileno
como música ambiental. Alexis pide un
súper churrasco y yo opto por el menú, que consiste en una crema de espárragos
y un estofado. Excelente elección, el
estofado es generoso y muy sabroso.
Mientras esperamos los platos, aparecen nuestros colegas UNAB, el piloto
Lagunas y el Profesor Yussef, quienes eligieron este mismo local para almorzar,
terminamos compartiendo la mesa, ellos piden aperitivo, el que yo omití pues
esperaba probar un calafate sour, que no hay en esta época.
Almorzamos
apurados por la hora de salida del bus, pero igual nos divertimos con las
historias del profesor, quien tiene miles de aneadotas además de gracia para
contarlas, seguramente, su aspecto serio y parco, hace que parezca más
divertido cuando bromea. Nos cuenta por ejemplo que en una oportunidad en el
faro de última esperanza conoció a un
“humanoide”, así llama él a los aborígenes, quien era capaz de pronosticar el
clima con solo mirar la luna y “olfatear” el aire. Obviamente Yussef no creía en los
pronósticos, hasta que el primer día de nieve de un invierno, le preguntaron
¿qué día es hoy? , y le recordaron que era exactamente el día que este
“humanoide” habría señalado como inicio
de las nevazones.
Ya
estamos a bordo del bus camino a Punta Arenas, es curioso ver nevado al costado
del mar, las casas y las pocas playas que hay están cubiertas de nieve, me
siento en el lado del sol, pues el bus va casi vacío y aprovecho de dormir un
poco, Alexis en una fila mas adelante hace lo mismo.
Una
vez instalados en el hotel Finis Terrae, salimos a dar una vuelta por la
ciudad, ya esta oscureciendo y son recién las 5 de la tarde. Buscamos una agencia de viajes a fin de tomar
algún tour por las zonas turísticas de los alrededores, no hay posibilidades de
ir a Torres del Paine, pues debido a los pocos turistas de esta época, se
programan salidas cuando de completa un cupo mínimo. Tomamos un tour hacia el fuerte Bulnes, llegaremos hasta el fin de
la carretera panamericana, se diría el
KM 0 de nuestra carretera, el punto final del trazado, o visto de otra forma, el final del camino de
Chile. También pasamos por otro hito,
“la mitad de Chile”, lugar que fija el punto medio entre el limite con Perú en
Arica y el límite sur de nuestro territorio antártico.
Recorremos
la ciudad, esta anocheciendo y es curioso ver una plaza de armas completamente
nevada, pero con mucha gente circulando por todos lados. Cuando íbamos camino al hotel en una esquina
sentimos un penetrante y delicioso olor a chocolate, de manera que ahora vamos
en búsqueda del origen de tan grato aroma,
no cuesta mucho llegar pues la memoria olfativa es potente, se llama
“Ciocolatta” y está lleno, no solo es un
salón de té, especializado en chocolates y pasteles sino que también venden
chocolates y helados artesanales. Esperamos que se desocupe una mesa y pedimos
nuestros tazones de chocolate espeso y aromático, que se acompañan con churros
y picarones pasados… una bomba, se dirá…pero es también una delicia. Recorremos otro poco la ciudad y regresamos
al hotel, está haciendo frío, así es que es hora de abrigarse. Más tarde
iremos al casino y de seguro a dormir temprano, después de todo, hace
varias noches que no duermo en tierra firme. El casino es enorme y bien
concurrido, tiene un estilo inspirado en Dubbai, pero de su nombre Dreams (sueños), solo puedo
decir que es un nombre, pues a juzgar por mi suerte, lo llamaría nightmare
(pesadilla).
Día
6:
Primera
noche que dormimos en tierra firme, pero en verdad no se durmió mucho en el
Hotel Fines Terrae de Punta Arenas, pues el sistema de calefacción por calderas
y radiadores emite un persistente y molesto ruido que con el silencio de la
noche se hace insoportable: En verdad resulta bien frustrante no poder dormir,
pues el hotel y sus instalaciones están bien bueno, pero este molestos
“detalle” lo vuelve un pésimo lugar de estadía.
Desayunamos
y nos vamos a nuestra travesía al Fuerte Bulnes, el transfer no es muy puntual,
pero no importa pues hay un día de sol, que parece resaltar aún más el blanco
de la nieve que aún se ve sobre plazas, calles y techumbres. El recorrido es interesante, pues pasamos por
varias estancias, bien típicas y algunas muy prósperas. El fuerte Bulnes es
como un promontorio que domina el estrecho de Magallanes y en general se
mantiene bien conservado, el camino y el paisaje, al que siempre hay que añadir
el viento propio de la Patagonia, son espectaculares, pasamos a puerto del
hambre, el lugar que recibe su nombre pues una de las primeras expediciones
colonizadoras que arribaron a estos confines, murieron de hambre pues las
condiciones climáticas, impidió que pudieran venir nuevas embarcaciones a
abastecer a los primeros colonos. Hay en
este puerto de hambre, lo que podría ser una contradicción, un personaje
vendiendo pescados y mariscos recién sacados del mar, a precios irrisorios, un saco de erizos a mil pesos y unos salmones a dos mil, es decir nadie
moriría de hambre en este “puerto”.
Regresamos
cerca de las 2 de la tarde a Punta Arenas y nos quedamos directamente en el
restaurante “Ganaderos”, que es el lugar
recomendado para comer cordero al palo,
el lugar es bien bonito, con ambientación moderno, y a juzgar por los
escasos parroquianos que hay a la hora del almuerzo, parece no ser un lugar muy
barato, pero eso no es problema, pues aún nos queda viatico. En un sector del enorme restaurant, hay una
suerte de cabina de vidrio dentro de la cual se observa un fogón con el típico
cordero al palo asándose lentamente a la vista e impaciencia de todos. Nos traen la carta y hay por supuesto cordero
al palo, dicen que son 3 cortes distintos y el valor es del orden de 10 mil por
plato, a eso vinimos así es que ordenamos nuestro cordero magallánico y sus
acompañamientos a demás de una botella de vino tinto, necesaria para este tipo
de carne. Mientras comemos el típico pan
amasado con un pebre bien sabroso, aparece el mozo con un plato cuadrado adornado
con salsa y tres chuletillas de cordero, de esas bien gourmet que tienen el
hueso limpio, y en plato aparte las
guarniciones de cada uno. Huele rico, se ve sabroso pero parece muy poco para
el valor del plato, por lo mismo decido disfrutarlo lentamente, hay que decir
que es un cordero sabrosísimo, una carne blanda bien cocida y una crocante capa
exterior, una delicia, de verdad un manjar exquisito, caro pero rico pensamos,
cuando de repente veo que el mozo se acerca, pienso que para rellenar las copas
de vino, que aún no están vacías, pero viene a preguntar si nos trae el segundo
corte…¡plop! Recién entendimos que tres cortes no eran las tres chuletillas,
sino que tres platos con distintos cortes del cordero, ahora viene pulpa, más contundente
que las chuletillas e igualmente sabrosa, una carne muy sabrosa a muy buena
temperatura y blandísima, por suerte una
botella de vino para dos es una buena medida para ayudar a digerir tanta
comida, y aun falta el tercer corte, paletilla, que son varios cortes delgados
un poco mas fibrosos, pero también deliciosos.
Obviamente,
no tenemos ganas de postre ni nada, así es que hacemos un poco de sobremesa,
felices con nuestro almuerzo magallánico, totalmente recomendable y salimos a
caminar por la ciudad. Ya son cerca de
las 4 de la tarde y es día de zona franca. Yo quiero además ir a conocer el
cementerio de la ciudad que dicen que es un lugar imperdible, a Alexis le
parece un poco tétrica la idea y se va a descansar un rato al hotel. Luego nos
encontraremos en la zona franca. Tomo un colectivo al cementerio, cosa que no
es fácil, pues todo el mundo viaja en colectivos y estos al detenerse, por
causa del hielo nieve y barro de las calles siempre terminan media cuadra mas
allá. Llego al cementerio, y
efectivamente s un lugar muy lindo, está lleno de pinos recortados de manera
perfecta, y los mausoleos son verdaderas reliquias arquitectónicas, es como
estar en una ciudad europea de miniatura, la nieve además le confieren un aspecto único.
Es un lugar ordenado, limpio, con mucho jardín pasillos completamente
flanqueados por estos pinos recortados en forma ojival, y también muchas
esculturas. Efectivamente es un lugar
especial, un tesoro que tienen los magallánicos acá, nunca vi un cementerio tan
lindo, de hecho no suelen ser lugares muy lindos, sino mas bien desordenados,
descuidados y caóticos.
La
zona franca de Punta Arenas, me parece mejor que la de Iquique, pues allá hay
demasiadas tiendas de “cachureos chinos”, acá encuentras tiendas demarcas
conocidas aunque tampoco vamos a decir que los precios son un regalo. Los licores están baratos, así es que
aprovecho de surtir mi bar con algunas delicatesen y un champagne francés que
guardaré para año nuevo 2010. También encontré esos deliciosos chocolates
ingleses Quality Street, en su tradicional caja de lata y a buen precio. Finalmente me compré un MP4 con más memoria,
para poder aumentar mi colección de música que grabo de programas especiales de
radio. El antiguo se lo vendí a Alexis, así amortizo la nueva compra, aunque
con lo negociante que es este cabro chico,
no es mucho...parece de colonia. Fue
necesario también comprar una maleta chica, pues todas estas botellas hay que
embalarlas bien. Claro que después
Alexis andará diciendo por todos lados que me traje una maleta llena de
trago. El compro también un bolso de
viaje grande, algunos tragos, chocolates y un libro, igual consumista.
Regresamos
al hotel, esta vez al Diego de Almagro, que está bastante bien y ubicado en plena
costanera. Finalmente nos cambiamos desde el Finis Terrae, pues pese que nos
ofrecieron muchas habitaciones, las cuales visitamos, en todas ellas el ruido
de los radiadores de calefacción era el mismo y no estábamos dispuestos a no
dormir nuevamente.
El
hotel Diego de Almagro tiene una buena piscina temperada y hasta sala de sauna,
así es que de regreso de las compras y aún sin hambre, decidimos ir a
relajarnos un rato a la piscina.
Día
7:
Nuestro
último día, hay que hacer check out a las 13 horas, así es que no hay mucho que
hacer, después del desayuno, bastante sencillo hay que decirlo, aun cuando
nunca tengo mucho apetito por las mañanas. Alexis vuelve a la zona franca,
tentado con alguna cosa que ayer no quiso comprar y que hoy se dio cuenta de
que era buena oportunidad. Yo me quedo ordenando mi equipaje y mi maleta de
copete como dice Alexis, en verdad e me hizo chica esta maletita nueva, así es
que alguien tendrá que hacerse el amable con cargar algo de mis compras,
afortunadamente Alexis compro un bolso gigante, que parece el bolso de deportes
de uno de esos gigantes de la NBA o algo así.
El
equipaje listo, hacemos hora para ir a almorzar, viendo algo de TV, es decir
tratando de seguir y entender 3 películas en paralelo, que Alexis ve mediante
zapping compulsivo. De repente me confunde pasar de Frodo y el señor de los
anillos a indiana jones, como que no recordaba a Harrison Ford en la saga de
Tolkien, en fin, hasta creo que dormí un rato.
Hoy y
como despedida de la travesía almorzamos en “Sotito’s Bar” un lugar antiquísimo
que se caracteriza por la centolla y los productos del mar, un lugar que ya
había visitado en 1999 cuando vine a Torres del Paine y que ya en esos años me
habían recomendado. DE hecho se dice que el famoso actor Richard Gere, cuando
visito estas tierras almorzó 3 días seguidos en el local de Don José Soto. Alexis
pide cóctel de erizos y yo centolla, de fondo pido unos pejerreyes fritos y mi
compañero creo que sucumbió a un filete. Se diría que como almuerzo fue bastante
contundente, aún siendo despedida patagónica.
Caminamos
un rato, visitamos una feria artesanal que hay en la plaza de armas, nevada por
cierto, saludamos al indio patagón, siguiendo el ritual de besar su dedo gordo
del pié, la única parte de esta enorme escultura de bronce que brilla como
recién pulido, debido al constante besuqueo, Alexis, escrupuloso como es, ni se
acerca al dedo famoso, arguyendo que se puede pegar la gripe porcina…puede ser
cierto, pero el hecho de estar escribiendo etas líneas finales lo desmiente.
Nos
vamos al aeropuerto, está lleno y es minúsculo, una poco encantadora asistente
de Lan objeta mi equipaje por sobrepeso, así es que debo salir de la fila y
tratar de equilibrar los pesos, y eso que soy pasajero Premium categoría “Rubí”,
lo que en verdad no sirve de nada. Llevo en mi bolso de mano entonces, más
peso, y aligero el de la bodega de equipaje… igual no entiendo la lógica, pues
el avión termina llevando el mismo peso
al final, avión que a la postre, nunca despego, mejor dicho nunca arribó, por
malas condiciones de clima y hielo en la pista…tanto rigor de la “señorita” de
LAN para nada. Recién como a las 23:30 informan que definitivamente el vuelo se
cancela. Nuevo show conseguir que Lan se
haga cargo de los traslados y estadía, pero finalmente nos devuelven al mismo
hotel Diego de Almagro, hay cena para todos y habitaciones individuales, claro que llegamos tardísimo al hotel y muy
cansados, pues el bus que nos trajo de vuelta del aeropuerto, seguramente por
el estado de los caminos circula a muy baja velocidad. Desde luego que el
escaso espíritu aventurero del cabro chico, está agitado hace rato, así es que
anda de mal humor y con una cara de pocos amigos, pero luego se le pasa.
Día
8:
Es
sábado ya, regresamos en el avión de las 12:00 horas, esta vez el chequeo es
sin problemas, nadie dice nada del peso ni de nada y el avión logra aterrizar,
viene desde Balmaceda y luego, cual turbus, lysoform mediante, vuelve a salir
con nuevos pasajeros sentados en
asientos aún semi-calientes…¿Quién dijo que viajar en avión era un
lujo?...salvo que fuera en primera, pero eso se reserva para una escasa elite o
para quienes tiene la fortuna de lograr un upgrade, pero, pese a ello, viajar siempre es un lujo y un agrado!!
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