jueves, 1 de agosto de 2013

Crónicas de Viaje : Por Europa en Tren Agosto 2012

Vacaciones 2012: Europa en Tren

Auspicioso inicio
Esta vez algo bueno del Banco Santander, obtuve un upgrade de cabina, lo que me hará viajar en clase superior. Ya hice check in en la zona de pasajeros frecuentes, donde hay atención preferencial y tiempo de espera de 5 minutos como máximo. Ya chequeado y superado los controles de equipaje y policía internacional, me voy a la sala de espera, al salón Mistral de Lan. Es la hora del embarque, y esta vez subo de los primeros, para disfrutar de un aperitivo y un snack, mientras "el pueblo" inicia su embarque por número de asiento y al pasar por la cabina de clase business, miran con cierto recelo y envidia el que algunos no hayan tenido que hacer la fila y que antes del despegue disfruten de una copa de champagne y de alguna de las revistas tipo "Cosas Caras", todo lo anterior, lo digo con respeto y con conocimiento de causa, pues he estado en esa situación otras veces, si yo - como diría la Argandoña- soy de la galería!  Jaja!
Antes del despegue viene un sobrecargo que me indica que será quien atienda mis requerimientos en este vuelo,  me entrega el bolsito de los amenities -que incluyen una loción y una crema de Bvlgari, nada menos! Me entrega además la carta del menú y la carta de vinos para que escoja mis opciones de cena. Me incliné por una crema de puerros, la ensalada de la estación que consistía en tomates cherry, rúcula, choclos baby y queso de cabra, de fondo, pido  un filete en salsa de cabernet y puré de zapallo con fondos de alcachofas grillados. Para cada plato me sugirieron una cepa de vino distinta, de manera que fue una cena maridaje a 9 mil pies de altura, nada mal. Para el postre escogí helado "hagen dazz" de esos que tengo en mi freezer y que el goloso de mi papá debe estar degustando.
Finalmente, me ofrecieron bajativo, Chivas Regal, Etiqueta Negra, Jack Daniels, Amaretto o Baileys. Opté por el primero, que fue tan generoso que duró toda la película que escogí para entretenerme, una producción española/argentina llamada "Los Marziano", así con zeta, pues es cine arte y no ET lo que me gusta ver. Interesante la historia de una familia y sus encuentros y desencuentros, con un final feliz, un buen retrato de la sociedad actual y el exitismo.
Es hora de dormir, siempre digo que no duermo en los vuelos, pero en esta verdadera cama en que se transforma mi butaca, con solo apretar tres botones, más la mullida almohada y un albo plumón de plumas de pecho de ganso, a soñar volando se ha dicho, pese a que el cruce de la cordillera nos regalo unas turbulencias bien fuertes, de esas que asustan un poco, pero rápidamente el capitán informó que era habitual y que en 15 minutos pasaríamos la zona de la precordillera argentina que produce estas bromas de mal gusto, no sé porqué viene a mi mente la imagen de la Señora K, puede ser por el susto, por el  mal gusto o por el mal gusto de la broma...no, definitivamente, es por todas las anteriores.

Llegando al Primer Mundo
Pese a que dormí bastante y bastante bien pues el vuelo es bien largo, y eso que soy de los buenos para dormir. La cosa es que desperté y aún el avión está oscuro y las 8 personas que hay en esta exclusiva cabina, duermen, así es que no me atrevo a abrir la ventanilla pues ya esta amaneciendo y la luz del sol naciente inundaría la cabina de manera impertinente. Aprovecho de leer un poco y de oír música de la selección de clásicos, hay una buena selección de arias de ópera de Joyce Di Donato, quien por estos mismos días se presenta en nuestro querido teatro municipal de Santiago. Al fin,  aparece la tripulación ofreciendo el desayuno que cada uno escogió la noche anterior el que se indica en una cartilla especial. Las opciones incluyen un "late breakfast" que se sirve 40 minutos antes del aterrizaje, para quienes prefieren dormir lo máximo posible. Poco antes del aterrizaje, la tripulación de cabina viene a despedirse y a desearle a cada pasajero un buen viaje y estadía, muy personalizado este servicio, bien por LAN, no en vano es una de las buenas líneas aéreas del mundo, se me ocurre que ojalá Chile pueda volar así de alto con Piñera en La Moneda, más allá de la política, el tipo es un emprendedor y hábil administrador.
Unos 15 minutos antes de lo previsto aterrizamos en el aeropuerto de Barajas en Madrid, durante el descenso, me llama la atención lo seco y árido que se ve esta zona de España, lo que cobrará sentido al salir del aeropuerto y sentir de un golpe los 34 grados de temperatura que hay, pese a que está nublado y que aún no es mediodía.
Este aeropuerto está conectado a la red de metro, de manera que estudio el circuito de redes y  hago mi ruta hacia el hotel NH Paseo del Prado, que queda enfrente del famoso museo. Debo usar tres líneas y dos trasbordos y quedo a dos cuadras del hotel, al salir del metro descubriré qué tan cierto es aquello de "hotel de excelente ubicación y conectado a los principales atractivos y servicios de la ciudad" que todos indican en sus ofertas hoteleras.
Saliendo de la estación Banco de España, que queda justo debajo de la fuente de Cibeles y a dos cuadras del Museo del Prado, del museo Reina Sofía y del Thyssen Bornemisa, el teatro de la zarzuela, el barrio de los libros y el conservatorio, es decir, se diría que este es un barrio de la cultura, perfecto para mi.
El hotel ocupa un antiguo palacete, la atención es muy amable, así es que me instalo en mi habitación, tomo una ducha, me pongo ropa apropiada para este calor y salgo a recorrer, plano en mano, esta capital. Hoy es feriado, lo que se notó en el aeropuerto, donde casi no había movimiento, lo que después descubriré, que esto más que al feriado y a la fiesta de la paloma que celebran acá el 15 de agosto, obedece a   la crisis que vive España con un 25% de cesantía. Las calles de Madrid tienen un singular contraste entre palacios, enormes esculturas, monumentos e iglesias y una infinidad de pequeños bares y tabernas donde a toda hora hay gente bebiendo una copa de sangría, un vino, un mojito (que parece ser el cóctel de la temporada), o una caña de cerveza, lo que acompañan con aceitunas sevillanas desde luego y patatas fritas, esto siempre por cuenta de la casa.

Madrid
Madrid  está en pleno verano con temperaturas mínimas en torno a los 28 grados y máximas de hasta 40 grados. La ciudad es una mezcla de edificio y monumentos antiguos y tradicionales y otras edificaciones modernas y de gran altura. Todo está bien limpio y conservado, no se ve la subcultura del grafiti que ha invadido y ensuciado a Santiago, las calles y el metro son bien limpios y este último tiene una red de nueve líneas que conectan toda la ciudad de manera rápida y fácil, ideal para un turista. Yo adquirí un ticket semanal que incluye la red al aeropuerto por 20 € que fue de mucha utilidad, pues cuando me sentía perdido me metía al metro y buscaba una estación de referencia para reorientarme. El  servicio de metro funciona desde las 6 AM hasta la 1:30 AM. Mi hotel muy bien ubicado y muy bien atendido, me permite ir a pie a varios de los atractivos principales de la ciudad. En su entorno inmediato se encuentra el barrio de las letras, una serie de callejuelas dedicadas a famosos escritores españoles, pues en estas calles vivieron algunos. No solo escritores podemos encontrar acá, pues hay también hoteles y una gran cantidad de tabernas y bares que tradicionalmente ofrecen sangría, vino, espumante, mojito y cerveza, acompañados de algún canapé y pinchos y tapas varios. Los canapés son una suerte de crostini gigante, es decir, sobre una base de pan francés, tipo baguette crujiente, disponen jamón ibérico, el típico "pata negra", que es el mejor, pues se produce sobre la base de carne de cerdo que son alimentados exclusivamente de bellotas, lo que hace que los pobres chanchitos además de su infausto futuro, terminen engordados a razón de 1 kilo diario. Lo de pata negra viene de la variedad del cerdo que es de patas cortas y pezuñas negras, en su mayoría.
Volviendo a los canapés, los hay de jamón, espárragos y pimiento, de salmón, queso crema y aceitunas, de queso brie con almendras, de anchoas, rúcula y tomate, de tortilla de papas, etc. todos muy buenos!
Como la tradición acá es "ir de tapas", lo que quiere decir que vas de bar en bar, probando estos canapés con una copa y como en cada lugar se esmeran por ofrecer los más ricos y mejor presentados, creo que es obligación seguir ese mandamiento de los viajeros que dice "donde fueres, haz lo que vieres". No en vano España es el segundo país con más bares por habitante, hay un bar por cada 136 habitantes, sólo le gana Chipre con 1/124.
En este peregrinaje, el domingo por la noche, que no parece domingo, pues bares y tabernas están abiertos, con un poco de menos gente pero atendiendo hasta las 2 de la mañana, entré a "la tabernita de San Juan",  donde su dependiente reconoció mi acento de chileno, pues él también lo era. Se trata de un sureño de San Carlos, quien hace 5 años vino a España para estudiar, lo que combina con su trabajo los fines de semana en este local. Emiliano, como se llama,  me cuenta que la crisis de España, ya empieza a notarse por lo que está pensando en regresar a Chile, apenas tenga su título, cuyo proceso ha iniciado ya. Como este lunes debo irme muy temprano al aeropuerto, más exactamente a las 4AM, resulta entretenido conversar con este compatriota, que además me ofreció un trago largo a elección, como la barra era muy bien nutrida y no me gusta abusar, le sugerí que me sirviera lo más típico, resultó ser un ron  añejado muy sabroso y aromático, que fue servido solo con hielo y una rodaja de limón, estuvo muy bueno, como entretenida la conversación y la  historia de este chileno trotamundos. Ya es casi la hora de cierre de la taberna y aun permanece un grupo de señoras que celebran un cumpleaños, son  seis alemanas que se lo han bebido todo, cuando llegué bebían vodka con Coca Cola, lo que repitieron al menos una vez, y ya casi a final pidieron Baileys, Mojitos y una copa de vino, me imagino el "guten tag" que tendrán mañana estas alemanas cuyo rostro cada vez está más rosado. Son bien simpáticas y se nota que lo están pasando muy bien, al irme le deseo feliz cumpleaños a la festejada que tenía un gorrito con forma de torta con velitas, saqué aplausos, esto de ser un caballero, se reconoce en el primer mundo.
Los atractivos de Madrid son innumerables, desde sus palacios, monumentos y museos, a la cotidianeidad propia de la ciudad. Esta última, mermada por la actual crisis, pero aún así se percibe una suerte de farra permanente, parece que Angela Merkell no está muy  equivocada en su diagnóstico de la crisis y acá todos comentan que la burbuja inmobiliaria era evidente, pues se otorgaban créditos hipotecarios que comprometían hasta un 70% del ingreso mensual, es decir de que iba a explotar, era cosa de tiempo.
El museo de Prado es bien sorprendente, hay una enorme colección de Goya, Velásquez, Miró, Picasso y el edificio en sí es todo un espectáculo. También visité el Reina Sofía, pese a que no comulgo con las monarquías, menos aún con la de España y su Rey que últimamente ha ido de mal en peor, ni hablar de los escándalos de corrupción del yerno del rey.  El recorrido de dos días en los típicos buses de dos pisos, cuyo segundo piso es descapotable,  es la forma más eficiente de conocer la ciudad y sus principales hitos, con la posibilidad de bajarse cada tanto y recorrer en detalle un lugar, un palacio o un barrio.

Temporada de Playas
No hay vacaciones ni verano sin playas, la costa amalfitana y la isla de Capri son mis destinos ahora, previo paso por Nápoles, para ello, no siendo aún las 5am estoy en el aeropuerto de Barajas esperando el vuelo a Nápoles, vía Easy Jet, una de las tantas líneas aéreas de bajo costo que operan en Europa. Esto del bajo costo, desde luego que tiene su correlato en el servicio, que es mínimo, de hecho no hay selección de asientos, sino que se toman por orden de llegada, de manera que la sala de embarque es una fila, por suerte al comprar mi ticket, seleccioné -por alguna razón- la opción "speedy boarding" que finalmente consistía en que puedes embarcar de manera preferente en una fila más reducida, de sólo dos personas, esta vez. Tomé un asiento en la fila 1 y me dispuse a dormir, pero la verdad es que este avión es tan antiguo y ruidoso como los SKY que van a Concepción, además, si quieres un café y un snack, hay que comprarlo a las azafatas que hacen su negocio a bordo, manipular dinero y alimentos no está bien, por lo que insisto en tratar de dormir. Una vez en Nápoles, debo buscar transporte hacia la costa de Amalfi, hay un panel con las tarifas de taxi, que no son nada económicas y como nadie más parece ir en la misma dirección, lo que es obvio si recuerdo que vine en un vuelo económico, pues luego descubriré que muchos de los habituales de Amalfi, van en sus yates y limusinas.
La ruta a Amalfi es muy hermosa, bordea el Vesubio y la costa, serpenteando entre acantilados y lomas, en las que siempre hay pequeños caseríos. La llegada a Amalfi impresiona, pues el lugar es realmente hermoso, su costa de aguas turquesas y transparentes y sus requeríos atestados de casas y vegetación, todo perfectamente cuidado, calza con la fama de esta costa. Todo lo anterior se potencia en la isla de Capri, balneario aún más exclusivo y lugar que tiene unos atractivos naturales bien impresionantes, como la catedral azul que es una cueva en uno de los costados de la isla formada por unas paredes de mármol de tono azulado. No es chauvinismo, pero en Chile, tenemos un atractivo similar, en la región de Aysén, la capilla de mármol en el lago General Carrera, estuve ahí, hace unos 20 años y puedo dar fe de que es igualita.
En Capri hay unas playas privadas provistas de parasoles y tumbonas y otras de libre acceso, el mar es muy calmado y tibio y de una transparencia única, es un placer bañarse en estas playas, tanto como disfrutar de un paseo por la isla y sus rincones y miradores. En uno de sus tantos callejones, hay una placa que recuerda el tiempo y el lugar  en que Pablo Neruda vivió acá, donde escribió "los versos del capitán". Capri es un pequeño islote, un promontorio que lo hace más atractivo, pues parece surgir desde el mar mediterráneo una pequeña ciudad con casas, casonas y balcones casi colgando de sus laderas. La ciudad es impecablemente limpia, sus casas parecen recién pintadas y sus balcones y calles están llenos de flores, una perfecta postal del mediterráneo con un mar turquesa como telón de fondo. El calor es sofocante, tanto que los taxis son unas limusinas abiertas con un techo de lona, Mercedes Benz y Lancia, principalmente, las que circulan por estrechos  y serpenteantes callejones.  Hay en Capri un centro comercial, de grandes marcas, Hugo Boss, Prada, Dior, Hermes, Trussardi y otras del estilo. Recorrí esta isla casi completamente, almorcé una espectacular pizza y una copa de los magníficos helados italianos y finalmente me fui a meter al mar, imperdible disfrutar este mar calmo y templado, una delicia!
Esta zona es bien interesante, pues además de Napoles, esta Sorrento, Pompeya y Positano que se erige como en nuevo y más exclusivo balneario de esta costa. Bueno, es imposible conocerlo todo, y siendo positivo, hay que pensar que quedan lugares para planificar un próximo viaje. De que quedan lugares, uff, muchos aún, pues en una página de viajeros en internet -TripAdvisors- hay una aplicación que permite ir marcando países, ciudades y lugares en los que has estado y antes de este viaje, según esta aplicación, conozco el 18% del mundo... que frustración!

Todos los caminos conducen a Roma, 12 años después.
Algunos saben que hace doce años recorrí buena parte de Europa con mi buen amigo Klaus, que en esa época no era "rápido y furioso" pues no le gustaba manejar. En esa oportunidad, pese a haber estado en Italia además de Alemania, Francia, Bélgica, Holanda, Austria y la República Checa, nunca arribamos a Roma, desmintiendo el refrán que titula este capítulo.
Desde Nápoles he abordado el tren de alta velocidad que va a Roma y Milán y cuyas acomodaciones en primera clase son excelentes, además de servicio de bebidas y snacks, hay diarios y revistas, wifi, y enchufes para cargar computadores teléfonos y todos los gadgets de moda. Mientras este tren de desplaza suavemente sobre sus rieles a 300k/h escribo estas líneas,  al tiempo que observo un bello paisaje, muchísimo más verde que el de España y escucho el programa "Desde Europa con Melodías" de la radio de la Deutsche Welle que acostumbro a grabar y coleccionar, súper apropiado para este viaje, desde Europa y en Europa...camino a Roma.

Roma
En exactas dos suaves horas, gracias a este tren de alta velocidad (AVE), ya estoy en Roma en la Estación Termini, que es una enorme y moderna estación de trenes y metro, y que en su exterior funciona un rodoviario, con buses locales y de turismo de esos que ya son mis amigos, los buses de dos pisos, cuyo segundo piso es descubierto y que permiten hacer tantas bajadas y subidas por uno o dos días, en los principales hitos turísticos de cada ciudad, con comentarios en 10 idiomas.
Se supone que mi hotel está a un par de cuadras de esta estación, lo que si bien es cierto, fue necesario caminar a lo menos unas 8 cuadras antes de dar con el famoso Radisson Blu de Roma, construido en una zona de recuperación arqueológica y cuyo diseño interior sugiere el estilo de las mismas ruinas, por ejemplo, todos los pasillos y áreas de circulación están alfombrados con un diseño de calle empedrada, como es la usanza del casco antiguo de la ciudad.
Me costó encontrar el hotel, pues hay muchas calles que repentinamente y sin que medien una avenida importante, una rotonda o algún monumento, cambian de nombre, lo que hizo que tuviera que caminar unas cuantas cuadras de más, bajo un sol abrasador, para variar. Un detalle, si recuerdo que esta visita ha estado en lista de espera casi exactamente 12 años.

Roma, es una ciudad bien latina, caótica, bastante sucia en general, lo que es culpa del municipio y de los habitantes y turistas, pues los envases de agua mineral, las latas de refresco, cigarrillos a medio fumar y papeles de todo tipo, pululan en todas partes, incluso en el estado Vaticano, donde dado su poder profético (o vaticinador, de donde deriva su nombre) y de ser protegido por la guardia suiza, debieron prever la mala educación de la gente y proveer medidas de limpieza paliativas.
En Roma se encuentran atractivos histórico/arqueológicos, artísticos y religiosos, lo que incluye al Vaticano, la basílica de San Pedro y otras dos basílicas bien importantes e imponentes también.
Probablememte, lo más impresionante del primer grupo es el coliseo y las ruinas colindantes, se tiene la sensación de haber viajado en el tiempo, por una parte y de estar en presencia de una civilización bien avanzada y a la vez bien brutal por sus prácticas de circo y gladiadores, que tiñeron de sangre la arena.
En el grupo de atractivos artístico/arquitectónicos lo que más sorprende es la fontana di trevi, que cobró mayor fama por una escena de la película "La Dolce Vita" y que recreó la película "Elsa y Fred", más recientemente. Es realmente una fuente enorme, enmarcada por un impresionante conjunto escultórico. Su ubicación está entre un conjunto de callejones pequeños, en los que en su mayoría hay restaurantes, cafés y heladerías, lo que probablemente hace que al llegar a la Fontana di Trevi, esta aparezca de manera aún más imponente. Otro gran lugar es la Piazza Navona, donde hay tres fuentes rodeadas de edificaciones antiguas muy bien conservadas, lugar en el que nuevamente está lleno de mesas de restaurantes y cafés; artistas, caricaturistas y vendedores de souvenir. En ambos lugares hay un gentío impresionante, afortunadamente, pocos nipones de esos que siempre van en grupos grandes, cual cardumen amarillo, fotografiando todo y cruzándose impertinentemente en frente de todo el mundo, a lo que además se suma lo chillones que son. Se me ocurre que aquello de la "paciencia china" puede obedecer a que son capaces de tolerarse a sí mismos, lo que es un mérito! (...para que no se diga que soy xenofóbico y discriminador).
Respecto de los atractivos religiosos, la Basílica de San Pedro y la Capilla Sixtina y sus impresionantes frescos, son lo más icónico y hermoso, definitivamente Miguel Angel fue un genio, saber que su escultura La Piedad la realizó a los 25 años, es sorprendente y descubrir cómo de manera sutil firmaba sus obras, pese a que dado que eran realizadas por encargo no debían ser firmadas, en algunas de ellas se autoretrataba en alguno de los personajes de una pintura y en el caso de la Pietá, puso su nombre en una de las prendas de la virgen.
Hay otra gran cantidad de iglesias y basílicas que son también museos, debo estar a punto de ser canonizado de tanto visitar iglesias!...estas encierran en todo caso una gran riqueza pictórica e histórica, además de tesoros invaluables. Los museos vaticanos no en vano son los segundos mas visitados en el mundo, "après le Louvre".

Milán
07:15 en punto el tren AVE comienza suavemente a moverse, para iniciar su travesía hacia Florencia, Bolonia y Milán, a los 5 minutos ya vamos a más de 100k/h y pronto ya estaremos en la velocidad de crucero que es de 300k/h. A las 10:40 y puedo asegurar que será puntualmente a esa hora estaré en Milán, para conocer la capital del diseño y su famosa catedral y teatro, entre otros atractivos que tiene esta que será la novena ciudad que visito en este viaje, que inicié en Madrid, y me ha llevado por Toledo, Napoles, Amalfi, Capri, Roma, Perugia y Assisi.  El servicio de trenes en España y en Italia, que hasta ahora he utilizado, es impecable, coches amplios y cómodos, buen servicio a bordo, facilidad de embarque y desembarque, pues cada uno se hace cargo de su equipaje. Por suerte descubrí que hay lugar para maletas en el piso en la zona que queda debajo de los respaldos de las filas de asiento, digo por suerte,  pues la última vez me costó subir la maleta al portaequipajes superior, no tanto por la altura sino que más bien por el peso, mismo que aumenta en cada ciudad. Ya se siente olor a café, lo que es bienvenido, pues ayer me levanté a las 6:00 para el viaje a Assisi y Perugia y hoy a la misma hora para abordar este tren a Milán. Es imposible no pensar que Chile merece tener una red de trenes de esta categoría, acá en Italia cuya bota es tan alargada como nuestro ají, este sistema funciona de maravillas, y eso que los italianos no son precisamente parecidos a los suizos, ni por lejos!

Ultima noche en Milán
Como acostumbro, la última noche en una ciudad es noche de cena en algún buen restaurant, para degustar el plato típico de la ciudad, acá es el risotto con azafrán, plato que nació casualmente, más bien con la intención de estropear un banquete de bodas. La leyenda dice que el asistente de un pintor, enamorado de la hija de éste, quiso arruinar el banquete, agregando pistilos de azafrán al arroz que se serviría en la cena, hasta ese entonces el azafrán era usado por los pintores, como tintura. Todos se sorprendieron por la tonalidad del arroz y más aún por su sabor.   También yo me sorprendí de lo sabroso del risotto a la milanesa, que es servido en una tulipa de queso, lo acompañe de una copa del clásico vino tinto de Italia, un chiantti. Y como una buena cena merece un buen postre, una tarta de peras y chocolate y un espresso, fueron el final de esta cena en la galería Vittorio Emanuelle de Milán, donde mi restaurant es vecino de tiendas como Gucci, Prada, Fendi y otras del estilo...y precios!
Milán es una ciudad que fue muy importante pues fue capital del imperio romano y ahora ha recobrado importancia, gracias al diseño industrial, cuya cuna universal, parece haberse radicado aquí. De ello dan cuenta, monumentos y reliquias arquitectónicas, como su catedral gótica, que es realmente imponente e impresionante, tanto por sus incontables relieves y bajo relieves, gárgolas y ojivas que conforman su diseño exterior, como por la radiante blancura de su mármol, el mismo que permanentemente están limpiando, por lo que es común ver partes de su fachada cubiertas debido a la realización de estos trabajos. Su interior es igualmente impresionante, lleno de frescos y vitrales, además de toda la ornamentación e implementos propios del culto.
Otra famosa atracción es el teatro La Scala, famoso por sus representaciones de ópera, probablemente desde los albores de este género. Se trata de un teatro casi más pequeño que nuestro municipal, pero tan bien conservado y finamente ornamentado, que impresiona. Ciertamente salta a la vista la mayor verticalidad de su foro, pues ello hace que se vea más pequeño, pero a la vez debe asegurar que todas las localidades tengan una vista completa al escenario, de hecho sus palcos son de dos filas de sillas, sin gradas. Este mismo diseño vertical, ha de proveer una gran acústica.
Justo el lunes que estuve en Milán se presentaba el Requiem de Verdi, con la dirección  del famoso Daniel Barenboim y cantantes de la talla de Jonas Kaufmann y Elina Garanca. Más allá de que los precios van desde los 165€ hasta los 82€, habría sido un sueño asistir a este magnífico espectáculo, pero las localidades estaban agotadas desde hace un tiempo. Aún tengo la esperanza de poder ver Aida en el Opera de Paris, ojalá. El Teatro posee además un museo donde se exhibe desde el vestuario usado en algunas operas acá representadas, instrumentos como un piano del mismísimo Verdi, en el que el gran genio italiano probablemente, ensayó los primeros acordes de melodías tan hermosas como las de Aida o La Traviata, entre tantas. A propósito de música, continuo este viaje oyendo buena música clásica de la radio Deutsche Welle, mientras seguimos en Suiza, rumbo a Dijon, la primera ciudad francesa de esta ruta, famosa por su mostaza. Comentario aparte es el hotel, Príncipe de Savoia, que es un palacio por fuera y por dentro, sus salones, pasillos y habitaciones son de un lujo y una elegancia exquisita, hay una decoración clásica, quizás algo barroca, pero tan bien lograda que no resulta recargada, posiblemente por la amplitud y altura de los recintos. Este hotel es de la cadena Dorchester Collection, que tiene otros hoteles en lugares tan exclusivos como Beverly Hills, Paris, New York, Londres y Atenas, lejos el hotel  más refinado de este viaje y de mi historia de viajero.

Suiza por casualidad
No estaba en mis planes, pero la ruta a París, desde Milán, incluye una pasada por Suiza y un trasbordo en Zurich. El tren esta vez es de otra compañía y pese a que en mi billete dice "coche 3, asiento 11", este tren no tiene coche 3, pasando del 2 al 5, igualito que nuestro metro de Santiago, vaya coincidencia. Como el coche 5 es de categoría inferior, me subo a coche 2, curiosamente el asiento 11 está libre, sin embargo espero a alguien de la tripulación para consultar qué hacer, me explican que el coche 3 tenía pocos asientos vendidos, por lo que se eliminó y se reasignaron los pasajeros a los coches 1 y 2. Este tren avanza suavemente y hemos pasado por un par de túneles, ahora bordeamos un lago y unas montañas llenas de vegetación, y a ratos cruzamos por algún pueblecillo, de casas ordenadas y balcones con flores que me hacen pensar que ya estamos e territorio neutro. Como no he desayunado, y ya son las 10 AM, imposible no imaginar algún pastel de chocolate o un sándwich de queso suizo.  No me molestaría cambiar el pastel de chocolate por una pizza con mozzarella de búfala, que es lo más refinado en pizza en italia y que es de un sabor y consistencia, muy suave. Este tren no dispone de wifi, por lo que no puedo chequear el lugar donde vamos, tampoco hay servicio de alimentación a bordo, incluido en el ticket,  pero me parece que vendrá un carrito vendiendo café y snacks, ojalá, pues tengo hambre y este viaje es de casi 4 horas y luego el tramo a París, de otras 4 horas.
Por suerte, el año pasado tuve la buena idea de comprarme un iPad en la mismísima 5ta Avenida, desde luego,  lo que me ha permitido retomar el buen hábito de llevar un diario de viaje, para mis memorias y para compartir con familia y amigos, unos y otros disfrutan de su lectura, tanto que siempre me lo solicitan. Mis últimos viajes, las notas han quedado en una libreta sin ser transferidas  al computador, pues siempre ocurre que a mi regreso al trabajo, encuentro cientos de mails y asuntos que demandan mi atención, por lo que no queda tiempo para trascribir. He pensado incluso que ahora podría hacer envíos parciales, por capítulos, pero creo que sería mucho, si por lo demás, es gratis, así es que no se pongan exigentes!

El paisaje de Suiza es muy hermoso, montañas verdes llenas de bosques y praderas en todas las tonalidades de verde que se pueda imaginar. Algunos riscos con nieves eternas en sus zonas más altas y cada tanto un conjunto de casas y con su iglesia cuyo torreón es coronado por un puntual (supongo) reloj.

No sólo el tren era de otra empresa, sino que también en su trayecto fue acumulando minutos de retraso, tanto que la ultima hora de viaje, deje de admirar y fotografiar -cual chino- el paisaje, que es maravilloso, con la idea de poder seleccionar uno que otro acierto fotográfico, pues vamos en movimiento y a más de 200k/h. En mi cabina viaja una pareja de estadounidenses, que también van a Paris, uno de ellos tiene en su iPhone (que funciona, no como el mío, gracias a Mulastar), la app de la línea de trenes y me informa que llegaremos 30 minutos atrasados, lo que nos dejará apenas 5 minutos para el cambio de tren, lo que significa bajar de este y correr al andén 15, que este gringo amable confirmó a través de su iPhone,  para abordar el tren bala que va a Paris, yo voy en el coche 13 y ellos en el 11, ambos en primera clase, es decir en el segundo piso del tren. Para ganar tiempo, decidimos avanzar por el interior del tren, con nuestro respectivo equipaje, todo lo que podamos, pues así quedamos más cerca de la cabecera de los andenes y podemos ganar un par de minutos. Avanzar con maleta y mochila al hombro en un tren en movimiento cruzando de un carro a otro, es toda una odisea, pero los minutos que nos ahorraremos, son valiosos. Al llegar al andén, nos subimos al primer coche que encontramos, pues ya están dando la orden de salida, nuevamente movernos por los coches en movimiento, con el equipaje, no sin antes subir al 2do piso con maletas y mochilas. El estándar de este tren es insuperable, cómodas butacas, gran espacio para el equipaje, y un salón de snacks, buenísimo, menos mal, porque ya son más de las 2 de la tarde y yo casi en ayuna. Desde este coche cafetería, sentado en la barra perimetral a las ventanas, escribo estas líneas mientras disfruto de un rico sándwich de jamón y pepinillos, con un buen vaso de Coca Cola, al tiempo que admiro el paisaje frente a mis ojos. Pienso en la ironía de la vida, impuntualidad en la capital de Suiza, nadie puede, no?
Este tren pertenece a la flota TGV Lyria que une Francia y Suiza, específicamente viajo en el EuroDuplex 2N2, la última generación de trenes, está en operaciones desde Diciembre de 2011, circula a 320k/h y tiene capacidad para 509 personas, además de el bar/ cafetería que ofrece un servicio especial a la hora del té e incluso tiene su happy hour. Para completar la maravilla, dispone de un compartimento para bicicletas, esto es sustentabilidad en acción. A propósito de lo mismo en Milán hay muchas estaciones de arriendo de Bicicletas, parecidas a las de la comuna de providencia, pero en este caso automatizadas, de manera que funcionan permanentemente.
Estamos llegando a Basilea, aun quedan más de 3 horas de viaje, así es que creo que tomaré una siestecita, para recordar que estoy de vacaciones. No sin antes disfrutar de un café y un trozo de panettone, en recuerdo de Milán. Supongo que TGV obedece a Train Grand Vitesse.
Son casi las 4 de la tarde y parece ser la hora del snack, ofrecen jugos, bebidas, café, postres, pasteles y sándwiches.
Ya llegamos a Dijon, hay una breve parada en su estación donde se puede observar poco del lugar. Seguimos ahora, non stop, hacia París, la única ciudad que me repito en este viaje, pues la idea era conocer nuevos lugares, pero dado que es la conexión ideal hacia Londres y por los méritos propios de la ciudad luz, bien merece un dejà vu.  Sera interesante además ver como se ve París 12 años después y desde el mismísimo Trocadero, que es donde me hospedaré y dormiré la 14ta noche en Europa, ya hace un rato con los horarios acomodados.
Ya estamos ingresando a Paris, pese a la travesía de Milán a Zurich, este periplo por Suiza ha sido interesante y relajado, pues debo decir que llevo viajando desde las 09:10 y ya son más de las 17:30. No me he pasado sentado todas estas horas, pues lo bueno de los trenes es que te permite moverte de un carro a otro o ir al coche bar. Además he seleccionado en todos los viajes en que ha habido la fila de una butaca, de manera que no hay nadie al lado que moleste, que ronque, que babee o  que huela mal (aunque no lo crean los olores son un tema en Europa, desde abandonos de desodorante hasta ajo y/o curry  en el caso de asiáticos e hindúes).

Paris
Sin duda Paris es una ciudad hermosa, su torre imponente y clásica, que cada hora se llena de luces destellantes por un par de minutos, sus avenidas, edificios, parques, plazas y cafés por doquier, además de tener algo de New York,  pues parece no dormir nunca...
La visita al Louvre es obligada y la sonrisa enigmática de la Gioconda un imperdible, pese a que podría calificarse como el travesti más famoso del mundo, pues una de las teorías es que es el autoretrato de un hombre. En todo caso, la pintura sorprende pues parece cobrar vida frente a tus ojos e inundarte de preguntas.
Recorrer París a bordo de los buses rojos es un agrado, disfrutar de sus vistas desde el segundo piso del bus, que es descubierto, un privilegio, aún más pues muchos de los lugares típicos ya los conocí la vez pasada por lo tanto esta visita es más relajada y libre. Mi último día en París visito el barrio de Montmartre y su iglesia del Sagrado Corazón, que queda en la cima de un pequeño monte. Es una iglesia enorme y maravillosa, al momento de mi visita se oficia misa y hay un numeroso grupo de monjas novicias con el típico atuendo que uno ve en las películas, con ese birrete que parece tener alas a los lados, sentadas alrededor del altar. Mientras observo la iglesia, sus frescos y columnas, de repente se oye un coro maravilloso, son las novicias que acompañan la misa con sus voces, realmente hermoso como unas cristalinas voces inundan la inmensidad de la nave de esta iglesia.
En Paris es obligada una visita a los almacenes Lafayette, especialmente a su zona de alimentos y exquisiteces, un mundo de sabores, colores y aromas para soñar y deleitar, hay de todo lo que puedas imaginar y de todas partes del mundo, aunque nueces de macadamia, no encontré.

Camino a Londres
Este viaje que aun no se inicia y que debió partir hace 2 horas, ha sido algo estresante, pues desde el hotel a la estación norte de Paris, hubo más taco del habitual, lo que sumado a que salí con los minutos exactos y a que en la fila de control de pasaportes me antecedía un señor con look a lo Bin Laden, por lo que el chequeo de su pasaporte, huella y todo lo que pudieron pedirle hizo que la fila demorara más de lo habitual y que por escasos 50 segundos perdiera mi tren a Londres. Debo haber tenido cara de pregunta, pues se me acercó un tipo que me preguntó si necesitaba ayuda, le expliqué y me dijo que no me preocupara pues en el counter de EuroStar podría revalidar mi ticket. Fue lo que hice y me dijeron que me confirmarían 8 minutos antes de partir, en eso estaba, contando los minutos, cuando aparece la policía, cierran los cafés y quioscos que hay en esta área de la estación y nos piden que nos movamos hacia la zona de embarque preferencial. Pregunto por mi ticket y me dicen que lo sienten, pero que la policía ha cerrado un ala de la estación, debido a un paquete sospechoso, y que por ello debieron cerrar el embarque del tren. Respecto del siguiente tren, me dicen que no saben a qué hora se reanudaría el servicio y que hay que esperar lo que la policía diga. Luego de unos 30 minutos, se anuncia por altavoces que el tren de las 17:43 saldrá pero retrasado en 40 minutos.  Una vez que empiezan a abordar el tren, consulto por mi ticket, la amable chica que me atiende, se disculpa y me dice qe quedó en el counter de la puerta de embarque que fue desalojada, me pide que la espere un momento. Pocos minutos después aparece y me entrega un nuevo ticket y me dice que me ha dado un upgrade a cabina premium business, desde donde ya a bordo y cómodamente sentado en una amplia butaca, escribo estas líneas y disfruto de una copa de champagne, cortesía del EuroStar. El tren ya va a gran velocidad, tratare de dormir un poco, pues aunque no lo crean, estos viajes son bien exigentes, aún cuando yo lo haga por mi cuenta y no tenga que estar a los horarios de las agencias de turismo, y de los servicios de desayuno. Afortunadamente, en cada vez más hoteles, el desayuno es un opcional que se agrega a la reserva, sólo si lo deseas, lo que para mi gusto es ideal, pues por una parte no soy de banquetes matutinos, lo que deja la sensación de haber dilapidado dinero y por otra parte, siempre es un stress estar pendiente de la hora del desayuno y levantarse corriendo para eso. Si tu hotel está bien ubicado, de seguro que hay más de una cafetería con buenos sándwiches y pattisserie. Como les decía, pensaba dormir, pero me traen la   carta para elegir la cena, hay además vino francés, un assamblage de Chauteau Moulin de Hontemieux.  Nada mal, después de todo, haber perdido el primer tren. Debo reconocer que tengo suerte y que siempre me acompaña un angelito, como ese que apareció y desapareció en Linares, hace varios años ya.
La cena estuvo bien buena, además de la entrada y el fondo, venia un platillo con un trozo de roquefort, una mermelada ácida de frambuesas y unas tostadas de pan de anís, la combinación es exquisita, así es que la registraré para el menú de la terraza de Biarritz.
Entre París y Londres hay casi 700 km, y este tren demora menos de 3 horas, es decir que su velocidad media es del orden de los 250 k/h.  Estamos ya en el Eurotunel, el viaducto ferroviario que cruza bajo el canal de la mancha, uniendo el Reino Unido con Europa, toda una obra de ingeniería, sin duda, aunque, sin desmerecer, ya estuve bajo el lecho marino, en el mismísimo Chile y justamente ahí donde están pensando, en el Chiflón del Diablo, en Lota City. Mi suerte sigue pues el jefe de la tripulación acaba de anunciar que estamos ya en territorio del reino unido y que la hora oficial acá es una hora menos que en la comunidad europea, de manera que por esas cosas de los husos horarios, casi como en la dimensión desconocida, las dos horas de retraso se redujeron a una,  Bien!  así no llego tan tarde, pues parece que en Londres esta frio, ya había refrescado un poco en París esta mañana, pero yo sigo de short y polera, lo que no calza con el look de los pasajeros de este tren, todos ejecutivos de traje y corbata, se deben morir de envidia de mi cómoda vestimenta y mi bronceado del mediterráneo. Ja Jaa! como diría Nelson de Los Simpson.
Parece que ya vamos a llegar, pues traen las típicas toallitas tibias, que siempre anuncian el término del viaje.
A mi llegada me esperará un taxi, pues a bordo de este tren, me ofrecieron el servicio de taxis del EuroStar, de manera que en un formulario. Indiqué mi nombre y el de mi hotel, y a la salida del andén habrá un "James", muy british, esperándome con una pizarrita y mi nombre es letras de molde. Solo espero que pueda cancelar el taxi con “carté”, como le dicen en Francia a nuestro dinero plástico. A propósito de idiomas, ya tengo un enredo grande en mi lenguaje, pues para saludar,  a veces digo Ciao, otras Bonjour, Hi, Hello y Hola, y para dar las gracias me sucede lo mismo, Merci, Thanks, Grazie, o gracias, deben pensar que soy loco o políglota, de seguro piensan lo primero...como diría Serrat, un loco bajito.
Volvimos a la superficie, Oh my god! esto es el Reino Unido, se nota que es más temprano y que estamos más al norte, está claramente de día aún.

Stonehenge, una de las nuevas 7 maravillas del mundo.
Hoy domingo, finalmente conseguí un ticket para una visita a este lugar que encierra magia y misterio. Se trata de los vestigios de una antigua civilización, que tal como sucede en Isla de Pascua o en Machu Picchu, se conserva aún un centro ceremonial, en el cual el sol es un protagonista, pues la circunferencia de columnas y piedras colgantes (que es la traducción de Stonehenge) permiten determinar a través del paso de los rayos de sol, la estación del año en que nos encontramos. Hay además, vestigios de un altar ceremonial y se presume que en él se realizaban sacrificios como ofrenda al sol, considerado una deidad. El lugar está en medio de una verde pradera, en el medio de una autopista y pese a ello, se percibe como un oasis, hay una sensación de quietud y de energía, pese a la gran cantidad de visitantes que hay permanentemente. De regreso a Londres, comienza a lloviznar, el viaje ha sido perfecto, cómodo y tranquilo, hasta que dejan de funcionar los limpiaparabrisas del bus, por lo que pese a que la llovizna es mínima e intermitente y aún es de día, el chofer se detiene en una estación de servicio y efectúa un par de llamadas, luego de lo cual se pone a buscar la caja de fusibles, claramente no conoce el bus y menos algo de mecánica básica. Finalmente luego de media hora, consigue hacer funcionar los limpiaparabrisas, pero ahora no le funcionan las luces. Solución, esperar que llegue un bus a buscarnos, se demoraría unos 20 minutos, pues Londres está relativamente cerca. Como estoy de vacaciones y el stress se quedó en el barrio República de Santiago, aprovecho de escribir estas líneas. Solo espero que lleguemos a Londres antes de las 8pm, pues tengo planificado ir al ojo de Londres, que funciona hasta las 9:30.
Londres es una ciudad muy bien cuidada, sus casas y edificios, están todos muy bien mantenidos, parecen recién pintados y sus fachadas y balcones llenos de coloridas flores. Los palacios reales y los atractivos típicos son tal como los vimos en las olimpiadas, impresionantes y bien conservados,   creo que el big ben es el más impresionante de todos, pues no solo es muy alto, sino que brilla de dorado por todas partes. Big, viene del tamaño de su campana y Ben, del nombre del primer constructor,  Benjamín Hall.
Por estos días, se conmemoró en 15 aniversario de la muerte de la princesa de gales y al igual que en Paris, en el puente del alma bajo cuyo túnel ocurrió el accidente (aunque acá en Londres muchos piensan que no fue accidente), siempre hay flores, fotos de de Lady Di y mensajes.  Estos días, las rejas del palacio de Kensington, mis vecinos temporales, pues mi hotel está a pocas cuadras de acá, están llenas de flores, mensajes, peluches y fotos de la malograda princesa. SI fuera un cuento, sería el primero que tuvo un final trágico, quizás algún día se transforme en una ópera, donde es común que las protagonistas mueran. Un ejemplo es el caso de Tosca, quien se suicida lanzándose al vacío desde el castillo de San Angelo en Roma, lugar que también visité.
Volviendo a Londres, en estos días se iniciaron los juegos paraolímpicos, gran demostración de la capacidad de superación de los discapacitados, todo un ejemplo. Ayer sábado las calles del centro estaban cerradas al paso vehicular, pues en  los lugares más emblemáticos, se instalan pantallas gigantes, mesas y sillas y carritos que expenden bebidas, cervezas, sándwiches y otras delicias. Hay también espectáculos en vivo, por ejemplo ayer actuó un grupo Cubano que a ritmo de rumba, salsa y hasta cumbia, hace a los ingleses, olvidarse de su flema y compostura, pues terminaron haciendo un trencito que daba la vuelta a trafalgar square completo, lo que es harto decir.
Estuve también en una navegación por el rio Támesis, cuyo puerto final es Greenwich, donde está la famosa línea del meridiano que establece las zonas horarias y la hora oficial GMT.

Siguiendo la tradición, última noche = cena especial, me encuentro en Trafalgar Square, lugar que se lleno de plumas que cayeron desde lo alto, como parte de la animación de los eventos paralelos a las olimpíadas. Estoy en el Angus, el original, seguramente en el cual se inspiró nuestro ya tradicional Angus de Avda. El Bosque. El angus es una variedad de vacuno, típico de Escocia. He pedido un filete de esta variedad, sólo por que es lo típico del lugar, lo acompañaré con unos champiñones salteados y una pinta de cerveza inglesa, very tipical!  En la carta de vinos de este restaurant se recomienda especialmente un vino Ventisquero, chileno por cierto, a un precio que mejor no recuerdo.  Me quedó con la cerveza, pues es típico y además,  muy buena, con mucho cuerpo, ideal como para acompañar un buen filete. Uff! muero de hambre, hoy con el viajecito a Stonehenge, apenas tomé un rápido lunch. Estoy haciendo algo parecido a la vuelta al mundo en 80 días, en mi caso a una parte del globo en 25 días. Como la suerte no me abandona, mientras esperaba mi filete, el mozo me indica que el chef cometió un error y saltó mi orden por lo que ésta demorará algunos minutos más, pero en compensación la casa me ofrecerá otra pinta de Kronnenberg. Por suerte estoy a una cuadra de una estación de metro (tube) y ya soy un experto en las líneas del underground y sus combinaciones.

Nuevamente en Londres hay un día soleado y caluroso, en el hotel me dicen que les traje el sol, pues ha habido muy buen tiempo, con la excepción de la llovizna de ayer en las afueras de Londres. Como finalmente ayer no alcancé a ir al Ojo de Londres, hoy me levanté temprano, para alcanzar a ir, y pasar además por la abadía de Westminster y por el Palacio de Buckingham. El ojo de Londres, es como una gran rueda de Chicago, pero que en vez de asientos, tiene unas cabinas similares a las de los teleféricos, a las que te subes tan rápido como puedas pues la rueda  siempre está girando. La vista desde lo alto es magnífica y además en este día despejado, el Big Ben brilla con todo esplendor. Hay además de la rueda, una sala 4D en la que se proyecta una secuencia de imágenes de Londres desde la altura de este ojo, por ejemplo, la llegada del año nuevo, un carnaval,  una nevazón, todo con efectos envolventes en cuanto a sonido, imágenes 3D y además la sensación de lo que está ocurriendo, como la nieve cayendo, agua que salpica etc.
La Abadía de Westminster es impresionante, pero después de Sacre Coeur de Paris, no me deja helado. Puede ser que ya he visto demasiados lugares impresionantes y que me he vuelto exigente (más de lo habitual), algo parecido sucede con el palacio de Buckingham, una imponente construcción, presidida por una enorme fuente rodeada de grandes esculturas. Definitivamente, me quedo con la ciudad, su gente y su efervescencia, me parece mucho más interesante y actual que la monarquía, sistema algo rancio para nuestros tiempos.
Ya es más de mediodía y debo regresar al hotel por mi equipaje e irme a la estación de trenes St. Pancras, a la cual puedo llegar en el Tube, lo que es muy práctico y económico, aunque mi maleta, pesa cada día más, al tiempo que cada vez cuesta más cerrarla. A eso le sumamos una mochila que casi revienta de llena y un bolso, donde llevo dinero, documentos, cámara fotográfica y iPad. Debo parecer ekeko por toda la carga y por el tostado tono de mi cara. Un ekeko feliz en todo caso.
Ya a bordo del Euro Star, al cual abordé sin ningún problema, están sirviendo el almuerzo, son casi las 3 de la tarde, después de lo cual trataré de dormir un poco y recuperar energías para Barcelona, mi último destino en este viaje. Ahora llegaré a Paris, donde debo cambiar de estación para abordar el tren a Barcelona, que parte a las 20:30 horas, voy en coche dormitorio, pues el viaje es largo, será algo así como el expreso de oriente. Una cosa buena de estos trenes, es que está prohibido hablar por celular, si quieres hacerlo, debes ir fuera de la cabina. Es necesario además poner los teléfonos en modo de silencio.
El menú de esta clase Standard Premier, no es demasiado diferente de la Business Premier, en la que hice el viaje de ida, salvo por la dimensión de las porciones y el hecho de que no hay aperitivo, pero igualmente, muy buen servicio.
Como si hubiera pestañado, pero ya estoy en Paris, la copa de syrah australiano hizo su efecto, más su cuota de cansancio físico me sumieron en un profundo sueño. Claro que volví a perder una hora, pero es lunes y mi última semana, así es que con la mejor energía y ánimo. En París debo ir desde la Garé du Lyon que es donde llega el tren, a la Garé du Austerlitz, desde donde opera la red española Renfe. Hay en Paris cuatro grandes estaciones de trenes, tres de las cuales he conocido en este viaje y todas con un incesante y masivo movimiento de trenes y de gente.  Debo decir que 12 años después, los parisinos están más amables y globalizados, pues hoy si les hablas en inglés, te entienden y te atienden, cosa que antes no ocurría, pues más bien tenían una actitud soberbia y xenofóbica. Es un gran avance, es más en esta terminal, los anuncios de llegada y salida de trenes, los hacen también en español, además de francés e inglés. Debo reconocer que es un agrado volver a la lengua nativa, pues pese a que mi nivel de inglés ha sido más que suficiente para desenvolverme, no deja de ser agotador, estar con el oído muy atento, especialmente al cerrado acento de los ingleses.
Otra cosa que me tiene cansado y a punto de tener  tortícolis aguda es el sistema de tránsito de los ingleses quienes manejan por la izquierda, por lo tanto el sentido de los vehículos en las calles es al revés del nuestro, de manera que al cruzar las calles hay que mirar al sentido opuesto al habitual. Por suerte en todos los cruces en el piso, está escrito “mire hacia la derecha” y  luego en el bandejón central,. Mire hacia la izquierda”, claro que la costumbre me hacía mirar primero hacia la izquierda y luego a la derecha, y en el bandejón central,  lo mismo, pero al revés, debo haber parecido un búho.  Confieso además, que en Barcelona, aun me sorprendía mirando en cada cruce para todos lados. Y también, a veces, seguía hablando en inglés.

Aquí, en la sala de embarque de mi tren a Barcelona, aprovecho de contarles algo de mi viaje a Asís (Assisi) donde íbamos un grupo tan numeroso como heterogéneo, dominado por unos 12 brasileños, bulliciosos y parlanchines en exceso y por un par de argentinas, viejas ellas, aunque se las daban de piba, y prepotentes y pesadas como suelen serlo, especialmente fuera de su país, donde adoptan ese tono de superioridad, que solo demuestra su mala educación. Claramente estos tour de grupos masivos no son para mí. Más encima, en la primera parada en Perugia, un par de señoras no regresaron al bus a la hora, perdimos 40 minutos esperándolas. Bueno una era una señora con sus años no muy bien llevados, que claramente no está para ser sometida a un ritmo de caminatas y horarios, su hija que la acompaña, más que un regalonearla, parece estar torturándola, en una de esas la viejita tiene fortuna y la hija quiere anticipar su legado....nunca se sabe! El segundo show fue de dos de las brasileras, que -muy pavas- hay que decirlo, no se dieron cuenta de que en Asís entramos a un hotel, para almorzar y siguieron caminando solas, bajo un sol como en el mismísimo Rio, pero sin humedad. Las señoras hicieron su pataleta y una huelga de hambre, pues se negaron a almorzar, pese a que las iban a atender rápidamente. Bueno, tampoco les venía mal un ayuno, a juzgar por su anatomía y además, como un acto piadoso en honor a San Francisco de Asís, suena perfecto.

Ya estoy en mi cabina de este hotel tren, por suerte nadie más viaja en mi cabina, las que son para dos, hay dos butacas y dos literas cerradas además de un lavamanos, espacio para el equipaje, espejo, un closet, citófono, una especie de botiquín que contiene toallas, dos botellas de agua y sus respectivos vasos y un par de bolsitos de amenities. Hay también un control para la calefacción y una gaveta con revistas. Aún no descubro como se abren estas literas, pero un asistente que me entrega una llave de la cabina, por si deseo ir al restaurant, a la cafetería, al bar o a baño, me indica que cuando me disponga a dormir, le llame a través del citófono para abrir la litera. Me entrega además un ticket para el desayuno, que está incluido. Entretenida esta experiencia de viajar en un tren hotel, ya veremos cómo se duerme, de seguro bien, pues los rieles han de ser como la mano que mece la cuna.

Barcelona, la tierra del modernismo y de Gaudí
Barcelona es una gran ciudad costera, tiene sus excelentes playas, algunas muy modernas, con gente en topless y otros derechamente desnudos, no es una playa precisamente nudista, pues hay gente convencionalmente vestida con bikinis, bermudas o speedos, que acá son comunes, pero también hay algunas mujeres en topless y otras y otros completamente desnudos, Adán y Eva, sin manzana, sin serpiente y sin hojas de parra. El mar, el Mediterráneo de nuevo, es increíble, tibio y calmo, más parece una piscina, un agrado disfrutar sus aguas. Debo confesar que esta vez no seguí el mandamiento "donde fueres haz lo que vieres" pues no me atreví a meterme al mar, cual rito bautismal, como Dios me trajo al mundo, sino que con mi habitual traje de baño.

La ciudad es un libro ilustrado de arquitectura que mezcla estilos modernos (del 1900) y medievales (del 1400). Desde luego, Anthony Gaudí es el gran ícono de la ciudad, su catedral gótica, La Sagrada Familia es sin duda el máximo exponente de su creación, la que se basó además en innovadores métodos y principios de cálculo. Uno de ellos, quizás el más novedoso fue el uso de hilos y pesos que al verlos de manera invertida a través de un espejo, daban forma a los arcos de las típicas ojivas de la arquitectura gótica. La casamilá o La Pedrera es otro de sus íconos, así como el parque Güell y la casa del mismo nombre. EL nombre Güell que tomaron muchas de sus obras, es el apellido de la familia que le encargó parte importante de sus trabajos y que en definitiva fue el mecenas del artista. El barrio céntrico es el casco histórico de la ciudad,  con estrechas calles y callejones que serpentean, revelando a cada tanto una iglesia, un torreón o una antigua plaza. Todas las calles son empedradas e iluminadas con unos faroles bien góticos. Hay varios vestigios de la civilización romana, como columnas y acueductos, que dan cuenta de lo extenso que fue en su época el imperio romano, algunas de ellas en el subsuelo de algunas edificaciones.

El regreso
Son las 14:35 y ya estoy a bordo del tren AVE 3152 con destino a Madrid, desde Barcelona. Esta vez voy en el coche 1 en primera clase, Premium Business se llama y es muy amplio y el vagón parece nuevo. Hay música clásica de fondo y los viajeros parecen ser hombres de negocio, salvo un par de señoras que van cargadas de bolsas de tiendas exclusivas, cual pretty woman, algunos años después!

A las 17:45 horas estaré en Madrid, y a las 22:00 debo estar en el aeropuerto de Barajas, para el vuelo a Chile que sale a las 23:55.

Puntualmente, a las 17:44 llegamos a Atocha la enorme estación de trenes y metro de Madrid.
Cómo tengo unas  3 horas libres, previamente, Emiliano, el chileno que atiende la taberna a 3 cuadras de la estación, me invita a que lo pase a visitar, está con otros chilenos, uno de los cuales acaba de casarse con una francesa, todos muy simpáticos y entretenidos y todos con ganas de venirse a Chile, pues la crisis en España se hace sentir, más aún cuando el IVA subió a un 21% pero hay artículos que pasaron de un 8% a un 21%. Me explican que hay varias tasas de IVA, los artículos de primera necesidad tienen un IVA del 4%, otros productos 8%, 14% y ahora 21%. Es viernes cerca de las 8 de la tarde, en verano en Madrid y en su época pre crisis esta taberna rebosaba de parroquianos, hoy no hay más de 4 personas, además de nosotros. Ha habido además, un aumento de la delincuencia, por ejemplo a este amigo madrileño, en 1 mes le han robado dos bicicletas, que es su medio de transporte habitual...se empieza a ver mal la cosa, una pena.
Ya regresé a Atocha, desde  acá, tengo que tomar un tren al aeropuerto y ahí, los típicos trámites previos a embarque. Sé que mi maleta va con sobrepeso de manera que cuando me lo indican, no me sorprendo. Me piden pagar €70 por este mayor peso, pero muestro mi tarjeta world member y ahora puedo llevar hasta 20 kilos extras, sin cargo, así es que en ese mismo minuto, me deshago de la pesada mochila, que era  parte de mi equipaje de cabina; la envio a la bodega de avión, así me quedo livianito, con el bolso de mi ipad, documentos y cámara fotográfica, listo para un momento de shopping en el duty free.
No creerán todo lo que hay en mi maleta, pero como soy inteligente y creativo, en Londres compré un par de esas bolsas que sellas al vacio, quitándole todo el aire y ahorrando espacio de manera significativa, si no fuera por eso, no imagino cómo habría logrado cerrar la maleta.
Debo decir que recorrer Europa en tren, es una gran alternativa, buenos trenes, buen servicio, puntual, cómodo y seguro y con la ventaja de poder abordarlos y llegar a destino siempre en el centro de la ciudad, lo que te permite conexiones con la red de metro. Hay además una ventaja pues puedes llegar 20 minutos antes de la hora de partida y subir a tu coche, llevando siempre tu equipaje, de manera que a llegar a destino, no hay que esperar que las maletas aparezcan. Realmente, fue una gran elección, haber optado por rutas terrestres.

El aeropuerto de Barajas es enorme, de manera que después del tren de acercamiento, debo tomar un metro para ir a la zona de embarque, pues Lan opera en el terminal satélite, RSU. Hay que estar atentos a la hora, pues en este aeropuerto no se realizan llamados de embarque general. Apenas salgo del duty free, busco mi puerta U 60, que es una de las últimas, llego y ya están embarcando, de manera que el fin de las vacaciones, de este viaje y de este diario es inminente. Espero dormir en este vuelo y que ustedes disfruten estas anécdotas.

Hasta un próximo destino!

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